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EP 135: Resistencia a la insulina: causas, síntomas y cómo mejorarla

EP 135: Resistencia a la insulina: causas, síntomas y cómo mejorarla

La insulina es una hormona absolutamente indispensable para la vida y fundamental para la síntesis de masa muscular, pero cuando sus niveles se mantienen elevados de forma constante, se convierte en la principal responsable de la acumulación de grasa corporal, especialmente a nivel visceral y abdominal. En este episodio nos adentramos a fondo en qué ocurre cuando nuestras células se vuelven "impermeables" a la acción de la insulina  como si se pusieran un chubasquero que les impide escuchar su señal y el páncreas responde secretando cada vez más cantidad, entrando en un círculo vicioso de hiperinsulinemia y resistencia insulínica. Esta alteración metabólica no solo dificulta la pérdida de peso o la ganancia muscular, sino que tiene un impacto directo en todo el equilibrio hormonal. A lo largo de la charla explicamos cómo el exceso de grasa visceral afecta en primer lugar al hígado, dando lugar al hígado graso y comprometiendo funciones hepáticas clave como la detoxificación de toxinas y la correcta activación de vitaminas esenciales como la vitamina D y la B6. Como consecuencia, pueden aparecer problemas en el estado de ánimo, alteraciones del sueño, subidas imprevistas de colesterol, triglicéridos y ácido úrico, así como manifestaciones en la salud hormonal como el síndrome de ovario poliquístico (SOP), el acné o la caída del cabello. Para saber si estás atravesando este proceso, abordamos cómo identificarlo de forma sencilla, ya sea a través de una analítica de sangre calculando el índice HOMA-IR (multiplicando la glucosa en ayunas por la insulina en ayunas y dividiendo entre 405, donde valores iguales o superiores a 2,5 sugieren resistencia) o simplemente midiendo el perímetro de la cintura con una cinta métrica. Finalmente, compartimos los pilares fundamentales para recuperar la sensibilidad metabólica y retirar esa capa impermeabilizadora de las células: la combinación de ejercicio físico de fuerza y cardiovascular, un consumo de al menos 25 a 30 gramos diarios de fibra prebiótica para favorecer la secreción natural de hormonas de la saciedad como el GLP-1, la reducción del alcohol y de edulcorantes como el sorbitol y el maltitol, y la estrategia de suplementación diana con activos como la berberina fitosomada, la silimarina, la Gymnema sylvestre o el myo-inositol.  Espero que os guste :)Para mas información ya sabéis que me tenéis en mi instagram @isabelvina dónde te comparto contenido diario Mi TikTok @isabelvinabasEn mi canal de YouTube https://www.youtube.com/channel/UC-dfdxLBcvfztBvRAKZSXGQY los suplementos formulados por mi https://ivbwellness.com
EP 81. Probióticos al Detalle.

EP 81. Probióticos al Detalle.

Probióticos al Detalle: Qué Son, Para Qué Sirven y Cómo Elegir la Cepa Adecuada Hola, soy la Dra. Isabel Viña Bas, médico y Directora Científica de IVB Wellness Lab. Pocas palabras se utilizan tanto y se explican tan poco como "probiótico". Aparece en yogures, cápsulas, sobres y productos para la digestión, las defensas o incluso la salud íntima. Pero que un producto contenga bacterias no significa automáticamente que vaya a ayudarte. En probióticos, el detalle lo cambia todo. No basta con saber que contiene Lactobacillus o Bifidobacterium. Necesitamos conocer el género, la especie y, sobre todo, la cepa concreta; comprobar qué beneficio se ha estudiado con ella, a qué dosis, durante cuánto tiempo y en qué tipo de persona. Un probiótico no sirve "para la microbiota" en general: sirve, si la evidencia lo respalda, para una situación específica. Por eso, en este episodio recorremos el mapa completo. Veremos en qué se diferencian probióticos, prebióticos y postbióticos; qué alimentos nutren a tus bacterias; qué sabemos sobre estreñimiento, intestino irritable, antibióticos, Helicobacter pylori, infancia, salud bucodental y mastitis; y qué debe aparecer en una etiqueta para que puedas elegir con criterio. Probióticos, prebióticos y postbióticos: tres conceptos que no significan lo mismo Los probióticos son microorganismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, confieren un beneficio para la salud. La definición contiene dos condiciones que a veces olvidamos: deben llegar viables y el beneficio debe estar demostrado. No toda bacteria fermentadora es un probiótico ni cualquier alimento fermentado puede hacer una declaración concreta de salud. Los prebióticos no son microorganismos. Son sustratos que nuestras bacterias utilizan de forma selectiva y que generan un beneficio. Muchas fibras alimentarias pueden alimentar a la microbiota, pero tampoco toda fibra cumple automáticamente la definición científica de prebiótico. Los postbióticos son preparaciones de microorganismos inanimados o de sus componentes que han demostrado un beneficio. Al no necesitar que el microorganismo permanezca vivo, pueden ofrecer mayor estabilidad. Aquí conviene hacer otra distinción: un metabolito aislado, como el butirato, no se convierte por sí solo en postbiótico. El término describe una preparación bien caracterizada, no cualquier sustancia producida por bacterias. Me gusta imaginarlo como un huerto. Probióticos son microorganismos concretos que incorporas; los prebióticos son parte del alimento que favorece a determinadas bacterias; y los postbióticos son preparaciones de microorganismos inactivados y sus componentes capaces de seguir interactuando con el organismo. Son herramientas relacionadas, pero no intercambiables. Prebióticos naturales: cómo alimentar a tu microbiota cada día Antes de buscar una cápsula, debemos mirar qué reciben las bacterias que ya viven en el intestino. Una alimentación variada y rica en alimentos vegetales aporta diferentes tipos de fibra y compuestos bioactivos. La diversidad de funciones de tu ecosistema intestinal se sostiene con la diversidad de lo que comes. Si prefieres reforzar ese aporte con un producto concreto, Fiber Total está formulado como fibra prebiótica concentrada. Entre los sustratos fermentables encontramos fructanos y galactooligosacáridos presentes en alimentos como ajo, cebolla, puerro, alcachofa y legumbres. La avena y algunos hongos aportan betaglucanos. Las manzanas y otras frutas contienen pectinas, mientras que frutos rojos, café, té, cacao, cúrcuma, cebolla roja o alcaparras aportan polifenoles que también pueden interactuar con la microbiota. Otra herramienta interesante es el almidón resistente. Parte del almidón de la patata, el arroz o la pasta cambia de estructura cuando se cocina y después se enfría. Al quedar menos disponible para nuestra digestión, una proporción mayor llega al colon y puede ser fermentada por las bacterias. Puedes enfriar el alimento varias horas y consumirlo frío o recalentado; no hace falta comer toda la comida recién sacada de la nevera. Ahora bien, más fibra no siempre significa sentirse mejor desde el primer día. En personas con intestino irritable, distensión o una ingesta previa muy baja, aumentar de golpe los fermentables puede incrementar los gases y el malestar. La microbiota también necesita progresión: introduce variedad poco a poco, bebe suficiente agua y adapta la cantidad a tu tolerancia. Butirato: el mensaje que producen algunas bacterias al fermentar fibra Cuando determinadas bacterias fermentan fibra producen ácidos grasos de cadena corta. Uno de los más estudiados es el butirato, que sirve como fuente de energía para las células del colon y participa en el mantenimiento de la barrera intestinal. También interviene en vías relacionadas con la respuesta inmunitaria y el metabolismo. En investigación se ha observado su capacidad para influir en señales intestinales como GLP-1 y péptido YY, implicadas en la saciedad y el control de la glucosa. Esto no significa que comer un prebiótico reproduzca el efecto de un medicamento agonista de GLP-1, sino que el intestino participa de forma natural en la comunicación metabólica. El objetivo no debería ser perseguir un único metabolito, sino favorecer un ecosistema capaz de producir distintos compuestos beneficiosos. Una dieta variada, con suficiente fibra fermentable y adaptada a la tolerancia individual, suele ser una base más completa que buscar una solución aislada. Probióticos para el intestino irritable: la cepa importa más que la etiqueta El síndrome del intestino irritable puede manifestarse con dolor, hinchazón y cambios en el ritmo intestinal, con predominio de estreñimiento, diarrea o un patrón mixto. Esa heterogeneidad explica por qué no existe un "mejor probiótico" universal para el SII. Repaso cepas estudiadas como Bifidobacterium longum 35624 (denominada anteriormente B. infantis 35624) y Bifidobacterium longum ES1, además de la espora Bacillus coagulans MTCC 5856. Algunos ensayos han encontrado mejoras en síntomas concretos, pero los resultados no permiten trasladar el efecto de una cepa a todas las demás de la misma especie. Las guías clínicas tampoco coinciden en recomendar probióticos de forma general para el intestino irritable. Parte de la evidencia es heterogénea: cambian las cepas, las combinaciones, las dosis, la duración y el tipo de paciente. Que una fórmula contenga muchas cepas no garantiza que sea más eficaz. Si se decide probar un probiótico, conviene elegir una cepa con evidencia para el síntoma predominante, establecer un periodo razonable de prueba y observar dolor, hinchazón, frecuencia y consistencia de las deposiciones. Si no existe mejoría, no tiene sentido mantenerlo indefinidamente por inercia. Probióticos para el estreñimiento: por qué no todos mejoran el tránsito El estreñimiento puede depender de la ingesta de fibra y agua, el movimiento, determinados fármacos, el suelo pélvico, la tiroides o el propio patrón motor del intestino. Un probiótico no corrige automáticamente todas esas causas. En adultos con estreñimiento se ha estudiado, entre otras opciones, Lactobacillus reuteri DSM 17938. Algunos ensayos han observado un aumento de la frecuencia de las deposiciones, aunque la respuesta puede variar y no siempre mejora aspectos como la consistencia o el dolor. Antes de elegirlo, revisa la base: suficiente alimento y fibra, hidratación, movimiento y una rutina que permita responder al reflejo de evacuación. Si hay sangre en las heces, pérdida de peso no explicada, anemia, dolor intenso, fiebre, vómitos o un cambio persistente del ritmo intestinal, no necesitas probar más probióticos: necesitas una valoración médica. Antibióticos y diarrea: cuándo puede ayudar un probiótico Los antibióticos actúan frente a bacterias responsables de infecciones, pero también alteran temporalmente parte de la comunidad intestinal. En algunas personas esto se traduce en diarrea asociada al antibiótico. Determinadas cepas pueden reducir ese riesgo, especialmente cuando se toman cerca del inicio del tratamiento. Entre las opciones con más investigación se encuentran la levadura Saccharomyces boulardii y algunas cepas de Lactobacillus rhamnosus GG. La palabra "algunas" es importante: no podemos asumir que cualquier S. boulardii o cualquier L. rhamnosus tendrá exactamente el mismo efecto. Si el probiótico es bacteriano, suele recomendarse separarlo unas horas del antibiótico para reducir el contacto directo, siguiendo las indicaciones del producto y del profesional. Saccharomyces boulardii es una levadura y no resulta afectada de la misma manera por los antibióticos antibacterianos, aunque puede interactuar con tratamientos antifúngicos. No todos deben tomar probióticos sin supervisión. En personas inmunodeprimidas, con enfermedad grave, catéter venoso central, prematuridad u otras situaciones de vulnerabilidad existe un riesgo poco frecuente pero real de infección. En estos casos, la decisión siempre debe individualizarse. Probióticos y Helicobacter pylori: apoyo, no sustitución del tratamiento Helicobacter pylori puede colonizar el estómago y asociarse con gastritis, úlcera y mayor riesgo de determinadas complicaciones. Su erradicación requiere una pauta médica que combina antibióticos y supresión ácida. Un probiótico no elimina por sí solo la infección. Cepas como Lactobacillus reuteri DSM 17648, Saccharomyces boulardii o Lactobacillus rhamnosus GG se han estudiado como acompañamiento. En algunos casos pueden mejorar la tolerancia digestiva del tratamiento y aumentar modestamente la tasa de erradicación. Su papel es ayudar a completar mejor una pauta eficaz, no reemplazarla. Después del tratamiento debe comprobarse que la bacteria ha desaparecido mediante la prueba indicada por el profesional. Sentirse mejor no confirma la erradicación, del mismo modo que seguir con molestias no significa necesariamente que el tratamiento haya fallado. Omeprazol y microbiota: por qué no debes retirarlo por tu cuenta Los inhibidores de la bomba de protones, como omeprazol o pantoprazol, reducen la acidez del estómago. Son medicamentos muy útiles y, en determinadas enfermedades, necesarios. Sin embargo, su uso prolongado puede asociarse a cambios en la microbiota y, en algunas personas, a un mayor riesgo de sobrecrecimiento bacteriano o deficiencias de ciertos nutrientes. Una asociación no demuestra que el fármaco sea la causa directa de todos los problemas que aparecen en quienes lo toman. Las personas que necesitan estos medicamentos también pueden tener más edad, otras enfermedades y más tratamientos. No conviene convertir una lista de riesgos potenciales en una razón para abandonarlos de golpe. Si llevas tiempo con un protector gástrico, pregunta periódicamente si la indicación continúa, si la dosis sigue siendo la adecuada y si necesitas controlar vitamina B12, magnesio, hierro u otros parámetros. Si existe hinchazón, el profesional debe valorar la causa antes de añadir una combinación extensa de probióticos. Probióticos en bebés y niños: una decisión que necesita pediatra y cepa concreta En pediatría, una diferencia pequeña en edad, alimentación o estado de salud cambia mucho la recomendación. No debemos extrapolar al bebé la dosis de un adulto ni elegir un producto solo porque diga "infantil". Una de las cepas más investigadas es Lactobacillus reuteri DSM 17938. Se ha estudiado en cólico del lactante, regurgitación y determinados cuadros de dolor abdominal funcional. Los resultados son más consistentes en algunos grupos (por ejemplo, lactantes amamantados con cólico) que en otros, y no todas las guías interpretan la evidencia del mismo modo. También existen cepas concretas con evidencia para reducir diarrea asociada a antibióticos en niños. Pero el probiótico adecuado depende de la indicación, no de que la caja incluya dibujos infantiles. El pediatra debe revisar edad, síntomas, tipo de alimentación, antecedentes y seguridad. En un recién nacido o lactante, fiebre, rechazo del alimento, vómitos persistentes, sangre en las heces, somnolencia, deshidratación o falta de ganancia de peso requieren valoración. Ningún probiótico debe retrasarla. Microbiota oral: probióticos para caries y encías bajo investigación La boca también alberga un ecosistema microbiano. La saliva, la higiene, la dieta, el tabaco, la glucosa y determinados medicamentos cambian ese equilibrio. Puedo contarte cómo un tratamiento prolongado con corticoides coincidió con un deterioro importante de mi salud oral y la aparición de varias caries. Se han estudiado cepas como Streptococcus salivarius BLIS M18 y BLIS K12 para determinados objetivos de salud oral, y combinaciones de Lactobacillus reuteri o Bifidobacterium lactis HN019 como complemento en el manejo periodontal. Los resultados son prometedores, pero todavía no convierten a los probióticos en sustitutos de la higiene, el flúor cuando está indicado, la limpieza profesional ni el tratamiento odontológico. La primera intervención para proteger dientes y encías sigue ocurriendo con el dentista y con los hábitos diarios. Un probiótico bucodental, cuando encaja, es una herramienta complementaria y debe contener la cepa que se haya estudiado para ese objetivo. Probióticos y mastitis durante la lactancia: qué sabemos La mastitis puede provocar dolor, inflamación y un gran impacto sobre la continuidad de la lactancia. Cepas como Lactobacillus fermentum CECT5716 y Lactobacillus salivarius CECT5713 se han investigado tanto en prevención como en acompañamiento del tratamiento, con resultados favorables en algunos ensayos. Aun así, la evidencia no permite tratar todas las mastitis del mismo modo. El abordaje actual incluye revisar el agarre y el drenaje fisiológico del pecho, controlar el dolor y valorar si existen signos que hagan necesario un antibiótico u otra intervención. El probiótico no debe retrasar la consulta cuando hay fiebre persistente, empeoramiento, una zona fluctuante o sospecha de absceso. Durante la lactancia tampoco sirve cualquier producto etiquetado como probiótico. Si se plantea su uso, debe comprobarse la cepa exacta, la dosis estudiada y la compatibilidad con la situación clínica. Probióticos en autismo y artritis reumatoide: resultados preliminares no son tratamientos El eje intestino-cerebro y la relación entre microbiota e inmunidad han abierto líneas de investigación fascinantes. Algunas cepas, como Lactobacillus plantarum PS128, se han evaluado en pequeños estudios con niños dentro del espectro autista. También se han probado mezclas probióticas como complemento en personas con artritis reumatoide. Estos trabajos pueden generar hipótesis, pero todavía no justifican presentar un probiótico como tratamiento del autismo o de una enfermedad autoinmune. Los estudios suelen incluir pocas personas, durar poco tiempo y medir resultados muy diferentes. "Se está investigando" no significa "se ha demostrado". En autismo, el acompañamiento debe centrarse en las necesidades individuales y en intervenciones respaldadas por profesionales especializados. En artritis reumatoide, ningún probiótico sustituye los fármacos modificadores de la enfermedad ni el seguimiento por reumatología. La microbiota puede formar parte del futuro de la medicina, pero comunicar ciencia también significa respetar el punto en el que está hoy. Cómo elegir un probiótico: las reglas que sí debes mirar en la etiqueta Elegir bien empieza por cambiar la pregunta. En lugar de "¿cuál es el mejor probiótico?", pregunta "¿qué cepa se ha estudiado para mi objetivo?". Después revisa estos elementos. Identificación completa. La etiqueta debería indicar género, especie y cepa: por ejemplo, Lactobacillus rhamnosus GG. Dos cepas de una misma especie pueden comportarse de forma diferente. Cantidad expresada en UFC o células viables. El número debe corresponder a la dosis diaria y, preferiblemente, estar garantizado hasta el final de la vida útil, no únicamente en el momento de fabricación. Dosis respaldada para esa cepa. No existe una cifra mínima válida para todos los probióticos. Algunas cepas se han estudiado con cientos de millones y otras con miles de millones de UFC. Más cantidad no siempre significa más efecto. Indicación y duración. Comprueba si la cepa se ha investigado para el síntoma o situación que quieres abordar y durante cuánto tiempo. Una etiqueta con diez especies, pero sin códigos de cepa ni objetivo claro, aporta menos información de la que parece. Conservación y caducidad. Algunos productos necesitan frío; otros se mantienen estables a temperatura ambiente. Sigue las instrucciones del fabricante y evita dejarlos expuestos a calor o humedad. Seguridad. Revisa embarazo, lactancia, edad, inmunosupresión, enfermedades graves, alergias y medicación. Si el producto promete curar múltiples enfermedades o "reparar" toda la microbiota, desconfía. Cuándo y cómo tomar los probióticos No existe una única hora perfecta para todos los productos. La supervivencia depende de la cepa, la formulación, el recubrimiento y las instrucciones del fabricante. Si tiene cubierta gastrorresistente, puede tolerar mejor el paso por el estómago. En otros casos, tomarlo con una comida puede amortiguar temporalmente la acidez. Por eso, la regla práctica es sencilla: sigue la pauta del producto concreto y mantén la constancia durante el periodo estudiado. Si lo tomas junto a un probiótico bacteriano, consulta si conviene separarlo unas horas. Tampoco es obligatorio tomar un probiótico para siempre. Algunas indicaciones requieren días o semanas; otras pueden necesitar una pauta diferente. Define antes qué cambio esperas observar y cuándo lo revisarás. Sin un objetivo, es fácil seguir comprando un producto aunque no esté aportando nada. Un probiótico bien elegido puede ser una herramienta útil. Pero su valor no está en llevar muchas cepas, millones de millones de bacterias o una promesa amplia. Está en conectar una cepa identificada con una necesidad concreta, una dosis estudiada y una persona para quien resulte segura. Transformar tu salud es cuestión de aplicar ciencia con constancia, día a día. Tienes en tus manos el conocimiento para leer mejor una etiqueta, distinguir microbiota de marketing y elegir con más criterio qué herramienta necesita realmente tu cuerpo. Ojala os guste :)Para mas información ya sabéis que me tenéis en mi instagram @isabelvina dónde te comparto contenido diarioMi TikTok @isabelvinabasEn mi canal de YouTube Y los suplementos formulados por mi https://ivbwellness.com
EP 14. Tiroides: Todas Tus Dudas Resueltas.

EP 14. Tiroides: Todas Tus Dudas Resueltas.

Hipotiroidismo Autoinmune: Nódulos, Alimentación, Fertilidad y Embarazo Hola, soy la Dra. Isabel Viña Bas, médica y Directora Científica de IVB Wellness Lab. La tiroides es una glándula pequeña, pero sus hormonas intervienen en procesos que afectan a todo el organismo. Cuando su funcionamiento se altera, sobre todo cuando hay un hipotiroidismo autoinmune de por medio, aparecen dudas sobre los nódulos, la medicación, los anticuerpos, la alimentación o la fertilidad. Lo primero es diferenciar la estructura de la función. Tener nódulos tiroideos no significa necesariamente tener hipotiroidismo o hipertiroidismo, y al revés: puedes tener una alteración funcional sin que exista ningún nódulo. En consulta me hacen las mismas preguntas una y otra vez: qué hacer con los nódulos, por qué el yodo importa tanto, qué tiene que ver el sistema inmunitario, con los anticuerpos tiroideos de por medio, cuándo hace falta empezar con Eutirox, qué pasa después de una tiroidectomía y cómo se cruza todo esto con la menopausia, la fertilidad o el sistema digestivo. Si llevas tiempo dándole vueltas al cansancio que no acaba de explicarse, esto te va a servir. ¿Por qué son tan frecuentes los nódulos tiroideos? Muchísimo más de lo que la gente cree. En una ecografía se encuentran nódulos en la tiroides en hasta seis de cada siete personas, casi el 80 % de la población. Al palpar el cuello se detectan muchos menos, porque para notarlos suelen necesitar al menos medio centímetro o un centímetro. Una de sus causas principales es la falta de yodo en la alimentación. La tiroides necesita yodo para producir las hormonas T3 y T4, y cuando no recibe suficiente, aumenta de tamaño intentando compensarlo. Conviene tener claro que los nódulos hablan de la estructura de la glándula, mientras que el hipo o el hipertiroidismo hablan de su función. Son dos cuestiones distintas y hay que valorarlas por separado. Cuánto yodo necesita la tiroides y qué fuentes elegir La cantidad recomendada de yodo está entre 150 y 300 microgramos al día. Una forma sencilla de conseguirlo es usar sal yodada fina en el día a día. La sal marina, la sal en escamas y la sal del Himalaya no sirven para este objetivo, no aportan la cantidad de yodo que necesitas. También lo encuentras en huevos, lácteos y mariscos. Las algas, en cambio, no son una fuente recomendable, porque la cantidad de yodo que contienen varía muchísimo de un producto a otro y es difícil saber cuánto estás tomando realmente. Si tienes hipotiroidismo, sí debes tomar yodo, por ejemplo con un complemento como IVB TyroEnergy, que lo combina con selenio para apoyar la función tiroidea. Solo está contraindicado si existe hipertiroidismo o si ya no tienes glándula tiroides por una tiroidectomía. Además, tomar entre 600 y 800 mg de mioinositol al día parece ayudar a reducir el tamaño de los nódulos ya existentes. ¿Qué relación existe entre el hipotiroidismo autoinmune y la gastritis autoinmune? El hipotiroidismo autoinmune puede ir de la mano de la gastritis autoinmune. Esta combinación forma parte de lo que se conoce como síndrome poliglandular autoinmune de tipo 3. Cuando tienes una enfermedad autoinmune, tienes más papeletas para desarrollar otra. Lo digo también por experiencia propia: yo tengo hepatitis autoinmune y esclerosis múltiple, así que sé de lo que hablo cuando digo que estas cosas tienden a ir en grupo. En la gastritis autoinmune, los anticuerpos atacan las células parietales del estómago. Al destruirlas, baja la producción de ácido, de pepsinógeno (necesario para digerir las proteínas) y de factor intrínseco, imprescindible para absorber la vitamina B12. Esto puede traducirse en malas digestiones, porque las proteínas no se digieren bien, y también en acidez. Muchas veces esa acidez se trata con omeprazol, pero el problema real es justo el contrario, la falta de ácido, y el medicamento puede empeorarlo. También puede aparecer un déficit de vitamina B12. Su falta puede provocar pérdida de ánimo y una demencia reversibles, pero también una degeneración de la médula que afecta a la estabilidad y a la capacidad de caminar, y esa parte ya no es reversible. Para confirmar la gastritis autoinmune, el médico tiene que pedir los anticuerpos anticélulas parietales y los anticuerpos anti-factor intrínseco. Hipotiroidismo autoinmune y gluten: ¿hay que eliminarlo siempre? Tener hipotiroidismo autoinmune no te obliga a eliminar el gluten si los anticuerpos de celiaquía te salen negativos. Lo primero, siempre, es descartar con una analítica que exista una enfermedad celíaca real. Si notas fatiga, distensión abdominal o diarrea, puedes hacer una prueba empírica: retirar el gluten durante dos semanas y ver si mejoras. Si pasadas esas dos semanas no notas ningún cambio, vuelve a introducirlo. Una dieta sin gluten es dura y cara, y además genera bastante ansiedad social, como bien saben las personas celíacas que tienen que seguirla sí o sí. Puede que exista una sensibilidad no celíaca al gluten o al trigo, en la que otros anticuerpos que la ciencia todavía no sabe detectar atacan el intestino de forma autoinmune. Por eso, cuando no hay celiaquía confirmada, la decisión depende de tus síntomas y de cómo respondas durante la prueba. ¿Se puede revertir el hipotiroidismo autoinmune y dejar el Eutirox? Cuando el hipotiroidismo ya está establecido y la glándula está parcialmente destruida, el daño no se puede revertir. La levotiroxina, la conocemos casi todas como Eutirox, aporta la hormona que la tiroides ya no puede fabricar sola. En el hipotiroidismo autoinmune, los anticuerpos destruyen la glándula poco a poco. En algunas personas ese proceso dura dos años, en otras diez o veinte. El abordaje médico tradicional suele ser reactivo: esperar a que la glándula falle del todo y entonces recetar Eutirox. Yo prefiero intentar enlentecer la destrucción y aliviar síntomas mientras tanto, combinando mioinositol y selenio. La pauta que suelo recomendar es tomar entre 600 y 800 mg de mioinositol junto con selenio, a mediodía. Cómo ayudan el mioinositol y el selenio a la función tiroidea El mioinositol reduce los anticuerpos y hace que la tiroides sea más sensible a las órdenes que le llegan desde el cerebro a través de la TSH. Me gusta decir que le da a la glándula un oído más fino para escuchar esas señales. El selenio, por su parte, ayuda a convertir la T4 inactiva en T3 activa dentro de las células. Esta combinación también puede mejorar síntomas como el dolor articular o la niebla mental. Los anticuerpos no se quedan rondando solo la tiroides, viajan por el organismo y generan inflamación en otros tejidos. En resumen, la idea es enlentecer el proceso autoinmune, bajar los anticuerpos y conseguir que las hormonas tiroideas ejerzan bien su función dentro de las células. ¿Por qué importan también los anticuerpos tiroideos y no solo la TSH? Hay un enfoque clásico que dice que el nivel de anticuerpos tiroideos da igual mientras la TSH esté dentro del rango. No estoy de acuerdo con esa idea, y lo digo abiertamente. No es lo mismo tener 300 anticuerpos que 4.000. Imagina 300 soldados dando portazos contra una puerta: la van a romper mucho antes que un solo soldado de 1,10 metros golpeándola. Cuantos más anticuerpos hay, más rápida es la velocidad de destrucción de la tiroides, y también aumenta la inflamación que circula por el resto del organismo. Por eso la TSH no es el único dato que hay que mirar. El nivel de anticuerpos te dice con qué intensidad está atacando el sistema inmunitario a la glándula. Qué ocurre después de una tiroidectomía total La tiroides puede extirparse por completo por un cáncer, un bocio muy grande o un hipertiroidismo que no se controla. Después de la operación necesitas tomar levotiroxina. Aun así, muchas pacientes me cuentan que no vuelven a sentirse igual de bien. Es habitual que ganen una media de tres kilos que se quedan ahí, crónicos, y que cuestan mucho de perder. Esto pasa porque el Eutirox aporta una cantidad fija de T4. Antes de la cirugía, la tiroides fabricaba además alrededor de un 20 % de hormona T3 activa, y lo hacía ajustándola segundo a segundo, de forma inteligente. La T3 no se administra directamente porque tiene una vida media muy corta y habría que tomarla tres veces al día. Selenio, mioinositol y coenzima Q10 después de una tiroidectomía El selenio y el mioinositol también sirven en personas sin tiroides. El selenio potencia la conversión de la T4 del Eutirox en T3 activa, y el mioinositol ayuda a que esa T3 se mantenga activa más tiempo. Después de una tiroidectomía por cáncer papilar, se puede añadir también coenzima Q10. La combinación de selenio, mioinositol y CoQ10 ayuda a que la hormona de la medicación se active y haga bien su efecto dentro de las células. La pauta que suelo recomendar es tomar el Eutirox con vitamina C en ayunas y esperar 45 minutos antes de comer. El combo de selenio y mioinositol va a mediodía, mientras que la vitamina D3+K2 y el magnesio pueden tomarse con la comida o la cena. Cómo cuidar la cicatriz tras una cirugía de tiroides La tiroidectomía deja una cicatriz en el cuello, una zona que se mueve cada vez que tragas. Durante las primeras semanas van bien los geles de silicona, como Kelo-cote o Trofolastín. Después, puedes pasar a cremas cicatrizantes como Cicaplast o Cicalfate durante dos o tres meses. Durante todo el proceso, mantén una protección solar estricta para cuidar cómo evoluciona la cicatriz. Hipertiroidismo y enfermedad de Graves: ¿se pueden curar? El hipertiroidismo puede venir de un nódulo aislado o de la enfermedad de Graves. En Graves, los anticuerpos estimulan de más a la glándula y la hacen producir demasiada hormona. Esos anticuerpos también pueden atacar los músculos y los tejidos de los ojos, provocando oftalmopatía: ojos saltones y picores bastante intensos. Cuando el hipertiroidismo viene de un nódulo aislado, se puede tratar y curar quemándolo con yodo radioactivo. En la enfermedad de Graves hay tres caminos: fármacos antitiroideos en ciclos de hasta dos años, yodo radioactivo o cirugía para quitar la tiroides. El yodo radioactivo está contraindicado si hay afectación ocular. La cirugía está especialmente indicada cuando la persona busca embarazo o tiene una oftalmopatía grave. Qué complementos ayudan en el hipertiroidismo En el hipertiroidismo se usan selenio, L-carnitina, quercetina y N-acetilcisteína. Estos nutrientes ayudan a reducir síntomas como los temblores, las palpitaciones y las diarreas, y también frenan el desarrollo de la enfermedad ocular asociada a Graves. Aquí, al revés que en el hipotiroidismo, el yodo está contraindicado: una tiroides hiperactiva no necesita más materia prima para fabricar hormonas. Menopausia y tiroides: por qué los síntomas pueden coincidir La menopausia no estropea directamente la función tiroidea. Las dos son consecuencias del envejecimiento, cada una por su lado. Evolutivamente, el cuerpo humano no estaba pensado para vivir más de 40 años. A partir de los 45, la mayoría de las hormonas empieza a bajar por el cansancio de los órganos, incluidos los ovarios y la tiroides. También baja la vitamina D y la aldosterona. Las únicas hormonas que suben con la edad son el cortisol y la insulina, y por eso aparece más resistencia a la insulina, más grasa en el abdomen, más hipertensión y más dolores musculares. Para que la tiroides funcione bien y evitar síntomas como fatiga, colesterol alto o niebla mental, hay que asegurar entre 150 y 300 microgramos diarios de yodo y sumar selenio, zinc, vitamina C y mioinositol. Estos nutrientes hacen que la tiroides sea más sensible a los avisos que le llegan desde la hipófisis y ayudan a que las hormonas se activen dentro de las células. Perimenopausia con hipotiroidismo: cómo tomar el Eutirox Si tienes hipotiroidismo, sigue el mismo abordaje que te comento para la perimenopausia y mantén tu tratamiento con Eutirox. En esta etapa cambia la composición corporal y es normal ganar entre tres y cinco kilos. Puede que por eso haga falta subir un poco la dosis de hormona. Para absorberlo mejor, toma el Eutirox con vitamina C en ayunas y espera 45 minutos antes de desayunar. En la perimenopausia también recomiendo isoflavonas de soja. Actúan como estrógeno en la piel, el cabello y el hígado, ayudando a bajar el colesterol, y como antiestrógeno en la mama, así que las pueden tomar incluso pacientes con cáncer de mama que están con tamoxifeno. El 5-HTP y el extracto de azafrán ayudan a controlar los antojos de dulce, el nerviosismo y los sofocos porque elevan la serotonina. Para el dolor articular, uso condroitina. Hipotiroidismo, fertilidad y TSH: por qué influyen en todo el proceso Tanto el hipotiroidismo como el hipertiroidismo pueden bloquear la ovulación y empeorar la calidad del ovocito. El hipotiroidismo eleva la prolactina, y eso reduce la fase lútea y baja la progesterona que el embrión necesita para implantarse. Los anticuerpos también llenan el líquido folicular de inflamación y estrés oxidativo, y pueden provocar microabortos. En vez de un entorno tranquilo, tipo música chill out, el ovocito se encuentra en un ambiente agresivo, más parecido a una música tecno constante que le dificulta todo el proceso de fecundación. Si estás buscando embarazo, recomiendo un complemento prenatal con selenio y subir el mioinositol hasta cuatro gramos. La TSH debe estar por debajo de 2,5. Si está entre 2,5 y 4 y no hay anticuerpos, normalmente no se trata con Eutirox. Si hay anticuerpos o la TSH supera 4, hace falta medicación para lograr el embarazo. Anticuerpos tiroideos elevados cuando buscas embarazo Alrededor de un 15 % de las mujeres con función tiroidea normal tiene anticuerpos tiroideos anti-TPO o anti-TG elevados, y eso aumenta la tasa de abortos espontáneos en el primer trimestre. Los anticuerpos atacan la tiroides y descuadran los picos hormonales necesarios para ovular y fecundar. Además circulan por la sangre y atacan localmente los ovarios y las trompas, generando inflamación y radicales libres. Así destruyen esa burbujita antioxidante que resulta vital para el desarrollo del embrión. Para reducir estos anticuerpos recomiendo tomar mioinositol y selenio juntos. La dosis habitual de mioinositol es de 600 a 800 mg, pero en búsqueda de embarazo sube hasta cuatro gramos para mejorar la señal de la FSH. La de selenio se mueve entre 75 y 100 microgramos. Mioinositol y selenio actúan de forma sinérgica para reducir tanto los anticuerpos tiroideos como otros anticuerpos autoinmunes. Yodo en el embarazo cuando existe hipotiroidismo Durante el embarazo, si tienes hipotiroidismo no solo puedes tomar yodo, tienes que hacerlo: las necesidades casi se duplican, hasta unos 300 microgramos al día. Hasta la semana 12 de gestación, el bebé todavía no fabrica su propia hormona tiroidea. Depende completamente de la madre. A partir de la semana 12, el hígado del bebé empieza a producir tiroglobulina, pero necesita el yodo de la alimentación materna para fabricar sus propias hormonas. Sin suficiente yodo se compromete de forma seria la viabilidad del embarazo y el neurodesarrollo del bebé. Qué alimentación seguir si tienes hipotiroidismo No existe una dieta estricta y universal que todo el mundo con hipotiroidismo tenga que seguir. En redes sociales hay bastante sectarismo alrededor de este tema. El gluten solo hay que quitarlo de forma obligatoria si existe enfermedad celíaca. Si tienes hipotiroidismo autoinmune y notas hinchazón o fatiga, puedes probar a retirarlo dos semanas para ver si hay sensibilidad no celíaca. Si lo toleras bien, sigue tomándolo sin miedo. El yodo, en cambio, debe formar parte de tu alimentación si tienes hipotiroidismo. Pedirle a una tiroides lenta que fabrique hormonas sin darle yodo es como pedirle un bizcocho de chocolate a alguien sin darle chocolate. La sal yodada sigue siendo una de las formas más sencillas de asegurarte ese aporte. Alimentos que conviene limitar o evitar en el hipotiroidismo No abuses de las verduras crucíferas, como el brócoli o la coliflor, porque disminuyen la captación de yodo por parte de la glándula. También conviene evitar de forma estricta la yuca, la mandioca o la casava, porque reducen esa captación de yodo y además aumentan la eliminación de hormonas tiroideas por las heces. Tampoco recomiendo el ayuno ni las dietas bajas en carbohidratos en el hipotiroidismo. Las dos reducen la activación de la T4 en T3, bajan la tasa metabólica basal y empeoran la fatiga y la niebla mental. Hipotiroidismo subclínico: cuándo se empieza a medicar El hipotiroidismo subclínico es la fase previa al hipotiroidismo. La hipófisis nota que la tiroides se está frenando y sube la TSH por encima de 4 para insistir más, aunque las hormonas tiroideas todavía estén dentro de lo normal. En hombres y mujeres que no están embarazadas, se suele empezar a medicar cuando la TSH supera 4,2, sobre todo si hay síntomas o factores de riesgo cardiovascular como el colesterol alto. Entre los 50 y los 60 años, si no hay factores de riesgo, se puede esperar hasta que la TSH llegue a 10 antes de dar levotiroxina. En mujeres embarazadas o que buscan embarazo, la medicación empieza a partir de una TSH de 2,5, sobre todo si los anticuerpos son positivos. ¿Qué relación existe entre el hipotiroidismo y el SIBO? El hipotiroidismo y el sobrecrecimiento bacteriano, el SIBO, van más unidos de lo que parece. La T3 se encarga de contraer el músculo de los más de ocho metros del tubo digestivo. Cuando falta, disminuye el movimiento intestinal y aparece el estreñimiento. Además, el hipotiroidismo baja la producción de ácido en el estómago, y el ácido es un antibacteriano natural potente. Si hay menos ácido, el intestino se mueve menos (o encima tomas protectores gástricos como omeprazol), y entonces las bacterias no mueren y se quedan estancadas en la parte alta del intestino. Esas bacterias sobrecrecen y roban nutrientes. Puede aparecer un déficit de vitamina B12 y, en paralelo, un exceso de ácido fólico producido por las propias bacterias. Síntomas del SIBO y cómo reparar la barrera intestinal El sobrecrecimiento bacteriano puede dar distensión abdominal, gases, diarrea y rosácea. Las bacterias producen sustancias que dañan la barrera intestinal y generan pequeños agujeritos, lo que da lugar al intestino permeable. También rompen las enzimas y los transportadores del borde en cepillo. Como consecuencia, es posible desarrollar de golpe intolerancia a la lactosa o a la fructosa. El abordaje pasa por usar un antibiótico, médico o herbáceo, y reparar la barrera intestinal con glutamina, zinc carnosina, quercetina y probióticos. ¿Hay que tomar el Eutirox siempre a la misma hora? Es recomendable tomar la levotiroxina a la misma hora cada día, pero no es estrictamente necesario si algún día no puedes madrugar o se te olvida. La levotiroxina tiene una vida media muy larga, se queda en el organismo unos siete días. Por eso, si un día cambias la hora o te saltas la dosis, no sucede nada grave. Incluso puedes tomar la dosis olvidada junto con la del día siguiente. Cómo entender la salud tiroidea de forma completa La salud de tu tiroides no se reduce a un único valor de TSH. Hay que distinguir los nódulos de las alteraciones funcionales, mirar los anticuerpos, asegurar los nutrientes que permiten fabricar y activar las hormonas, y adaptar el tratamiento a cada etapa de tu vida. El yodo aporta la materia prima. El selenio ayuda a transformar la T4 en T3 activa. El mioinositol mejora la sensibilidad de la glándula a las señales del cerebro y ayuda a bajar los anticuerpos. También hay que entender la relación de la tiroides con el estómago, el intestino, la fertilidad, el embarazo y la menopausia. Las hormonas tiroideas actúan en todo el organismo, y cuando bajan o suben en exceso, sus consecuencias tampoco se quedan solo en el cuello. Transformar tu salud es cuestión de aplicar ciencia con constancia, día a día. Tienes en tus manos el conocimiento para comprender mejor tus analíticas, tus síntomas y las decisiones que acompañan el cuidado de la tiroides. Ojala os guste :)Para mas información ya sabéis que me tenéis en mi instagram @isabelvina dónde te comparto contenido diarioMi TikTok @isabelvinabasEn mi canal de YouTube Y los suplementos formulados por mi https://ivbwellness.com