Beneficios y propiedades del Magnesio
¿Qué es el magnesio y para qué sirve?
El magnesio es un mineral esencial para nuestro organismo y es por ello que es uno de los básicos de nuestra guía de suplementación pero qué es el magnesio, para qué sirve y cuál elegir te lo contamos aquí.
El magnesio es uno de los minerales más abundantes de nuestro cuerpo ya que participa en más de 300 reacciones metabólicas que suceden cada segundo en nuestro organismo.
Los alimentos que, en principio, constituyen fuente de magnesio son: almendras, anacardos, espinacas, legumbres, lácteos, plátano y patatas. Sin embargo, se estima que casi el 60% de la población europea sufre una deficiencia intracelular de magnesio lo que pone en riesgo el adecuado mantenimiento de las funciones llevadas a cabo por este mineral.
¿Por qué el déficit es tan frecuente?
- Por la desmineralización de las aguas de cultivo a consecuencia de la contaminación existente que hace que las verduras, legumbres y frutos secos cultivados con dichas aguas contengan en su matriz nutricional menos de este mineral y consecuentemente al consumir dichos alimentos nuestra ingesta de magnesio sea menor
- Por la toma de ciertos fármacos: omeprazol, diuréticos, antibióticos, anticonceptivos hormonales, insulina y sulfonilureas
- Por consumo de alcohol (1-2 cervezas al día o 1 copa de vino al día)
- Por estrés crónico y falta de sueño
- Por enfermedades endocrinas como la diabetes, obesidad, insuficiencia pancreática…
- Por otros estados malabsortivos: cirugía bariátrica, enfermedad de Crohn, insuficiencia hepática
- Y por el ejercicio físico intenso
Hasta hace poco tiempo no se sabía que el magnesio verdaderamente importante a la hora de valorar el status de dicho mineral en el cuerpo es el magnesio intracelular y no el que medimos en sangre. Este valor sanguíneo sirve para documentar una deficiencia marcada, pero se sabe que una vez que en sangre está bajo el magnesio, dentro de las células lleva mucho tiempo bajo y con ello se han visto afectadas todas las funciones implicadas. Te preguntarás en qué funciones está implicado este mineral y ahí vamos:
Propiedades del magnesio
- Es clave para absorber, transportar y activar la vitamina D
-Es cofactor necesario para la síntesis de la hormona melatonina y del neurotransmisor serotonina implicados en el sueño y la relajación
- Es clave para el correcto metabolismo de la insulina y captación de glucosa por tus músculos (dónde queremos que esté la glucosa)
- Es necesario para una adecuada contracción muscular siendo clave para controlar la tensión arterial, la función del corazón y un adecuado rendimiento físico.
-Regula la secreción de la hormona PTH principal encargada en mantener el balance del calcio en el cuerpo, Una falta de magnesio lleva a un exceso de liberación de PTH y la consecuente pérdida de masa ósea con el riesgo que ello supone.

No todos son lo mismo ¿cuál es el mejor suplemento de magnesio?
Verás que existen muchos tipos de magnesios, la mayoría son magnesios quelados, esto es, el magnesio en su forma elemental unido a un aminoácido o molécula. Esto se realiza para favorecer la absorción intestinal del magnesio o aumentar su entrada en ciertas estructuras como el tejido muscular o el cerebro. Ejemplos de estos magnesios son: el lactato de magnesio, el malato de magnesio y el bisglicinato de magnesio.
También podrás ver que existen magnesios más económicos: óxido y citrato de magnesio. Básicamente este tipos de magnesios, aunque contienen mayor cantidad de magnesio elemental su absorción es muy pobre haciendo que la mayor parte de magnesio se quede en el intestino y produzca efectos adversos tan indeseables como diarrea, gases y distensión abdominal.
Cuando elijas tu suplemento de magnesio asegúrate de leer la etiqueta con detenimiento para reconocer el que favorece una mayor absorción, que las cantidades son seguras y recuerda siempre tomarlo con alimentos para que te siente bien.
No podemos dejar de recomendarte nuestro Magnesio Total por supuesto que puedes encontrarlo desde aquí.
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Tiempo de lectura: 420 segundosVuelta a la rutina: cómo recuperar tus hábitos saludables tras el verano
Volver de vacaciones no significa tener que empezar de cero Durante el verano es habitual que cambien los horarios, que comamos más veces fuera de casa, que entrenemos de otra manera o que nos acostemos más tarde. Y no pasa nada. De hecho, aprender a adaptar nuestros hábitos a diferentes momentos y circunstancias también forma parte de un estilo de vida saludable. El problema suele aparecer cuando septiembre llega acompañado de la sensación de que hay que “compensar” todo lo que se ha hecho durante las vacaciones: volver al gimnasio cinco días de golpe, empezar una dieta mucho más restrictiva, eliminar determinados alimentos o pretender recuperar todos los horarios en 24 horas. Y probablemente no sea necesario hacer nada de eso. La vuelta a la rutina puede ser simplemente eso: volver, poco a poco, a aquellos hábitos que sabemos que nos ayudan a sentirnos bien. Alimentación, descanso, movimiento y organización son algunos de los pilares que pueden facilitar esa transición. En este artículo repasamos cómo recuperar una rutina saludable después del verano de una forma progresiva, realista y, sobre todo, sostenible. Vuelta a la rutina alimentaria tras el verano Después de varias semanas con horarios diferentes, viajes, comidas fuera de casa y más improvisación, uno de los primeros hábitos que puede ayudar a recuperar cierta sensación de rutina es volver a organizar la alimentación. No porque durante las vacaciones se haya comido “mal” y ahora haya que hacerlo “bien”, sino porque tener cierta estructura facilita mucho el día a día. Volver a hacer la compra, recuperar algunos horarios, preparar ciertas comidas con antelación o simplemente volver a tener alimentos básicos en casa puede marcar una diferencia enorme. Cómo planificar la semana sin depender de la improvisación Planificar no significa saber exactamente qué se va a comer cada día de la semana. Una planificación flexible puede ser suficiente. Por ejemplo, antes de hacer la compra puede resultar útil pensar en: 2-3 fuentes de proteína: huevos, pescado, pollo, tofu, legumbres… Diferentes verduras y hortalizas. Fruta de temporada. Fuentes de hidratos de carbono como patata, boniato, arroz, quinoa, pan o cereales integrales. Grasas saludables como aceite de oliva virgen extra, frutos secos, semillas o aguacate. Algunos recursos rápidos para los días con menos tiempo: legumbres cocidas, conservas de pescado, verduras congeladas, huevos cocidos, gazpacho o cremas de verduras. A partir de ahí, esos alimentos pueden combinarse de distintas formas durante la semana sin necesidad de seguir un menú rígido. También puede ser útil cocinar alguna cantidad extra. Preparar más verduras, arroz, patata o una fuente de proteína permite tener parte de la siguiente comida solucionada. Consejo de Teresa: Una de las cosas que más me ayuda cuando vuelvo de vacaciones es hacer una compra bastante básica y llenar de nuevo la nevera de alimentos que me ponen las cosas fáciles. No hace falta hacer un meal prep de tres horas: muchas veces, tener buenos básicos disponibles ya cambia por completo la semana. Recuperar horarios de comida regulares Durante las vacaciones también suelen cambiar nuestros horarios. Desayunamos más tarde, comemos a otra hora o cenamos cuando surge. Al volver a la rutina, recuperar cierta regularidad puede ayudar a volver a organizar el día y nuestras comidas. Eso no significa que todo el mundo deba desayunar a las 8:00, comer a las 14:00 y cenar a las 21:00. No existe un horario perfecto universal. Lo importante es encontrar una estructura que encaje con las necesidades, el trabajo, el entrenamiento, el descanso y las señales de hambre y saciedad de cada persona. ¿Por qué cuesta tanto volver a la rutina? Después de varias semanas con horarios diferentes, más vida social, viajes y cambios en la alimentación, el descanso o el ejercicio, es normal necesitar unos días para volver a adaptarse. Esta dificultad temporal para volver a adaptarnos a los horarios y obligaciones habituales se conoce popularmente como “síndrome postvacacional” y puede ir acompañada de cansancio, apatía, irritabilidad, dificultad para concentrarse o cambios en el sueño. La buena noticia es que suele mejorar a medida que recuperamos cierta regularidad. Y no se trata de volver a ser quien eras antes del verano, sino de recuperar una rutina que sea compatible con tu vida actual. El error de querer recuperarlo todo en un solo día Septiembre es como empezar un nuevo año. De repente aparecen las ganas de organizarse, comer mejor, entrenar más, dormir ocho horas, preparar todos los tuppers de la semana y recuperar en unos días cualquier hábito que se haya relajado durante las vacaciones. Sin embargo, intentar modificar demasiadas cosas a la vez suele dificultar que los cambios se mantengan. Una estrategia más realista consiste en identificar qué dos o tres hábitos tienen mayor impacto en el día a día y empezar por ellos. Puede ser volver a acostarse un poco antes, preparar la comida para llevar al trabajo o recuperar tres sesiones de entrenamiento a la semana. Cuando esos hábitos vuelvan a formar parte de la rutina, se pueden ir incorporando otros. Consejo de Teresa: Yo intentaría no convertir septiembre en un castigo por haber disfrutado agosto. No necesitas compensar las vacaciones ni demostrar nada durante la primera semana. Simplemente vuelve poco a poco a las cosas que sabes que te hacen sentir bien. Recupera tus horarios de sueño poco a poco El sueño suele ser otro de los grandes cambios del verano. Los días son más largos, hacemos más planes por la noche, cenamos más tarde y muchas veces también cambia la hora a la que nos levantamos. Por eso, pretender acostarse de repente dos horas antes y dormir perfectamente desde la primera noche puede no ser demasiado realista. Cómo adelantar la hora de dormir sin sufrir insomnio El organismo regula el ciclo sueño-vigilia a través del ritmo circadiano, un sistema biológico de aproximadamente 24 horas influido especialmente por la exposición a la luz. Para volver a ajustar los horarios puede ayudar: Adelantar progresivamente la hora de acostarse y levantarse. Exponerse a luz natural durante las primeras horas del día. Reducir la exposición a luz intensa y pantallas antes de dormir. Mantener cierta regularidad en los horarios. Evitar cenas excesivamente copiosas justo antes de acostarse. Limitar la cafeína durante las últimas horas del día. Crear una rutina nocturna que ayude al organismo a anticipar el descanso. No hace falta aplicar todas estas estrategias desde el primer día. Como ocurre con la alimentación, recuperar gradualmente la regularidad suele ser más realista. El papel del magnesio en el descanso El magnesio es un mineral esencial que participa en cientos de reacciones del organismo y contribuye, entre otras funciones, al funcionamiento normal del sistema nervioso, a la función muscular normal y a disminuir el cansancio y la fatiga. Está presente de forma natural en alimentos como frutos secos, semillas, legumbres, cereales integrales, verduras de hoja verde o cacao. Por tanto, la alimentación vuelve a ser la base. Cuando la ingesta dietética no es suficiente o existe una situación en la que pueda estar indicada la suplementación, puede valorarse un complemento de magnesio de forma individualizada. En IVB Wellness encontramos Magnesio Total, que combina dos formas de magnesio, bisglicinato y malato, con minerales Albion®. Esta combinación permite incorporar magnesio en formas de buena biodisponibilidad. En cualquier caso, un suplemento no sustituye a unos buenos hábitos de sueño. Antes de suplementar es importante valorar las necesidades individuales y consultar con un profesional sanitario. La vuelta a la rutina también necesita margen Volver al trabajo, recuperar horarios, organizar comidas, colegio, entrenamientos, tareas pendientes… septiembre puede implicar bastantes cambios simultáneos. Aunque la gestión del estrés y la ansiedad corresponde al ámbito de otros profesionales sanitarios, existen factores relacionados con el estilo de vida que también forman parte del cuidado de la salud. Dormir suficiente, mantener una alimentación adecuada, realizar actividad física y disponer de cierta estructura durante el día pueden contribuir al bienestar general. Y quizá uno de los puntos más importantes sea aceptar que no todos los hábitos tienen que volver a la vez. Recuperar progresivamente las rutinas puede resultar mucho más sostenible que intentar reproducir desde el primer lunes una semana perfecta. Checklist: vuelve a tu rutina en 7 días (sin agobios) Si solo pudieras hacer una cosa cada día esta semana, que fuera una de estas: ☐ Vuelve a acostarte y levantarte 15-30 minutos antes que el día anterior. ☐ Planifica al menos 3-4 comidas de la semana y haz la compra con una lista. ☐ Llena la nevera de alimentos fáciles: fruta, yogur natural, verduras lavadas, huevos, legumbres cocidas y proteína de calidad. ☐ Recupera tus horarios habituales de desayuno, comida y cena. ☐ Muévete cada día, aunque solo sean 20-30 minutos. ☐ Prioriza una buena hidratación desde primera hora de la mañana. ☐ Si decides utilizar suplementación, hazlo siempre como un apoyo a unos buenos hábitos y siguiendo el consejo de un profesional sanitario. No necesitas hacerlo perfecto, solo volver a poner las bases. Preguntas frecuentes sobre la vuelta a la rutina ¿Cuánto tiempo se tarda en recuperar la rutina? No existe un plazo único, ya que depende de cada persona y de los hábitos que queramos recuperar. Algunas rutinas pueden volver a encajar en pocos días, mientras que otras necesitan varias semanas. Lo importante no es hacerlo rápido, sino ir recuperando cierta regularidad de forma progresiva, sin intentar cambiarlo todo de golpe. ¿Tengo que hacer una dieta detox después del verano? No. Nuestro organismo ya dispone de sistemas de detoxificación muy eficaces (hígado, riñones, pulmones, intestino y piel). Después de las vacaciones no necesitas zumos ni dietas restrictivas, sino volver a tus hábitos habituales. ¿Y si durante las vacaciones he ganado peso? No tomes decisiones impulsivas. Unos días con horarios distintos o comidas más sociales no cambian tu salud. Recupera tu rutina durante unas semanas antes de sacar conclusiones. ¿Puede ayudarme algún complemento alimenticio? En algunos casos puede valorarse la suplementación cuando existe una necesidad concreta, especialmente si la ingesta dietética es insuficiente o un profesional sanitario considera que puede aportar valor. En cualquier caso, debe entenderse siempre como un complemento a una alimentación y unos hábitos saludables. Lo que realmente marca la diferencia Después del verano es muy tentador querer empezar "de cero", pero la realidad es que tu salud no depende de una semana perfecta, sino de lo que haces de forma constante durante meses y años. No necesitas compensar agosto. No necesitas entrenar el doble. No necesitas comer menos. Solo necesitas recuperar poco a poco esos hábitos que ya sabes que te hacen sentir bien. La vuelta a la rutina puede ser una oportunidad para volver a cuidarte desde el equilibrio, sin culpa y sin extremos. Información importante: La suplementación nunca debe sustituir una alimentación saludable ni unos buenos hábitos de vida. Antes de tomar cualquier complemento alimenticio, consulta con un profesional sanitario que valore tu situación de forma individual, especialmente si estás embarazada, en periodo de lactancia, tomas medicación o padeces alguna patología. -
Omega-3 para la piel: qué hace y cómo puede ayudarte
El omega-3 desempeña un papel interesante en la salud de la piel gracias a su relación con la función barrera, la hidratación y la regulación de la respuesta inflamatoria.Algunos estudios sugieren posibles beneficios en piel seca, dermatitis atópica y otros procesos inflamatorios cutáneos. -
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Entiende el omega-3 con una guía clara y basada en evidencia: qué son y cómo actúan en nuestro organismo. Revisamos su papel en salud cardiovascular y mental, cerebral, embarazo y fertilidad masculina. Incluimos fuentes dietéticas y criterios prácticos para priorizar EPA o DHA según tu objetivo, y te orientamos a elegir un suplemento de calidad: forma química, pureza, protección frente a la oxidación y certificaciones. -
¿Qué es el extracto de azafrán y para qué se utiliza?
El azafrán, esa especia tan poderosa y tan socorrida en las despensas de nuestras casas, esconde detrás numerosos beneficios que van mucho más allá de los fogones. Este aderezo, conocido también como “oro rojo”, es el más caro del mundo, ya que su recogida ha de ser manual y su producción por hectárea es muy baja. Se obtiene a través de la flor Crocus Sativus L, una pequeña planta pulposa y perenne. Está compuesta por los siguientes micronutrientes: Carotenoides (crocinas, crocetinas y glucósido, el responsable de darle color) Aldehídos monoterpénicos: picrocrocina (el que le da ese sabor amargo) y safranal (responsable del aroma) Proteínas activadoras/inhibidoras de la agregación plaquetaria. Vitaminas como la B1 y B2. Otros carotenoides como alfa y beta-caroteno, licopeno y zeaxantina. ¿Qué beneficios tiene el extracto de azafrán? Los estudios más recientes lo sitúan como una opción muy beneficiosa para el cerebro y el intestino, al ser capaz de modular los neurotransmisores como la dopamina y la serotonina, ambos implicados en el estado de ánimo, regulación del apetito y la saciedad. De hecho, la disminución de la disponibilidad cerebral de serotonina impide que nuestros centros encargados de sentir que estamos saciados capten la señal de que estamos ingiriendo algo. ¿Esto qué significa? Que no se envían las señales a nuestro cuerpo para que paremos de comer. Precisamente esa sensación se produce de manera muy frecuente durante la etapa de la perimenopausia, y viene acompañada de algunos síntomas como cambios de humor, cansancio, tristeza, irritabilidad, nerviosismo, alteraciones del sueño y hambre emocional. Aunque no todas las mujeres en esa etapa experimenten los mismos síntomas o al menos no con la misma intensidad, tratar de poner palabras a lo que sentimos o padecemos puede aportar cierto alivio. Por eso, uno de los ingredientes clave que puede arrojar luz durante este momento es precisamente el extracto de azafrán estandarizado por su principio activo más importante: las crocinas. SatiSens y MenoMaster, dos complementos con el porcentaje más alto del mercado Dos de nuestros productos que contienen el porcentaje más alto del mercado son SatiSens y MenoMaster: el primero para controlar el apetito y los antojos y el segundo para apoyar el equilibrio emocional y apoyar la relajación. Dos fórmulas de vanguardia que, junto a una buena rutina de ejercicio y una alimentación saludable, pueden ayudarte a mejorar esas alteraciones. MenoMaster está específicamente formulado para abordar los síntomas y signos más habituales de la menopausia: irritabilidad, alteraciones del estado de ánimo, insomnio, sofocos, ansiedad, sequedad de piel y mucosas. Está compuesto por 30 mg de extracto de azafrán estandarizado con la mayor concentración de crocinas disponible en el mercado (10%) bajo la patente Safrasol. [products_1] ¿Cómo puede ayudarte el extracto de azafrán a mejorar esas alteraciones del ánimo? El azafrán (Crocus sativus L.) y especialmente algunos de sus componentes como la crocina, la crocetina y el safranal, parece contribuir a mejorar el estado de ánimo a través de diversos mecanismos complementarios, entre los que destacan: Aumento de las dosis de concentraciones cerebrales de dopamina Modulación del eje HPA (hipotálamo-pituitaria-adrenal) mediante la reducción de las concentraciones plasmáticas de cortisol. Efectos neuroprotectores, gracias sobre todo a la crocina, que ha demostrado aumentar los niveles de BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro), implicado en la formación de nuevas neuronas como en la mejora de las conexiones entre ellas. Y para la modulación del estado de ánimo y apetito, también se encuentra con la misma dosis en nuestro SatiSens, destinado a ayudar a controlar el apetito, especialmente el hambre emocional o la que puede aparecer al dejar hábitos nocivos como el tabaco o el alcohol. [products_2] De esta manera, el extracto de azafrán y, sobre todo, las crocinas que contiene, parece que son capaces de favorecer la producción de serotonina en distintas áreas cerebrales involucradas en la regulación del apetito. Esto hace que nuestro hipotálamo sea más receptivo a estas señales y se reduzca la cantidad de comida que se ingiere. Te dejamos más información en la siguiente publicación: [instagram_1] -
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