Tus amigas las hormonas

The podcast of Dr. Isabel Viña Bas, physician and medical-scientific director of IVB Wellness Lab. In this space, Dr. Viña shares everything essential about hormones, metabolism, nutrition, and supplementation in an approachable and clear manner. Her purpose is to help you understand how your body works and provide you with science-based tools so you can make better decisions about your health. Here you will find practical explanations and the key to making your hormones your allies.

Statistics

No. 2
Most Listened to Health and Fitness Section in Spain
+ 80 k
Oyentes mensuales
+ 100
Episodes
EP 139. Proteína y músculo:cuánto necesitas de verdad con el Dr. Viña

EP 139. Proteína y músculo:cuánto necesitas de verdad con el Dr. Viña

Proteína: cuánto necesitas, cómo elegirla y por qué es clave para mantener el músculo   Hola, soy la Dra. Isabel Viña Bas, médica y Directora Científica de IVB Wellness Lab. Cada vez hablamos más de proteína. La encontramos en batidos, barritas, yogures, panes y todo tipo de alimentos enriquecidos. Y es normal que surjan preguntas: ¿realmente necesitamos tanta proteína? ¿Qué ocurre cuando la comemos? ¿Toda la proteína que ingerimos va al músculo? ¿Son todas las proteínas iguales? ¿Cuánta necesitamos según nuestra edad o nuestro nivel de actividad? Para responder a estas preguntas, en este episodio me acompaña el Dr. Juan Viña, médico, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular y, además, experto en metabolismo de las proteínas. Y hay una idea que va a estar presente durante toda la conversación: la proteína es mucho más que músculo. Nuestro organismo necesita proteínas para mantener los tejidos, producir enzimas, fabricar hormonas, participar en las rutas metabólicas y desarrollar muchas otras funciones imprescindibles para la vida. Por eso, cuando hablamos de proteína, tenemos que dejar de pensar únicamente en ganar masa muscular y empezar a entenderla desde una perspectiva mucho más amplia. ¿Qué hace nuestro cuerpo con la proteína que comemos? Cuando ingerimos un alimento que contiene proteínas, nuestro organismo no utiliza directamente esa proteína tal y como la hemos comido. Primero tiene que digerirla. Las proteínas están formadas por cadenas de aminoácidos y, durante la digestión, esas estructuras se descomponen en unidades más pequeñas. Los aminoácidos se absorben en el intestino, pasan a la sangre y, a partir de ahí, pueden llegar a los diferentes tejidos del organismo. Y aquí encontramos una de las primeras ideas importantes: la proteína que comes no va directamente al músculo. Los aminoácidos se distribuyen por todo el organismo y se utilizan para fabricar diferentes tipos de proteínas. Por ejemplo, pueden utilizarse para producir: Proteínas estructurales. Enzimas. Proteínas relacionadas con la defensa. Hormonas. Proteínas necesarias para las diferentes rutas metabólicas. El músculo es uno de esos tejidos, pero no es el único. ¿Para qué necesita proteína el músculo? El músculo necesita aminoácidos para fabricar las proteínas que forman sus estructuras. Pero también necesita proteínas para que el propio músculo pueda funcionar correctamente. Dentro del tejido muscular existen diferentes rutas metabólicas y enzimas que permiten que se produzcan procesos como la generación y utilización de energía, la acumulación de glucógeno o la contracción muscular. Por tanto, cuando hablamos de proteína y músculo, tenemos que pensar en dos conceptos diferentes: la proteína sirve para construir el músculo, pero también para que ese músculo pueda funcionar. Y esto es especialmente importante a medida que envejecemos. Porque el objetivo de mantener una buena masa muscular no es únicamente tener más músculo. Es conseguir que el músculo siga siendo funcional. Que nos permita caminar, levantarnos de una silla, subir escaleras, cargar bolsas, mantener nuestra independencia y luchar contra la fragilidad. Por eso, cuidar el músculo es importante durante toda la vida. Las proteínas no solo están en el músculo Si pensamos en proteínas, probablemente lo primero que nos viene a la cabeza es el músculo. Pero las proteínas están prácticamente en todas partes. Por ejemplo, muchas hormonas son proteínas. Entre ellas encontramos la insulina, la prolactina, la hormona de crecimiento y diferentes hormonas relacionadas con el funcionamiento del eje reproductivo, como la FSH y la LH. También las enzimas son proteínas y son fundamentales para que puedan producirse las diferentes reacciones químicas que mantienen nuestro organismo funcionando. Por tanto, cuando ingerimos proteína no estamos simplemente aportando "material para construir músculo". Estamos proporcionando los aminoácidos que nuestro organismo necesita para fabricar sus propias proteínas. El músculo tiene una importancia especial porque es un tejido muy activo y porque su mantenimiento está directamente relacionado con nuestra movilidad y nuestra independencia, pero metabólicamente hablando, no es el único tejido que necesita proteínas. ¿A dónde va la proteína que comemos? Una vez que las proteínas se digieren y los aminoácidos se absorben, estos llegan a través de la circulación portal al hígado. Y aquí encontramos una pieza fundamental. El hígado es el primer gran órgano que recibe estos aminoácidos procedentes del intestino y utiliza una parte importante de ellos para sus propias funciones. Entre otras cosas, el hígado utiliza aminoácidos para fabricar proteínas estructurales y proteínas que posteriormente libera a la sangre, como la albúmina. Pero no todos los aminoácidos se quedan en el hígado. Una parte continúa hacia la circulación general y puede llegar a otros tejidos como el cerebro, los riñones, el corazón o el músculo. Por eso, cuando ingerimos proteína, existe una distribución de aminoácidos entre diferentes tejidos. Y esto también nos ayuda a entender por qué la salud hepática es tan importante cuando hablamos de metabolismo de las proteínas. ¿Por qué es tan importante el hígado para metabolizar las proteínas? Los aminoácidos tienen una estructura que contiene carbono y nitrógeno. Cuando ingerimos más aminoácidos de los que necesitamos para fabricar proteínas, nuestro organismo tiene que metabolizarlos. El grupo amino se transforma en urea, un proceso que ocurre en el hígado, y posteriormente la urea se elimina a través de la orina. Por otra parte, la estructura carbonada de los aminoácidos puede oxidarse o transformarse en otros productos metabólicos. En determinadas circunstancias, incluso puede contribuir a la formación de lípidos. Por eso, el hígado tiene un papel fundamental en el metabolismo de los aminoácidos. Y esto es especialmente interesante cuando hablamos de personas que presentan alteraciones metabólicas o acumulación de grasa hepática. ¿El ejercicio hace que más proteína llegue al músculo? Aquí aparece uno de los conceptos más interesantes del episodio. Los aminoácidos se distribuyen por el organismo, pero el ejercicio puede favorecer que una mayor cantidad llegue al músculo. ¿Y por qué? Por varios mecanismos. Por una parte, la insulina favorece la captación muscular de determinados aminoácidos, especialmente los aminoácidos de cadena ramificada. Por otra, el propio ejercicio favorece el transporte de estos aminoácidos hacia el músculo. Pero existe otro mecanismo muy sencillo que muchas veces olvidamos: el ejercicio aumenta el flujo sanguíneo hacia el músculo. Si en la sangre existe una determinada concentración de un aminoácido y aumenta el flujo sanguíneo hacia el tejido muscular, llegará una mayor cantidad de ese aminoácido al músculo. Por eso, si queremos favorecer que los aminoácidos que ingerimos se utilicen para mantener y desarrollar nuestra masa muscular, la combinación tiene mucho sentido: proteína suficiente + ejercicio de fuerza. No se trata únicamente de comer más proteína. Hay que proporcionar también al músculo el estímulo que necesita. ¿Cuánta proteína necesitamos al día? Esta es probablemente una de las preguntas que más dudas genera. Durante mucho tiempo se ha utilizado como referencia la cifra de 0,8 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal al día. Pero aquí es importante hacer una distinción: 0,8 g/kg no significa necesariamente que sea la cantidad óptima para todo el mundo. Es una referencia mínima establecida en un determinado contexto y para unas determinadas condiciones. Y las necesidades de una persona no son las mismas que las de otra. No necesita lo mismo: Una persona joven que una persona mayor. Una persona sedentaria que una persona que entrena. Una persona sana que una persona enferma. Una persona que mantiene su peso que alguien que está perdiendo peso. Una persona de 30 años que una persona de 80. El ser humano es heterogéneo. Por eso, no podemos coger una única cifra y aplicarla de manera idéntica a toda la población. ¿De dónde salió la recomendación de 0,8 g/kg? Esta cifra tiene además un contexto histórico interesante. Las primeras recomendaciones se establecieron hace décadas, en un momento en el que las circunstancias sociales y sanitarias eran muy diferentes. Durante la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, existía una preocupación evidente por establecer cuál era la cantidad mínima de proteína que podía garantizarse en determinadas circunstancias. Con el paso de los años, la investigación fue evolucionando y también lo hicieron los métodos utilizados para estudiar las necesidades proteicas. Hoy disponemos de más conocimientos sobre las diferencias entre personas, el envejecimiento, el ejercicio físico, la enfermedad y la composición de las proteínas. Por eso, la cifra de 0,8 g/kg puede quedarse corta para muchas personas. Como referencia general, en el episodio se plantea una ingesta aproximada de 1,1-1,2 g de proteína por kilogramo de peso corporal al día, siempre teniendo en cuenta la calidad de la proteína y las características individuales. En determinadas personas, especialmente cuando existe actividad física, las necesidades pueden ser superiores. ¿Las personas mayores necesitan más proteína? La edad es uno de los factores que más debemos tener en cuenta. Con el paso de los años aparece lo que conocemos como resistencia anabólica. Esto significa que el músculo puede responder peor a una determinada cantidad de aminoácidos y al estímulo del ejercicio. Una persona de 70 años puede ingerir exactamente la misma cantidad de proteína que una persona de 25 y, sin embargo, obtener una respuesta muscular diferente. Esto ocurre porque el organismo cambia con la edad. Puede existir una menor eficiencia en la absorción de determinados nutrientes, pueden coexistir enfermedades, puede aumentar el consumo de medicamentos y, sobre todo, puede disminuir la actividad física. Por eso, mantener una ingesta adecuada de proteína y acompañarla de ejercicio de fuerza adquiere todavía más importancia a medida que envejecemos. El objetivo no es simplemente vivir más años. Es llegar a esos años manteniendo nuestra autonomía y nuestra capacidad funcional. ¿Qué es la resistencia anabólica? La resistencia anabólica puede entenderse como una menor sensibilidad del músculo a los aminoácidos y al estímulo necesario para construir y mantener proteínas musculares. Puede aparecer con la edad, pero no es exclusiva del envejecimiento. También puede relacionarse con: Inmovilidad. Enfermedad. Inflamación. Falta de ejercicio. Alteraciones metabólicas. Y aquí encontramos un principio fundamental de la biología: para que exista una respuesta tiene que existir un estímulo adecuado. Comer proteína proporciona los aminoácidos necesarios, pero si no existe un estímulo muscular suficiente, la respuesta no será la misma. Por eso, una persona que permanece inmovilizada durante un periodo prolongado puede perder masa muscular incluso aunque siga aportando proteína. ¿Qué relación existe entre resistencia a la insulina y músculo? La resistencia a la insulina también puede influir en la respuesta del músculo a la proteína. Entre los aminoácidos especialmente importantes para el músculo encontramos los aminoácidos de cadena ramificada, como: Leucina. Isoleucina. Valina. Para que estos aminoácidos puedan entrar en el músculo existe una relación con la señalización de la insulina. Si una persona presenta resistencia periférica a la insulina, el músculo puede responder peor y captar de forma menos eficiente determinados aminoácidos. Esto añade otra pieza al concepto de resistencia anabólica. Y aquí aparece una relación interesante entre metabolismo, composición corporal y masa muscular. ¿Cómo podemos mejorar la sensibilidad a la insulina? Una de las herramientas principales vuelve a ser el ejercicio físico. Ganar masa muscular puede ayudar a mejorar la sensibilidad a la insulina y, al mismo tiempo, favorecer una mejor utilización de los nutrientes. La alimentación también tiene un papel importante. Entre las estrategias que se mencionan en el episodio encontramos el aumento del consumo de fibra, que puede contribuir a mejorar determinados parámetros metabólicos y a reducir la inflamación. También se mencionan algunos complementos que pueden utilizarse como apoyo en determinados contextos, entre ellos: Berberina. Coenzima Q10. Licopeno. Silimarina. Gymnema sylvestre. Mio-inositol. Pero una vez más, los complementos no sustituyen a las dos bases principales: movimiento y alimentación adecuada. ¿Cuánta proteína podemos absorber en una comida? Existe una idea muy extendida según la cual nuestro cuerpo solo puede absorber una cantidad determinada de proteína en una comida. Sin embargo, desde el punto de vista de la digestión y absorción, no existe un límite sencillo a partir del cual el organismo deje de absorber la proteína ingerida. Nuestro intestino cuenta con numerosos transportadores de aminoácidos y diferentes mecanismos de absorción. Por tanto, no debemos pensar que si ingerimos más de una determinada cantidad en una comida, el resto simplemente "se pierde". Lo que ocurre después de la absorción es diferente. Una vez que nuestro organismo dispone de más aminoácidos de los que necesita para fabricar proteínas, estos pueden ser metabolizados. El grupo amino se transforma en urea en el hígado y se elimina a través de la orina, mientras que la estructura carbonada puede seguir diferentes rutas metabólicas. Por eso, absorber una proteína no significa necesariamente utilizar toda esa proteína para fabricar músculo. Son procesos diferentes. ¿Todas las proteínas son iguales? No. Y aquí tenemos que introducir otro concepto fundamental: la calidad de la proteína. Para valorar la calidad de una proteína no basta con saber cuántos gramos contiene. También debemos saber: Qué cantidad de aminoácidos esenciales aporta. Qué parte de esa proteína podemos digerir. Qué cantidad de esos aminoácidos podemos absorber y utilizar. Actualmente, uno de los sistemas utilizados para valorar estos aspectos es el DIAAS, que tiene en cuenta la composición en aminoácidos esenciales y también la digestibilidad y biodisponibilidad de los aminoácidos. Esto permite hacer una valoración más completa que simplemente mirar cuántos gramos de proteína aparecen en una etiqueta. ¿Qué alimentos tienen proteínas de mayor calidad? Podemos encontrar proteínas de buena calidad tanto en alimentos de origen animal como vegetal. Entre los ejemplos que se comentan en el episodio encontramos: Leche. Huevo. Carne. Pescado. Soja. Quinoa. Trigo sarraceno. Tofu. Altramuz. Guisante. También encontramos proteínas aisladas con una elevada calidad proteica, como los aislados de suero, leche o soja. Y esto es importante porque desmonta otra idea frecuente: no es necesario consumir alimentos de origen animal para conseguir proteínas de buena calidad. Existen fuentes vegetales con una buena composición de aminoácidos y, además, podemos combinar diferentes alimentos para mejorar el perfil global de aminoácidos de nuestra alimentación. ¿Qué es la complementariedad de las proteínas? Las diferentes proteínas vegetales pueden presentar cantidades distintas de determinados aminoácidos. Pero esto no significa que una alimentación vegetal no pueda aportar todos los aminoácidos esenciales. Aquí entra en juego el concepto de complementariedad. Si una proteína tiene una cantidad menor de un determinado aminoácido, podemos combinarla con otra proteína que aporte una cantidad mayor. Por ejemplo, podemos combinar a lo largo del día diferentes alimentos como: Cereales. Legumbres. Huevos. Soja. Guisantes. Frutos secos y semillas. No es necesario que cada comida sea matemáticamente perfecta. Lo importante es la alimentación en su conjunto. Por eso, cuando valoramos la calidad proteica, debemos mirar también el conjunto de alimentos que una persona consume durante el día. ¿Qué papel tiene la leucina en el músculo? Entre los aminoácidos esenciales, la leucina tiene un papel especialmente relevante en el músculo. Junto con la isoleucina y la valina, forma parte de los aminoácidos de cadena ramificada. La leucina es especialmente importante porque participa en las señales relacionadas con la síntesis de proteínas musculares. Pero esto no significa que podamos reducir la nutrición muscular a la leucina. Para fabricar una proteína necesitamos todos los aminoácidos necesarios. La leucina puede actuar como una señal importante, pero el organismo necesita disponer del resto de aminoácidos esenciales para completar la síntesis proteica. Por eso, una proteína completa y de buena calidad tiene sentido dentro de una estrategia destinada a mantener la masa muscular. ¿Qué ocurre cuando estamos enfermos o inmovilizados? Durante una enfermedad, un periodo de inmovilidad o un proceso inflamatorio importante, mantener la masa muscular puede resultar especialmente difícil. El organismo puede aumentar la degradación de proteínas musculares y disminuir la capacidad de construir nuevas proteínas. En estas situaciones, además de intentar mantener una ingesta suficiente de proteína y realizar ejercicio cuando sea posible, puede tener sentido recurrir a determinados complementos. Uno de los que se destaca especialmente en el episodio es el HMB. ¿Qué es el HMB y para qué puede servir? El HMB es un metabolito derivado de la leucina. Se produce de manera natural en nuestro organismo, aunque en cantidades muy pequeñas. Su principal interés en este contexto es que puede ayudar a reducir la degradación de proteínas musculares, un proceso conocido como proteólisis. Esto puede resultar especialmente interesante en situaciones en las que el músculo está sometido a un mayor riesgo de pérdida, como: Fragilidad. Inmovilidad. Enfermedad. Procesos inflamatorios importantes. Esto no significa que el HMB sustituya a la proteína o al ejercicio. De hecho, el orden de prioridades debería seguir siendo: proteína suficiente + ejercicio de fuerza + evitar la inmovilidad. El HMB puede utilizarse como apoyo cuando estas herramientas no son suficientes o cuando existen situaciones concretas en las que mantener la masa muscular resulta especialmente difícil. ¿El colágeno puede sustituir a una proteína completa? El colágeno es una proteína muy importante. De hecho, es la proteína más abundante del organismo y tiene una estructura característica en triple hélice. Es fundamental para tejidos como la piel, los tendones y los ligamentos. Pero aquí tenemos que diferenciar dos conceptos. Una cosa es que el colágeno sea una proteína importante para nuestro organismo y otra muy diferente es que sea una buena fuente de proteína dietética completa. El colágeno tiene una composición de aminoácidos diferente y presenta cantidades muy bajas o ausencia de determinados aminoácidos esenciales, como el triptófano. Además, contiene poca leucina y metionina. Por eso, el colágeno no debe utilizarse como sustituto de una proteína completa. Podemos utilizar péptidos de colágeno por otros motivos, ya que existe evidencia sobre determinados parámetros relacionados con la piel, los tendones o los ligamentos. Pero esto no significa que pueda sustituir a alimentos como el huevo, el pescado, la carne, la soja o una proteína aislada cuando nuestro objetivo es cubrir las necesidades generales de proteína. Son objetivos diferentes. Proteína y músculo: ¿qué deberíamos recordar? Después de hablar de digestión, absorción, calidad proteica, edad, ejercicio, resistencia anabólica y metabolismo, podemos quedarnos con varias ideas. Primero: la proteína no sirve únicamente para construir músculo. Los aminoácidos que obtenemos a través de la alimentación se utilizan para fabricar proteínas estructurales, enzimas, hormonas y muchas otras moléculas necesarias para el funcionamiento del organismo. Segundo: la cantidad importa, pero la calidad también. No debemos fijarnos únicamente en cuántos gramos de proteína contiene un alimento. También tenemos que valorar sus aminoácidos esenciales, su digestibilidad y su biodisponibilidad. Tercero: las necesidades de proteína no son iguales para todo el mundo. La edad, el ejercicio, el estado de salud, la movilidad y el contexto metabólico pueden modificar nuestras necesidades. Cuarto: el ejercicio de fuerza es fundamental. No basta con comer proteína si queremos mantener nuestra masa muscular. El músculo necesita un estímulo adecuado para responder. Quinto: con la edad puede aparecer resistencia anabólica. Por eso, mantener una buena ingesta de proteína y realizar ejercicio de fuerza se vuelve todavía más importante a medida que envejecemos. Y, por último, el colágeno no sustituye a una proteína completa. Puede tener interés para determinados tejidos y objetivos concretos, pero no debemos confundir sus propiedades específicas con su capacidad para cubrir las necesidades generales de proteína. Porque, al final, cuando hablamos de nutrición y de salud muscular, no existe una única variable que explique todo. La cantidad de proteína importa. La calidad importa. El ejercicio importa. La edad importa. El estado metabólico importa. El descanso y el estilo de vida también. La salud, una vez más, no funciona por piezas aisladas. Transformar tu salud es cuestión de aplicar ciencia con constancia, día a día.   Ojala os guste :)Para mas información ya sabéis que me tenéis en mi instagram @isabelvina dónde te comparto contenido diarioMi TikTok @isabelvinabasEn mi canal de YouTube Y los suplementos formulados por mi https://ivbwellness.com  

All Episodes

EP 138. Menopausia: Síntomas, hormonas y tratamiento.

EP 138. Menopausia: Síntomas, hormonas y tratamiento.

Menopausia y perimenopausia: qué ocurre, síntomas y cuándo está indicada la terapia hormonal Hola, soy la Dra. Isabel Viña Bas, médica y Directora Científica de IVB Wellness Lab. La perimenopausia y la menopausia son dos de las etapas que más dudas generan. ¿Cuándo empieza realmente la menopausia? ¿Por qué aparecen los sofocos, la niebla mental, los cambios de humor o el insomnio? ¿Qué podemos hacer para acompañar estos cambios? ¿Cuándo tiene sentido recurrir a la terapia hormonal y cuándo pueden ayudarnos otras herramientas? Lo primero que quiero dejar claro es que la menopausia no es una enfermedad. Es un proceso fisiológico en el que los ovarios van agotando progresivamente su función y el organismo tiene que adaptarse a un nuevo entorno hormonal. Pero que sea un proceso fisiológico no significa que todas las mujeres lo vivan igual. Hay mujeres que apenas presentan síntomas y otras que experimentan cambios que afectan de forma importante a su calidad de vida. Por eso, entender qué está pasando dentro de nuestro cuerpo es el primer paso para decidir cómo acompañarlo. ¿Qué es la menopausia y qué diferencia hay con la perimenopausia? La menopausia se define como el momento en el que ha transcurrido un año completo sin menstruación. La perimenopausia, en cambio, es la etapa de transición que rodea a la menopausia. Puede comenzar varios años antes de la última menstruación y prolongarse durante un tiempo después. Durante esta etapa se producen importantes cambios hormonales. Los ovarios van agotando progresivamente su actividad y los estrógenos comienzan a disminuir. Por eso me gusta explicarlo como una especie de adolescencia tardía: nuestro organismo está adaptándose a un nuevo estado hormonal. Y, igual que no existen dos adolescencias iguales, tampoco existen dos transiciones a la menopausia iguales. Hay mujeres que presentan sofocos, irritabilidad, niebla mental, alteraciones del sueño, sequedad vaginal o cambios en la composición corporal. Y otras que viven esta etapa con muy pocos síntomas. Ambas situaciones son normales. ¿A qué edad llega la menopausia? La menopausia fisiológica suele producirse entre los 45 y los 55 años, con una edad media aproximada de 51 años. Cuando aparece entre los 40 y los 44 años, hablamos de menopausia precoz. Por debajo de los 40 años se habla de insuficiencia ovárica primaria. Estas situaciones requieren un abordaje diferente al de la menopausia fisiológica. Si una mujer tiene menos de 45 años y deja de menstruar durante varios meses, no debemos asumir automáticamente que se encuentra en menopausia. Existen otras causas que pueden alterar el ciclo menstrual y que son potencialmente reversibles. Por eso, en estos casos puede ser necesario valorar parámetros como: Prolactina, ya que una elevación puede suprimir la menstruación. TSH, porque las alteraciones de la función tiroidea también pueden modificar el ciclo. FSH y estradiol, para valorar el eje hormonal. Hormona antimülleriana, para valorar la reserva ovárica. Si finalmente se confirma una menopausia precoz o una insuficiencia ovárica primaria, puede estar indicada una terapia hormonal sustitutiva hasta alcanzar la edad habitual de la menopausia, siempre que no existan contraindicaciones. En estos casos no hablamos únicamente de tratar síntomas: estamos sustituyendo unas hormonas que deberían estar presentes de manera natural en esa etapa de la vida. ¿Por qué aparecen tantos síntomas durante la perimenopausia? La menopausia no ocurre de un día para otro. Durante la perimenopausia, los ovarios van agotando su actividad y los niveles de estrógenos pueden fluctuar mucho. Me gusta explicarlo con un ejemplo muy sencillo: imagina que tienes un bote de ketchup al que le queda muy poco. Lo agitas y no sale nada. Lo vuelves a agitar y, de repente, sale una gran cantidad. Con los ovarios puede suceder algo parecido. Hay ciclos en los que todavía existe una producción importante de estrógenos y pueden aparecer síntomas como: Retención de líquidos. Reglas muy abundantes o prolongadas. Síntomas premenstruales más intensos. Irritabilidad. Cambios de humor. Y, a medida que se aproxima la menopausia y predomina el descenso de estrógenos, aparecen otros síntomas más característicos: Sofocos. Sudoración nocturna. Alteraciones del sueño. Niebla mental. Cambios en el estado de ánimo. Sequedad de la piel. Picor. Sequedad vaginal. Infecciones urinarias recurrentes. Esto explica por qué la perimenopausia puede resultar tan desconcertante: un mes puedes encontrarte de una manera y al siguiente experimentar síntomas completamente diferentes. Los estrógenos no solo intervienen en la fertilidad Una de las ideas fundamentales para comprender la menopausia es que los estrógenos son hormonas sistémicas. No actúan únicamente sobre el aparato reproductor. Tienen receptores en diferentes tejidos y participan en funciones relacionadas con el cerebro, el metabolismo, los vasos sanguíneos, la piel, las mucosas y los huesos. Por eso, cuando los niveles de estrógenos disminuyen, los cambios pueden aparecer en diferentes partes del organismo. Y esto explica por qué la menopausia puede manifestarse de tantas maneras diferentes.  ¿Por qué aparecen la niebla mental y los cambios de ánimo? Los estrógenos tienen una función importante en el cerebro. Favorecen la síntesis y la acción de la serotonina, relacionada con el bienestar, y también intervienen en la dopamina, relacionada con la motivación y la sensación de recompensa. Además, los estrógenos participan en la conexión entre las neuronas y favorecen la producción del factor neurotrófico cerebral, relacionado con el mantenimiento y desarrollo de las conexiones neuronales. Cuando los estrógenos disminuyen, especialmente durante los primeros años, el cerebro tiene que adaptarse a ese nuevo entorno hormonal. Por eso pueden aparecer: Niebla mental. Dificultad para concentrarse. Alteraciones de la memoria. Cambios de humor. Tristeza. Falta de motivación. Esta situación no tiene por qué mantenerse indefinidamente. El cerebro es capaz de adaptarse al nuevo entorno hormonal, y por eso estos síntomas pueden ser especialmente marcados durante los primeros años.  ¿Por qué el ejercicio es tan importante durante la menopausia? Aquí encontramos una de las herramientas más importantes para acompañar esta etapa: el ejercicio físico y, especialmente, el músculo. El ejercicio puede favorecer de manera independiente la producción de serotonina, dopamina y factor neurotrófico cerebral. Además, el músculo es capaz de producir moléculas que tienen efectos sobre el cerebro. Por eso, mantener una buena masa muscular no es únicamente una cuestión estética. Durante la menopausia, el entrenamiento de fuerza puede convertirse en una herramienta para acompañar: La función cognitiva. El estado de ánimo. El metabolismo. La composición corporal. El mantenimiento de la masa muscular. Y cuanto antes empecemos a cuidar el músculo, mejor. No deberíamos esperar a llegar a la menopausia para empezar a trabajar en él. ¿Por qué aparecen los sofocos? Los sofocos son uno de los síntomas más conocidos de la menopausia y también tienen una explicación hormonal. Los estrógenos intervienen en los mecanismos cerebrales que regulan la temperatura corporal. Cuando disminuyen, especialmente durante los primeros años, se altera este sistema de termorregulación. El resultado es que una temperatura que para otra persona puede ser completamente normal puede provocar en nosotras una sensación repentina de calor. Aparece entonces el sofoco, que puede acompañarse de sudoración y ser especialmente molesto durante la noche. El alcohol puede actuar además como uno de los factores que desencadenan o empeoran los sofocos, por lo que reducir su consumo puede formar parte de las medidas de estilo de vida que se pueden valorar.  ¿Qué complementos pueden ayudar durante la menopausia? Dependiendo de los síntomas, existen diferentes complementos que pueden utilizarse como apoyo. Las isoflavonas de soja son uno de los complementos con mayor evidencia dentro del abordaje nutracéutico de la menopausia. También pueden utilizarse, dependiendo del objetivo: Salvia, especialmente en relación con los sofocos. Valeriana, especialmente cuando existen alteraciones del sueño. Extracto de azafrán, para determinados síntomas relacionados con el estado de ánimo y el apetito. Bacopa monnieri, en el contexto de memoria y función cognitiva. Omega-3 rico en DHA, por su interés en la función cerebral. Zinc. L-teanina. La elección debe depender de los síntomas que presente cada mujer. No se trata de tomar todos los complementos disponibles, sino de identificar qué necesidades existen y elegir las herramientas que tengan sentido. ¿Las isoflavonas de soja son seguras durante la menopausia? Este es un punto que genera muchas dudas. Las isoflavonas de soja son fitoestrógenos, pero no son estrógenos humanos. Su acción depende de los receptores estrogénicos a los que se unen y, por tanto, no reproducen exactamente el comportamiento de nuestros estrógenos en todos los tejidos. En el episodio se destaca precisamente su interés en el abordaje nutracéutico de la menopausia y su perfil de seguridad. Además, se señala que la soja puede actuar sobre diferentes tejidos relacionados con los síntomas de la menopausia, como los vasos sanguíneos, el cerebro o las mucosas. Por eso, las isoflavonas de soja pueden ser una de las opciones a valorar cuando una mujer quiere acompañar determinados síntomas mediante suplementación.  ¿Por qué cambia la composición corporal durante la menopausia? Otro de los cambios que más preocupan durante esta etapa es la modificación de la composición corporal, especialmente la tendencia a acumular grasa en la zona abdominal. Los estrógenos participan en la regulación del metabolismo y de la sensibilidad a la insulina. Cuando disminuyen, cambia el entorno hormonal y metabólico. Además, durante esta etapa también pueden aparecer cambios en el apetito y alteraciones del sueño. Todo ello puede contribuir a que resulte más fácil acumular grasa y más difícil mantener la composición corporal que teníamos anteriormente. Por eso, el abordaje no debería centrarse únicamente en comer menos. Tenemos que cuidar especialmente: El ejercicio de fuerza. La ingesta adecuada de proteína. La actividad física. La calidad de la alimentación. El descanso. ¿Cómo podemos proteger la masa muscular durante la menopausia? El músculo es uno de los grandes protagonistas de esta etapa. Mantener una buena masa muscular ayuda a mejorar la sensibilidad a la insulina y favorece una composición corporal saludable. La herramienta fundamental es el entrenamiento de fuerza. Pero el músculo necesita también los nutrientes necesarios para mantenerse. Por eso debemos asegurar un aporte adecuado de proteína y, en determinadas situaciones, podemos utilizar complementos como: Creatina. HMB. Vitamina D. Taurina. No se trata de sustituir el entrenamiento por suplementos. El estímulo principal sigue siendo el ejercicio de fuerza. La suplementación puede utilizarse como apoyo cuando tiene sentido dentro de una estrategia individualizada. ¿Por qué aparece la sequedad vaginal durante la menopausia? Los estrógenos también tienen un papel fundamental en el tejido vaginal y urinario. Participan en el mantenimiento de la mucosa y favorecen un entorno adecuado para los microorganismos que forman parte de la flora vaginal. Cuando disminuyen, pueden aparecer: Sequedad vaginal. Picor. Irritación. Dolor durante las relaciones. Infecciones urinarias recurrentes. Alteraciones urinarias. Es lo que conocemos como síndrome genitourinario de la menopausia. Para estos síntomas existen diferentes opciones, desde hidratantes vaginales no hormonales hasta tratamientos locales con estrógenos. Si una mujer tiene antecedentes que hagan necesario extremar las precauciones con tratamientos hormonales, las opciones no hormonales pueden ser especialmente interesantes.  ¿Cuándo está indicada la terapia hormonal de la menopausia? La terapia hormonal puede ser una herramienta muy eficaz, pero no está indicada para todas las mujeres ni debe utilizarse como tratamiento preventivo en mujeres que no presentan síntomas. En el episodio se identifican cuatro grandes situaciones en las que puede estar indicada: 1. Síntomas vasomotores Principalmente sofocos que afectan a la calidad de vida. 2. Prevención de fracturas Puede utilizarse para la prevención de osteoporosis en mujeres con un riesgo moderado o alto de fractura. Es importante diferenciar prevención de tratamiento: la terapia hormonal no es el tratamiento de una osteoporosis ya establecida. 3. Síndrome genitourinario En mujeres con síntomas como picor, dolor durante las relaciones o infecciones urinarias recurrentes que no han mejorado adecuadamente con tratamiento estrogénico local, puede valorarse la terapia hormonal. La incontinencia urinaria es una excepción importante, ya que la terapia hormonal puede empeorarla. 4. Menopausia precoz o insuficiencia ovárica primaria En estos casos la terapia hormonal tiene un objetivo diferente: sustituir las hormonas que deberían estar presentes hasta alcanzar la edad habitual de la menopausia. ¿Hay que tomar terapia hormonal durante toda la vida? No necesariamente. Hay mujeres que la utilizan durante unos años y posteriormente reducen progresivamente la dosis. Otras necesitan mantenerla durante más tiempo y otras deciden suspenderla antes. Lo importante es entender que no existe una duración idéntica para todas las mujeres. Muchas veces se comienza durante los primeros años, cuando los síntomas son más intensos, y posteriormente se revisa la situación. Si los síntomas han mejorado, puede plantearse una reducción progresiva. Y si una mujer decide cambiar de estrategia, utilizar complementos o suspender la terapia, esto no significa que haya fracasado. La estrategia puede cambiar a medida que cambian las necesidades.  ¿Puede utilizarse terapia hormonal durante la perimenopausia? Existe una situación concreta en la que puede valorarse durante la transición: la depresión asociada a la perimenopausia. Durante los primeros años de esta transición se produce un cambio hormonal importante y los estrógenos influyen sobre la serotonina, la dopamina y el factor neurotrófico cerebral. En algunas mujeres puede aparecer un cuadro depresivo relacionado específicamente con esta transición. Pero es importante hacer una distinción: no estamos hablando de cualquier depresión. Se trata de una situación concreta relacionada con la transición hormonal y debe ser valorada de forma individual.  ¿Y qué ocurre con la pérdida de libido? La disminución del deseo sexual también puede aparecer durante la menopausia. Los estrógenos tienen receptores en diferentes zonas del cerebro relacionadas con la motivación y la excitación, por lo que su descenso puede contribuir a una disminución del deseo. En determinados casos, la testosterona puede utilizarse para el trastorno del deseo sexual hipoactivo asociado a la menopausia. Pero hay algo que no debemos olvidar. Si una mujer tiene sofocos, no duerme bien, presenta sequedad vaginal, dolor durante las relaciones y cambios en el estado de ánimo, es lógico que su deseo sexual también disminuya. Por eso, tratar únicamente la libido no siempre es suficiente. Hay que abordar el conjunto de factores que están afectando al bienestar de esa mujer.  ¿Cuándo está contraindicada la terapia hormonal? Antes de iniciar una terapia hormonal es fundamental valorar los antecedentes personales. Entre las situaciones que contraindican la terapia hormonal se encuentran: Sangrado vaginal inexplicado. Cáncer de mama activo. Determinados cánceres ginecológicos hormonodependientes. Cáncer de endometrio de riesgo medio o alto. Antecedentes personales de tromboembolismo pulmonar. Antecedentes de ictus. Antecedentes de infarto agudo de miocardio. Además, existen situaciones en las que el problema se encuentra específicamente en el uso de estrógenos por vía oral, como determinados trastornos de la coagulación, factor V de Leiden, algunos antecedentes de migraña o cálculos biliares. En estos casos puede ser preferible, cuando la terapia está indicada, utilizar una vía transdérmica. Por eso, antes de decidir qué tratamiento utilizar, la primera pregunta siempre debería ser: ¿Soy candidata a la terapia hormonal?  ¿Qué hay que valorar antes de iniciar una terapia hormonal? Cuando una mujer es candidata, todavía hay que valorar varios aspectos. En el episodio se plantea revisar: Riesgo cardiovascular. Estado de las arterias carótidas. Riesgo individual de cáncer de mama. Mamografía al día. Densidad mineral ósea. Y existe una pregunta fundamental: ¿Tienes útero? Porque esto condiciona el tratamiento. Si una mujer tiene útero, los estrógenos deben acompañarse de progesterona, ya que los estrógenos estimulan el crecimiento del endometrio. La progesterona actúa como protección frente a ese crecimiento. Si no existe útero, no es necesario utilizar progesterona únicamente con este objetivo.  ¿Qué opciones existen dentro de la terapia hormonal? Los estrógenos pueden administrarse mediante diferentes vías: Parches transdérmicos. Vía oral. Pulverización transdérmica. En general, la vía transdérmica permite evitar el metabolismo hepático de primer paso de los estrógenos orales y puede ser especialmente interesante cuando existen determinados factores de riesgo. La progesterona puede administrarse por vía oral o vaginal. También existen otras opciones terapéuticas, como la tibolona, que tiene actividad estrogénica, progestagénica y androgénica, y puede tener efectos sobre los sofocos, el sueño, el estado de ánimo, la libido y el hueso. Otra alternativa es la combinación de estrógenos conjugados con bazedoxifeno, que permite proteger el endometrio sin utilizar progesterona. La elección depende siempre de las características de cada mujer, sus antecedentes, sus síntomas y sus preferencias. ¿Podemos combinar terapia hormonal y complementos? Sí. Los complementos y la terapia hormonal no tienen por qué ser excluyentes. Una mujer puede utilizar terapia hormonal y determinados complementos si tiene sentido para sus necesidades. Otra puede no querer utilizar terapia hormonal y optar por estrategias nutricionales y de estilo de vida. Otra puede utilizar complementos durante una etapa y posteriormente valorar una terapia hormonal. Y otra puede reducir o suspender la terapia hormonal cuando sus síntomas hayan mejorado. No existe una única estrategia correcta para todas. Lo importante es conseguir el máximo beneficio posible con el menor riesgo y utilizando las herramientas que realmente necesita cada mujer. Menopausia: entender el cambio para poder acompañarlo La menopausia no es simplemente el momento en el que desaparece la menstruación. Es una transición hormonal que puede afectar a diferentes sistemas del organismo y que cada mujer experimenta de una manera diferente. Los sofocos, los cambios de humor, la niebla mental, las alteraciones del sueño, los cambios en la composición corporal o la sequedad vaginal tienen una explicación relacionada con el nuevo entorno hormonal. Y precisamente por eso, el abordaje tampoco tiene por qué ser siempre el mismo. La terapia hormonal puede ser una herramienta muy eficaz cuando está indicada. Los complementos pueden ayudar en determinados síntomas. Y el ejercicio de fuerza, la proteína, el descanso y una alimentación adecuada deberían formar parte de la estrategia de salud independientemente de que utilicemos o no terapia hormonal. Porque no se trata de luchar contra la menopausia. Se trata de entender qué está pasando y elegir, con criterio, las herramientas que mejor se adapten a cada etapa y a cada mujer. Transformar tu salud es cuestión de aplicar ciencia con constancia, día a día.   Ojala os guste :)Para mas información ya sabéis que me tenéis en mi instagram @isabelvina dónde te comparto contenido diarioMi TikTok @isabelvinabasEn mi canal de YouTube Y los suplementos formulados por mi https://ivbwellness.com  
EP 137: Colesterol alto aunque comas bien: por qué

EP 137: High Cholesterol Even When Eating Well: Why

High Cholesterol: How to Interpret Your Blood Test and Protect Your Cardiovascular Health Hello, I am Dr. Isabel Viña Bas, a physician and Scientific Director of IVB Wellness Lab.Cholesterol often appears in a blood test accompanied by a label that is far too simple: good or bad. If HDL is high, it seems like everything is fine; if LDL rises, it seems the only explanation lies in what we have eaten. But cardiovascular health does not fit into two adjectives. Cholesterol is an essential molecule. It is part of your cell membranes and allows for the production of steroid hormones, vitamin D, and bile acids. The problem is not that it exists, but how it circulates in the blood, in what quantity it does so, and what other risk factors accompany it. That is why, to interpret a blood test, it is not enough to look at total cholesterol. We need to understand the whole picture: LDL, HDL, non-HDL cholesterol, triglycerides, and, at least once in your life, lipoprotein(a). You also have to place those data points alongside blood pressure, glucose, smoking, body composition, family history, and medical history. The same LDL level does not mean the same thing for two people with different risks. What is cholesterol and why does your body need it? Since cholesterol does not dissolve in water, it cannot travel alone through the blood. To move, it needs particles to transport it: lipoproteins. Among them are LDL, HDL, and VLDL. When we talk about LDL or HDL cholesterol, we are actually talking about the cholesterol that travels inside those particles. LDL carries cholesterol from the liver to the tissues. When there are too many atherogenic particles circulating, they can cross the artery wall and promote plaque formation. HDL participates in reverse transport: it collects part of the cholesterol from the tissues and returns it to the liver so it can be reused or eliminated. This explanation helps to understand why we call LDL "bad" cholesterol and HDL "good" cholesterol, but those labels have limits. A high HDL does not automatically neutralize an elevated LDL or erase other risk factors. A blood test is interpreted as a system, not as a competition between two numbers. What cholesterol values to request in your blood test A basic blood test should include total cholesterol, HDL, and triglycerides. Based on that data, the laboratory can report or calculate LDL and non-HDL cholesterol. Each marker answers a different question. Total cholesterol. It is the sum of the cholesterol transported by different lipoproteins. It serves as a starting point, but on its own, it provides little information about real risk. LDL cholesterol. It is one of the main targets of treatment because it reflects the cholesterol transported by particles capable of contributing to atherosclerosis. The higher a person's cardiovascular risk, the lower the LDL target should be. HDL cholesterol. It tells us about the cholesterol transported by HDL. A low value is usually associated with a less favorable metabolic environment, but trying to raise it in isolation is not the main goal. The important thing is to improve overall risk. Triglycerides. They are another way of transporting and storing energy. They can increase with insulin resistance, excess alcohol, certain thyroid disorders, some medications, or sustained energy excess. When they reach very high levels, the risk of pancreatitis also increases. Non-HDL cholesterol. It is calculated by subtracting HDL from total cholesterol. It gathers the cholesterol from all potentially atherogenic particles and is especially useful when triglycerides are elevated. Lipoprotein(a). It is genetically determined to a large extent, and can raise cardiovascular risk even if the rest of the blood test seems correct. That is why it is recommended to measure it at least once in adulthood; if it is elevated, the professional can adjust the assessment and follow-up. High LDL cholesterol: why there is no single optimal level I can give you several indicative ranges, but there is one idea that must remain above any figure: LDL targets depend on individual cardiovascular risk. A young person with no other risk factors does not need the same target as someone who has already suffered a heart attack, has diabetes, kidney disease, or documented atherosclerosis. In people with low or moderate risk, the professional may propose less demanding targets. In those who present high or very high risk, guidelines recommend more intense reductions and much lower targets. Therefore, it is not advisable to interpret a result in isolation, nor to modify a treatment just because a number moves away from a generic range. The same happens with triglycerides: they are usually considered desirable below 150 mg/dL, but context matters. A high figure requires assessing diet, alcohol, glucose, thyroid, medication, and history. A blood test does not provide a closed diagnosis; it opens a clinical conversation. Low HDL: why it can happen even if you eat well Diet influences a person's lipid profile, but it does not control HDL on its own. A low value can appear associated, for example, with smoking, diabetes, insulin resistance, excess body fat, a sedentary lifestyle, or certain medications. It may also happen that the person in question has a genetic predisposition. There is a frequent error here: confusing normal weight with good metabolic health. A person can have a body mass index within the usual range and yet present low muscle mass and a high proportion of fat. The scale does not distinguish between muscle and adipose tissue, but your metabolism does. If HDL is low, the goal should not be to look for a food or supplement that raises it artificially. It makes more sense to act on what truly reduces cardiovascular risk: stop smoking, improve insulin sensitivity, increase daily movement, and do strength training to preserve or gain muscle. Muscle captures glucose, responds to insulin, and helps manage energy better. It is not just a tissue related to performance or aesthetics. Building muscle is also a metabolic and cardiovascular health strategy. Does high cholesterol come from genetics or diet? Most of the cholesterol the body uses is produced within the body itself, especially in the liver. That does not mean that high cholesterol is always genetic or that diet does not matter. It means that the relationship between what you eat and what appears in the blood test is more complex than adding up the milligrams of cholesterol in each food. There are hereditary disorders, such as familial hypercholesterolemia, which can cause very high LDL levels from an early age. If there is a history of premature heart attack or stroke in the family, or an especially high LDL, it is important to consult a doctor to rule out a genetic cause. In these cases, eating well is necessary, but it may not be enough. In many other people, the liver increases the production of triglyceride-rich particles and cholesterol in a context of insulin resistance, excess visceral fat, a sedentary lifestyle, or a sustained energy balance above needs. Diet participates in that environment, although it is not the only factor. That is why saying "my cholesterol is genetic" or "it's all because of eggs" could close the investigation too soon. So it is advisable to review the complete pattern: history, body composition, physical activity, dietary fats, fiber, alcohol, glucose, thyroid function, and medication. Eggs, saturated fats, and high cholesterol: what really influences it Dietary cholesterol does not affect everyone the same way and, in many people, has less impact on LDL than the overall quality of the diet. Eggs, for example, provide cholesterol, but also protein, choline, and other micronutrients. They do not need to become either a forbidden food or an unlimited food. The answer depends on the person, their cardiovascular risk, and the rest of what they eat. An egg within a pattern rich in vegetables, legumes, nuts, olive oil, and fiber does not have the same context as a diet based on ultra-processed foods, fatty meats, and low plant variety. Saturated fats can indeed raise LDL, especially when they replace unsaturated fats. They are found in different proportions in fatty meats, sausages, butter, some pastries, and oils such as palm or coconut. It is not about eliminating all fat: it is about replacing part of the saturated fats with olive oil, avocado, nuts, seeds, and other sources of unsaturated fats. Also important is the soluble fiber present in oats, legumes, fruits, vegetables, and seeds. This helps reduce the intestinal reabsorption of bile acids and can contribute to improving the lipid profile. The effect is not in a miracle food, but in the daily repetition of a pattern. How to lower high cholesterol and triglycerides When a blood test is altered, we look for a quick fix. But before talking about supplements, it is advisable to rebuild the foundation. The most effective strategy is one that acts simultaneously on atherogenic particles, insulin sensitivity, blood pressure, and body composition. Substitute, don't just remove. If you reduce saturated fats, I recommend replacing them with unsaturated fats. Removing foods without deciding what will take their place usually makes the change short-lived. Increase fiber progressively. Vegetables, legumes, fruit, oats, nuts, and seeds help improve the overall quality of the diet. If you currently eat little fiber, increase the amount little by little and accompany it with water. Train strength and move every day. Exercise improves insulin sensitivity, helps reduce triglycerides, and protects muscle mass. Walking is valuable, but combining daily activity with strength training offers a more complete metabolic stimulus. Check alcohol. It can raise triglycerides, especially in sensitive people or when consumption is frequent. You don't need to drink alcohol to protect your heart. Take care of rest and energy balance. Sleeping little and maintaining an energy excess favors a less healthy metabolic environment. The goal is not to live on a diet, but to recover signals, schedules, and habits that can be maintained. After a period agreed upon with the professional, the blood test is repeated. If the risk is high or the numbers are very high, you should not delay an effective treatment to "try natural remedies first." The time to intervene also depends on the risk. Statins for high cholesterol and coenzyme Q10: what is the relationship? Statins reduce the synthesis of cholesterol by inhibiting the enzyme HMG-CoA reductase. That same metabolic pathway also participates in the production of coenzyme Q10, a molecule involved in obtaining energy within the mitochondria. For that reason, it has been studied whether the reduction of CoQ10 can contribute to the muscle symptoms that some people experience with statins. The biological relationship exists, but supplementation with coenzyme Q10 is not automatically recommended for everyone taking statins. Studies on its ability to prevent or relieve muscle pain have offered variable results. If muscle discomfort, unusual tiredness, or weakness appears after starting or changing the dose, do not abandon the medication on your own. The professional can review the cause, check for interactions, assess other diseases, adjust the dose, or change the statin. In certain cases, they may also propose a trial with CoQ10, individualizing the dose and follow-up. A well-indicated statin reduces the risk of heart attack and stroke. The goal is not to choose between medication or self-care, but to use each tool when it provides more benefit than risk. Red yeast rice, berberine, and other supplements: natural does not mean harmless In initial phases and always within a professional assessment, some supplements can be studied as support. But they should not be presented as universal substitutes for statins or combined without reviewing interactions. Red yeast rice can contain monacolin K, a substance with a pharmacological action similar to lovastatin. Precisely for that reason, it can produce similar adverse effects and interactions. It should not be combined with statins and requires special caution in pregnancy, breastfeeding, liver disease, or when taking other medications. The amount of monacolins can vary between products, so quality and control are essential. The berberine has been studied for its possible effect on glucose and certain lipid parameters. Even so, it can interact with drugs, it may not be suitable for everyone, and it does not replace the treatment indicated for a high-risk person. The same goes for turmeric, resveratrol, probiotics, or omega-3 supplements: each option responds to a different goal and needs context. Omega-3s, for example, can help reduce triglycerides at therapeutic doses, but they are not a tool to lower LDL in a general way. Some preparations can even raise it slightly. Before choosing a supplement, you have to define which marker to modify, why it is altered, and what evidence supports that decision. High cholesterol in pregnancy and breastfeeding: when is it physiological and when to consult During pregnancy, cholesterol and triglycerides increase naturally. The body needs lipids to form hormones, cell membranes, and the baby's structures, and in the third trimester, a physiological insulin resistance occurs that facilitates the availability of nutrients for fetal growth. Therefore, a lipid blood test during pregnancy is not interpreted with the same criteria as outside of it. That values increase can be normal, but it does not mean that any figure should be ignored. Extremely high triglycerides may require specialized follow-up due to the risk of pancreatitis, and women with familial hypercholesterolemia or cardiovascular disease need an individual plan. It is also not advisable to group pregnancy and breastfeeding as if they were exactly the same stage. After childbirth, the lipid profile usually evolves and decisions depend on maternal risk, the type of breastfeeding, and the treatment considered. Many drugs and supplements are not suitable during these phases. If you are pregnant, trying to conceive, or breastfeeding, do not start statins, red yeast rice, berberine, or other cholesterol supplements without medical assessment. In these stages, protecting the health of the mother and the baby requires individualizing more, not acting less. How to interpret your next blood test without getting stuck on a single number When you receive the results, start by gathering the pieces. Look at LDL, HDL, triglycerides, and non-HDL cholesterol. Check if you have ever had your lipoprotein(a) measured. Add blood pressure, glucose or glycated hemoglobin, smoking, physical activity, body composition, and family history. Then, ask what your risk level is and what target applies to your case. Do not limit yourself to knowing if the laboratory has marked the LDL with an asterisk. The reference range describes a population; the therapeutic goal is decided for a person. If the result is altered, look for the cause before accumulating solutions. Review your dietary pattern, alcohol, movement, strength, rest, thyroid, and the medications you take. And if the figures are very high or there is a cardiovascular history, act quickly together with a professional. Cholesterol is not an enemy that we must eliminate. It is an essential molecule that needs to circulate in balance. The key is to reduce exposure to atherogenic particles, take care of the metabolic environment, and make decisions proportional to your risk. Transforming your health is a matter of applying science with consistency, day by day. You have in your hands the knowledge to better understand your blood test, ask more precise questions, and turn each result into an informed decision. I hope you like it :)For more information, you know you can find me on my Instagram @isabelvina where I share daily contentMy TikTok @isabelvinabasOn my YouTube channel And the supplements formulated by me https://ivbwellness.com
EP 136: Qué vitaminas y minerales pueden faltar al tomar ciertos fármacos

EP 136: Which vitamins and minerals may be lacking when taking certain medications

In medical practice, prescribing a drug is always based on the risk-benefit balance principle: medications provide us with an essential benefit for treating pathologies or preventing complications, but they are not exempt from metabolic tolls. In this episode, we address drug-induced depletion in a clear and informative way, a silent phenomenon by which certain very common treatments can hinder the absorption, increase the elimination, or alter the activation of essential vitamins and minerals. Understanding this connection allows us to comprehend why symptoms such as fatigue, myalgia, insomnia, brain fog, or hair loss may appear after starting a treatment, remembering that knowing the cause is the first step to alleviating discomfort and improving quality of life without the need to abandon prescribed medication. Throughout the talk, we meticulously analyze the most common pharmacological groups and the nutrients that are especially affected. We delve into proton pump inhibitors, such as omeprazole or pantoprazole, explaining that they are not mere "stomach protectors," but potent suppressors of the gastric acid necessary to digest proteins and correctly assimilate magnesium, vitamin D, calcium, iron, and, very critically, vitamin B12, whose progressive deficiency affects memory and constitutes one of the main reversible causes of dementia. Likewise, we explain the mechanism of statins for cholesterol, which block the hepatic synthesis of Coenzyme Q10, an antioxidant and mitochondrial nutrient essential for cellular respiration and muscle contraction, which justifies the frequent appearance of muscle pain or chronic fatigue. We also address metformin and its impact on vitamin B12 absorption, warning how this deficit can raise homocysteine (a pro-inflammatory molecule with an impact on cardiovascular health and fertility) if it is not adequately replenished. In addition, we delve into the effects of oral contraceptives, which increase catabolism and reduce the hepatic activation of vitamin B6, favoring the appearance of seborrheic dermatitis or cracks at the corners of the mouth, and deplete reserves of magnesium, folate, and hepatic antioxidants. We also analyze the urinary loss of magnesium, thiamine (vitamin B1), and zinc caused by diuretics, the muscular and bone impact of corticosteroids, and the need to protect the gastric mucosa with vitamin C when taking acetylsalicylic acid (aspirin) continuously. Finally, we highlight the importance of always choosing the active and bioavailable chemical forms of each nutrient, such as methylcobalamin for B12 or pyridoxal-5-phosphate for B6, and we review some key food-drug interactions, such as the need to avoid grapefruit if taking statins or certain antihypertensives. In short, the episode invites us to abandon extremes to understand that drugs and targeted nutritional supplementation can coexist synergistically to protect our overall health. For more information, you know you can find me on my Instagram @isabelvina where I share daily content My TikTok @isabelvinabasOn my YouTube channel YouTube ChannelAnd the supplements formulated by me on my website My website
EP 135: Resistencia a la insulina: causas, síntomas y cómo mejorarla

EP 135: Insulin Resistance: Causes, Symptoms, and How to Improve It

Insulin is an absolutely essential hormone for life and fundamental for muscle mass synthesis, but when its levels remain constantly elevated, it becomes the main culprit for body fat accumulation, especially at the visceral and abdominal levels. In this episode, we take a deep dive into what happens when our cells become "impermeable" to the action of insulin  as if they were putting on a raincoat that prevents them from hearing its signal, and the pancreas responds by secreting more and more, entering a vicious cycle of hyperinsulinemia and insulin resistance. This metabolic alteration not only makes it difficult to lose weight or gain muscle, but it also has a direct impact on the entire hormonal balance. Throughout the talk, we explain how excess visceral fat first affects the liver, leading to fatty liver and compromising key hepatic functions such as the detoxification of toxins and the proper activation of essential vitamins like vitamin D and B6. As a consequence, problems with mood, sleep disturbances, unexpected spikes in cholesterol, triglycerides, and uric acid may appear, as well as manifestations in hormonal health such as polycystic ovary syndrome (PCOS), acne, or hair loss. To find out if you are going through this process, we address how to identify it simply, whether through a blood test by calculating the HOMA-IR index (multiplying fasting glucose by fasting insulin and dividing by 405, where values equal to or greater than 2.5 suggest resistance) or simply by measuring your waist circumference with a tape measure. Finally, we share the fundamental pillars to recover metabolic sensitivity and remove that waterproofing layer from the cells: the combination of strength and cardiovascular exercise, a daily intake of at least 25 to 30 grams of prebiotic fiber to promote the natural secretion of satiety hormones like GLP-1, the reduction of alcohol and sweeteners such as sorbitol and maltitol, and the targeted supplementation strategy with active ingredients like phytosomal berberine, silymarin, Gymnema sylvestre, or myo-inositol.  I hope you like it :)For more information, you know you can find me on my Instagram @isabelvina where I share daily content, my TikTok @isabelvinabasOn my YouTube channel https://www.youtube.com/channel/UC-dfdxLBcvfztBvRAKZSXGQAnd the supplements formulated by me https://ivbwellness.com
EP 134. GLP-1 y nutrición: proteínas, fibra y vitaminas que no pueden faltar.

EP 134. GLP-1 and Nutrition: Essential Proteins, Fiber, and Vitamins.

GLP-1 agonist treatments have marked a turning point in the management of obesity. But, as with any therapeutic tool, it is not just about losing weight; although these drugs offer very good results, they also carry a great responsibility: avoiding the loss of metabolic health along the way. Because, what happens to muscle? Why is it so important to ensure adequate protein intake? What role does fiber play when we eat less? And which micronutrients should be monitored, such as iron, vitamin B12, vitamin B1, vitamin D, or choline? In this episode, we talk about the part of the treatment that is discussed the least: how to ensure that weight loss is also fat loss... and not a loss of health. Because losing weight should not mean losing strength, functionality, or increasing the risk of nutritional deficiencies. If you or someone close to you is following a treatment with a GLP-1 agonist, I believe this episode can help you understand how to support it through physiology and scientific evidence to obtain the best results. And if you also want to delve deeper into other aspects related to these treatments, I recommend you also listen to episodes 77 and 111, where you will find complementary information that will help you better understand how they work, their benefits, and how to use them in the safest and most effective way possible. As I always say: know more to fear less and choose better.
EP 133. Gluten y enfermedad celíaca: lo que debes saber sobre síntomas y diagnóstico - Laura Crespo

EP 133. Gluten and Celiac Disease: What You Need to Know About Symptoms and Diagnosis - Laura Crespo

Celiac disease is an autoimmune and systemic condition that goes far beyond simply eliminating gluten from your diet. In this episode, joined by Dr. Laura Crespo, we take a deep dive into what actually happens when a person with celiac disease consumes gluten, how the disease is correctly diagnosed, and why it is essential not to remove gluten before undergoing testing. Furthermore, we address common and lesser-known symptoms, the differences between celiac disease, wheat allergy, and non-celiac gluten sensitivity, and we answer questions about cross-contamination and everyday foods and products that may inadvertently contain gluten. An essential episode for understanding celiac disease through scientific evidence and debunking common myths.
EP 132. Huevos, yogures, moho, bacterias y caducidad: errores comunes con la comida - Mario Sánchez

EP 132. Eggs, yogurts, mold, bacteria, and expiration dates: common food mistakes - Mario Sánchez

*]:pointer-events-auto R6Vx5W_threadScrollVars scroll-mb-[calc(var(--scroll-root-safe-area-inset-bottom,0px)+var(--thread-response-height))] scroll-mt-[calc(var(--header-height)+min(200px,max(70px,20svh)))]" dir="auto" data-turn-id="request-WEB:f5ab3494-dec0-4957-94da-f1b4fdb59e4e-0" data-turn-id-container="request-WEB:f5ab3494-dec0-4957-94da-f1b4fdb59e4e-0" data-testid="conversation-turn-2" data-scroll-anchor="false" data-turn="assistant"> Did you know that a food can look perfect and still cause food poisoning? In this episode, we talk with Mario Sánchez, a food technologist and food safety expert, about the most common mistakes we make at home when handling, cooking, and storing food. From salmonella or listeria to bagged salads, cooked rice, refrigerator organization, or reusing oil, we debunk myths and review practical tips to reduce risks in daily life. An essential episode to understand that eating safely depends not only on what we eat, but also on how we handle it.
EP 131. Sexóloga habla claro del suelo pélvico: mitos, dolor y eyaculación precoz - Sandra Gómez

EP 131. Sexologist Speaks Clearly About the Pelvic Floor: Myths, Pain, and Premature Ejaculation - Sandra Gómez

In this episode, we speak with Sandra Gómez, a physiotherapist specializing in pelvic floor and sexology, about the importance of caring for a part of the body that is rarely discussed. We talk about urine leakage, pain during intimacy, physical exercise, hormonal contraceptives, menstrual pain, and other symptoms that are often normalized when they shouldn't be. Additionally, we debunk common myths and explain why the pelvic floor is also important for men's health. A practical episode to understand that living with discomfort is not normal and that there are solutions.
EP 130. Médico da las claves para mejorar tu salud: fatiga, sueño y músculo - Dr. Enrique Esteve

EP 130. Doctor Shares Keys to Improve Your Health: Fatigue, Sleep, and Muscle - Dr. Enrique Esteve

*]:pointer-events-auto [content-visibility:auto] supports-[content-visibility:auto]:[contain-intrinsic-size:auto_100lvh]" dir="auto" data-turn-id="request-WEB:0901dc6c-0d76-4094-8e00-a286e2ee79cb-3" data-testid="conversation-turn-6" data-scroll-anchor="false" data-turn="assistant"> Constant tiredness and fatigue are not always isolated problems: they can reflect a deeper imbalance between the immune system, sleep, muscles, and inflammation. In this episode, Dr. Enrique Esteve explains the role of the Epstein-Barr virus in fatigue, viral reactivations, and its relationship with certain autoimmune diseases. We also discuss the importance of sleep, the impact of sleep medications, and the role of muscles in immunity, as well as topics like thyroiditis, histamine, and obstetric antiphospholipid syndrome. A reminder that the body functions as a whole, where immunity, rest, and fertility are deeply connected.
EP 129. Tus ojos pueden avisarte antes que nadie: oftalmóloga da las claves - Dra. Sara Mora

EP 129. Your eyes can warn you before anyone else: ophthalmologist gives the keys - Dr. Sara Mora

Eyes don't work in isolation: they can reveal a lot about overall health. In this episode, ophthalmologist Sara Mora explains how diseases like diabetes or hypertension can be detected through vision and what signs should alert us. We also cover topics such as dry eye, eye strain, contact lens use, and factors like pregnancy or menopause. A reminder that taking care of eye health is key and that seeing well doesn't always mean being well.
EP 128. Cómo afecta el azúcar en sangre: diabetes, alcohol, edulcorantes y deporte - Adrián Díaz

EP 128. How Blood Sugar Affects You: Diabetes, Alcohol, Sweeteners, and Sports - Adrián Díaz

Type 1 diabetes is a complex, invisible autoimmune disease. In this episode, Don Sacarino helps us understand its symptoms, diagnosis, and impact on daily life. We talk about glucose, hypoglycemia, technology, exercise, and mental fatigue to better understand what living with it entails.