Omega-3 para la piel: qué hace y cómo puede ayudarte

Omega-3 para la piel: qué hace y cómo puede ayudarte

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Descubre qué beneficios puede aportar el omega-3 a la piel, qué relación tiene con la hidratación y la función barrera y qué muestran los estudios realizados en humanos.

La piel suele reflejar mucho más de lo que vemos a simple vista. El descanso, la alimentación, la exposición al sol, el estrés o incluso algunos déficits nutricionales pueden influir tanto en su aspecto como en su funcionamiento.

Por eso, cuando aparecen problemas como sequedad persistente, irritación o una mayor sensibilidad cutánea, muchas personas empiezan a preguntarse si determinados nutrientes podrían ayudar desde dentro.

Entre los más estudiados durante los últimos años se encuentran los ácidos grasos omega-3. Estos, aunque normalmente se asocian con la salud cardiovascular o cerebral, también han despertado un creciente interés por su posible papel en la salud de la piel.

Esto tiene sentido si tenemos en cuenta que la piel no es solo una barrera física que nos separa del exterior, sino que también participa activamente en procesos inmunitarios, inflamatorios y de reparación.

Ahora bien, una cosa es la teoría y otra muy distinta lo que realmente muestran los estudios realizados en humanos.

En este artículo vamos a ver qué son los omega-3, cómo podrían influir en la piel y qué sabemos actualmente sobre su relación con la hidratación, la función barrera y algunas enfermedades inflamatorias cutáneas.

¿Qué es el Omega-3 y por qué importa en la piel?

Alimentos ricos en omega-3 como pescado azul para cuidar la piel desde dentro

Los omega-3 son un tipo de grasa poliinsaturada que obtenemos principalmente a través de la alimentación. Entre todos ellos, los más estudiados son el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA), presentes sobre todo en pescados grasos como el salmón, las sardinas, la caballa o los boquerones.

Estas grasas forman parte de las membranas celulares y participan en multitud de procesos fisiológicos. Sin embargo, lo que más interés ha despertado en los últimos años es su capacidad para dar lugar a compuestos conocidos como resolvinas, protectinas y maresinas, moléculas implicadas en la regulación de la respuesta inflamatoria.  

Esto ayuda a entender por qué los investigadores han empezado a estudiar los omega-3 más allá de la salud cardiovascular. Y es que la piel mantiene un contacto constante con el entorno. Cada día debe protegernos frente a la radiación solar, los cambios de temperatura, los microorganismos y otras agresiones externas. Para conseguirlo necesita mantener una barrera funcional y una respuesta inflamatoria bien regulada.

Cuando alguno de estos mecanismos se altera, pueden aparecer problemas como sequedad, irritación o enfermedades inflamatorias crónicas. Por eso existe interés en conocer si determinados nutrientes pueden ayudar a mantener ese equilibrio.

EPA y DHA: diferencias y roles cutáneos

Aunque EPA y DHA suelen agruparse bajo el término omega-3, no son exactamente iguales. El EPA ha sido especialmente estudiado por su participación en la regulación de determinados procesos inflamatorios, mientras que el DHA desempeña funciones estructurales importantes en las membranas celulares.

En la práctica, ambos suelen encontrarse juntos en los pescados azules y en la mayoría de complementos de omega-3. Por este motivo, la mayor parte de los estudios evalúan formulaciones que aportan una combinación de ambos ácidos grasos y no cada uno por separado.

Beneficios del Omega-3 para la piel respaldados por la ciencia

Hidratación y reparación de la barrera cutánea

Función barrera de la piel e hidratación cutánea relacionada con el omega-3

Uno de los aspectos más estudiados durante los últimos años es la relación entre los omega-3 y la función barrera de la piel.

Aunque muchas veces no pensamos en ello, la piel pierde agua de forma continua. Para evitar una deshidratación excesiva dispone de una capa protectora que ayuda a retener la humedad y dificulta la entrada de sustancias potencialmente irritantes.

Cuando esta barrera funciona correctamente, la piel suele mantenerse más confortable y resistente frente a agresiones externas. Por el contrario, cuando se altera, pueden aparecer sequedad, tirantez o una mayor sensibilidad.

Algunos ensayos clínicos recientes han observado que determinadas formulaciones ricas en estos ácidos grasos se asociaron con mejoras en parámetros relacionados con la hidratación cutánea y con una menor pérdida transepidérmica de agua, un indicador utilizado para evaluar la integridad de esta barrera protectora. Sin embargo, conviene señalar que el número de estudios disponibles todavía es relativamente reducido y que los resultados deben interpretarse con prudencia.

Esto no significa que este tipo de grasas actúe como una crema hidratante ni que pueda sustituir otros cuidados básicos de la piel. Sin embargo, sí sugiere que podría contribuir a mantener un entorno más favorable para su correcto funcionamiento.

Procesos inflamatorios de la piel: dermatitis atópica y psoriasis

Piel sensible con sequedad e irritación en procesos inflamatorios cutáneos

Donde más se han concentrado los estudios es en las enfermedades inflamatorias de la piel, y la dermatitis atópica es probablemente uno de los mejores ejemplos. Además de las lesiones visibles, muchas personas conviven con picor intenso, alteraciones del sueño y un impacto considerable sobre su calidad de vida. Precisamente por eso varios grupos de investigación han explorado si modificar el perfil de grasas de la dieta podría influir en la evolución de la enfermedad.

Uno de los ensayos más recientes fue publicado en 2024 por Niseteo y colaboradores. Durante cuatro meses, 52 niños con dermatitis atópica moderada o grave recibieron una combinación de EPA, DHA, ácido gamma-linolénico (GLA) y vitamina D o un placebo

El GLA es otro tipo de ácido graso presente de forma natural en algunos aceites vegetales, como el de onagra o el de semillas de grosella negra. Y al igual que ocurre con los omega-3, se ha estudiado por su posible papel en la función barrera de la piel y en determinados procesos inflamatorios.

Al finalizar la intervención, los investigadores observaron una reducción significativa de la gravedad de la enfermedad, una menor necesidad de utilizar corticoides tópicos y mejoras en variables como el picor, el sueño y la calidad de vida familiar.

Es importante tener en cuenta que los participantes recibieron una combinación de omega-3, GLA y vitamina D. Por ello, los resultados observados reflejan el efecto conjunto de esta formulación y se atribuyen a la combinación de ambos.

Algo parecido ocurre con la psoriasis. Aunque algunos estudios han encontrado mejoras modestas cuando los omega-3 se utilizan junto a los tratamientos convencionales, los resultados no son aun consistentes y la evidencia disponible sigue siendo limitada.

Aun así, estos resultados son interesantes porque reflejan una situación bastante habitual en la práctica, donde los complementos suelen combinar diferentes nutrientes con mecanismos de acción complementarios.

Acción antienvejecimiento: colágeno y estrés oxidativo 

El envejecimiento cutáneo está influido por múltiples factores, entre ellos el daño oxidativo acumulado y la degradación progresiva de proteínas estructurales como el colágeno.

Algunos investigadores han planteado que los omega-3 podrían contribuir indirectamente a mantener un entorno menos inflamatorio y oxidativo en la piel

Protección frente al daño UV

Otro aspecto que ha llamado la atención de los investigadores es la posible relación entre los omega-3 y la respuesta de la piel frente a la radiación ultravioleta.

La exposición solar forma parte de la vida cotidiana y, en cantidades adecuadas, cumple funciones importantes. Sin embargo, una exposición excesiva puede favorecer procesos inflamatorios y oxidativos que contribuyen al envejecimiento cutáneo.

Algunas investigaciones sugieren que los omega-3 podrían influir en determinados mecanismos relacionados con esta respuesta inflamatoria. Aunque los resultados son interesantes, todavía no permiten extraer conclusiones definitivas.

En la práctica, lo más prudente es considerarlos como un apoyo dentro de una estrategia amplia de cuidado de la piel.

¿Cuánto tarda en notarse el efecto?  

Los cambios en la piel suelen producirse de forma gradual, por lo que no es razonable esperar resultados visibles tras pocos días de empezar a tomar complementos.

Los estudios que han observado mejoras en parámetros relacionados con la hidratación cutánea o con determinadas enfermedades inflamatorias suelen tener una duración de entre 8 y 16 semanas. Por este motivo, cuando se utiliza omega-3, la constancia parece ser más importante que buscar efectos inmediatos.

Dosis recomendada de omega-3 para la piel

No existe una dosis oficial establecida específicamente para mejorar la salud de la piel. Además, los estudios utilizan cantidades muy diferentes dependiendo de la población estudiada y del objetivo que se persiga.

Por ejemplo, el ensayo de Niseteo y colaboradores utilizó diariamente 600 mg de EPA y 400 mg de DHA dentro de una formulación que también contenía GLA y vitamina D.  

Por este motivo, resulta difícil establecer una recomendación universal basada exclusivamente en la evidencia disponible para la piel.

Cómo tomar Omega-3: consejos de absorción

Más allá de la dosis, la constancia parece ser uno de los factores más importantes. Generalmente se recomienda tomarlo junto a una comida que contenga grasa para favorecer su absorción. En la práctica, la diferencia entre tomarlo por la mañana o por la noche suele ser mucho menos importante que mantener un consumo regular.

Fuentes alimentarias de omega-3 para la piel

Siempre que sea posible, la alimentación debe ser la principal fuente de omega-3. Consumir pescado azul de forma habitual permite aportar EPA y DHA junto a otros nutrientes de interés nutricional.

Sin embargo, cuando la alimentación no aporta cantidades suficientes, algunas formulaciones específicas de omega-3 pueden ser una alternativa interesante para complementar la dieta. Existen opciones con mayor concentración de EPA, formulaciones ricas en DHA o alternativas de origen vegetal elaboradas a partir de microalgas para personas que siguen una alimentación vegana.

Entre las principales fuentes alimentarias de EPA y DHA destacan:

  •  Salmón

  •  Sardinas

  •  Caballa

  •  Boquerones

  •  Arenque

En personas que siguen una alimentación vegetariana o vegana, algunas microalgas pueden aportar DHA y, en menor medida, EPA.

Omega-3 vs otros complementos para la piel 

Suplementos de omega-3 y alimentación como apoyo para la salud de la piel

Existen numerosos complementos orientados al cuidado de la piel, cada uno con mecanismos de acción diferentes.

Por ejemplo, el colágeno aporta aminoácidos que forman parte de la estructura cutánea, mientras que nutrientes como la vitamina C participan en los procesos necesarios para sintetizar y estabilizar las fibras de colágeno.

Los omega-3, por su parte, destacan principalmente por su posible influencia sobre la función barrera y la regulación de determinados procesos inflamatorios.

Destacar que, más que competir entre sí, estos nutrientes suelen abordarse como estrategias complementarias dentro de una alimentación equilibrada y un enfoque global de salud cutánea.

Omega-3 y otros hábitos que influyen en tu piel

Cuando hablamos de salud cutánea es fácil centrarse en un único nutriente y olvidar el contexto completo.

Sin embargo, la piel responde a una combinación de factores. El descanso, la actividad física, la alimentación global, la exposición solar y el estado nutricional general pueden influir en su funcionamiento.

Por eso, aunque los omega-3 puedan resultar interesantes, los estudios sugieren que los mayores beneficios aparecen cuando forman parte de un estilo de vida saludable y no como una solución aislada.

De hecho, otros nutrientes como el magnesio también participan en numerosos procesos fisiológicos relacionados con el bienestar general. Por eso, cuando se busca cuidar la piel desde dentro, suele ser más útil valorar el conjunto de hábitos y nutrientes que centrarse exclusivamente en uno solo.

Preguntas frecuentes sobre omega-3 y piel (FAQ)

¿El Omega-3 ayuda con la piel seca?

Algunos estudios sugieren mejoras en parámetros relacionados con la hidratación y la función barrera de la piel, aunque los resultados pueden variar entre personas.

¿Puede ayudar en la dermatitis atópica?

La evidencia disponible es prometedora, especialmente como complemento al tratamiento habitual. Sin embargo, no sustituye la valoración ni las recomendaciones de un profesional sanitario.

¿Puede ayudar con la psoriasis?

Existen algunos estudios con resultados positivos, pero la evidencia sigue siendo limitada y no permite considerarlo un tratamiento específico.

¿Cuánto tarda en hacer efecto?

Los estudios que han observado beneficios suelen tener una duración de entre 8 y 16 semanas, por lo que no es razonable esperar cambios importantes tras pocos días de uso.

¿Es mejor tomar Omega-3 por la mañana o por la noche?

Lo más importante no suele ser la hora, sino la constancia. Generalmente se recomienda tomarlo junto a una comida para favorecer su absorción.

Referencias

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