Endometriosis: síntomas, diagnóstico y tratamiento
Hola, soy la Dra. Isabel Viña Bas, médica y Directora Científica de IVB Wellness Lab.
¿Tienes unas reglas que te dejan sin poder levantarte de la cama? ¿Necesitas tomar ibuprofeno cada pocas horas para poder hacer vida normal? ¿Tienes dolor al mantener relaciones, problemas digestivos o dificultades para quedarte embarazada?
El dolor que te para la vida no es normal.
La endometriosis afecta aproximadamente a una de cada diez mujeres en edad fértil y, aun así, su diagnóstico puede tardar años. Muchas mujeres pasan por diferentes consultas antes de encontrar una explicación a unos síntomas que durante mucho tiempo se han normalizado.
En este episodio de Tus amigas las hormonas hablamos de qué es realmente la endometriosis, por qué puede producir tanto dolor, qué síntomas deberían hacernos sospechar, cómo se diagnostica actualmente y qué podemos hacer para mejorar su abordaje.
Porque entender lo que ocurre es también una forma de empezar a cuidarnos.
¿Qué es exactamente la endometriosis?
El endometrio es el tejido que recubre el interior del útero. Durante cada ciclo menstrual crece y, si no se produce un embarazo, se descama y da lugar a la menstruación.
En la endometriosis aparece un tejido similar al endometrio fuera de su localización habitual.
Puede encontrarse en los ovarios, en el peritoneo y en diferentes zonas de la cavidad abdominal. También puede afectar al intestino, la vejiga y, con menor frecuencia, a localizaciones más alejadas como el pulmón o el diafragma.
Ese tejido responde a los cambios hormonales y puede generar inflamación y dolor.
Por eso, la endometriosis no es simplemente una regla que duele mucho.
Es una enfermedad hormonal e inflamatoria que puede afectar a diferentes partes del organismo.
¿Por qué puede doler tanto la endometriosis?
Los implantes de endometriosis tienen características que les permiten sobrevivir fuera del útero.
Entre ellas está una mayor actividad de la aromatasa, una enzima que participa en la producción de estrógenos. Además, estos tejidos presentan resistencia a la acción de la progesterona.
A esto se suma la inflamación.
Los implantes producen sustancias inflamatorias, como las prostaglandinas, que contribuyen al dolor y mantienen ese entorno inflamatorio.
Se crea así un círculo en el que estrógenos, inflamación y resistencia a la progesterona favorecen la actividad de la enfermedad.
Esto explica también por qué un antiinflamatorio puede ayudar a aliviar el dolor, pero no trata por sí solo la endometriosis.
¿Qué síntomas pueden hacer sospechar de endometriosis?
El síntoma más conocido es el dolor menstrual intenso, pero la endometriosis puede manifestarse de muchas otras formas.
Puede producir dolor pélvico crónico, dolor durante las relaciones sexuales, dolor al orinar o al defecar, especialmente durante la menstruación.
También pueden aparecer estreñimiento, diarrea, distensión abdominal o una sensación de hinchazón muy marcada.
En algunas mujeres, además, puede relacionarse con dificultades para conseguir un embarazo.
Y existen síntomas menos conocidos. Cuando los implantes afectan al diafragma, por ejemplo, pueden provocar dolor referido en el hombro derecho durante la menstruación. En localizaciones pulmonares, pueden aparecer síntomas respiratorios que coinciden con el periodo.
Por eso, no siempre es fácil reconocerla.
La endometriosis puede disfrazarse de muchos problemas diferentes.
¿Cuándo debería preocuparnos el dolor menstrual?
Una regla puede molestar.
Pero si cada mes tienes que faltar al trabajo o a clase, meterte en la cama, tomar analgésicos para poder funcionar o dejar de hacer actividades que forman parte de tu vida, merece la pena consultar.
También si el dolor ha ido aumentando con los años o aparece incluso fuera de la menstruación.
Casi nueve de cada diez mujeres con endometriosis presentan dolor pélvico crónico, pero la intensidad y la forma de manifestarse pueden variar mucho.
Por eso, no hay que medir la gravedad únicamente por cuánto duele la regla.
Hay que observar qué síntomas aparecen y cuánto interfieren en tu vida diaria.
Y esto es especialmente importante en adolescentes. Los síntomas pueden comenzar ya en esta etapa, por lo que una menstruación que incapacita no debería normalizarse simplemente porque «es la regla».
¿Por qué el dolor de la endometriosis puede mantenerse incluso fuera de la regla?
En la endometriosis pueden combinarse diferentes mecanismos de dolor.
Por un lado, está el dolor producido por la propia lesión y la inflamación. Por otro, la irritación de los nervios que se encuentran alrededor.
Y, cuando el sistema nervioso lleva mucho tiempo recibiendo señales de dolor, puede aumentar su sensibilidad.
Es como una alarma que ha estado sonando durante tanto tiempo que acaba reaccionando ante estímulos cada vez menores.
Por eso pueden coexistir dolor nociceptivo, neuropático y nociplástico.
Entenderlo ayuda a comprender por qué algunas mujeres continúan teniendo un dolor importante incluso fuera del momento de la menstruación.
¿Qué relación tiene la endometriosis con la fertilidad?
La endometriosis también puede afectar a la fertilidad.
Los implantes pueden aparecer en los ovarios o alrededor de las trompas y generar un entorno inflamatorio que dificulte la fecundación y la implantación.
En algunas mujeres, de hecho, la dificultad para quedarse embarazadas puede ser uno de los motivos por los que finalmente se descubre la enfermedad.
Esto no significa que tener endometriosis implique necesariamente infertilidad.
Pero cuando existen problemas de fertilidad junto con reglas dolorosas, dolor pélvico u otros síntomas compatibles, la endometriosis debería formar parte de las posibilidades que valorar.
¿Por qué aparece la endometriosis?
No existe una única causa.
La genética parece tener un papel importante. Tener una madre o una hermana con endometriosis puede aumentar el riesgo, pero no significa que la enfermedad vaya a aparecer necesariamente.
También existe una relación con el funcionamiento del sistema inmunitario.
Una de las hipótesis es que parte del tejido menstrual puede desplazarse de forma retrógrada hacia la cavidad abdominal y que, en determinadas mujeres, el organismo no consiga eliminarlo correctamente.
A esto pueden sumarse otros factores relacionados con la inflamación y el entorno hormonal.
Por eso es importante no caer en la idea de que la endometriosis aparece porque una mujer no se cuida lo suficiente.
Hay factores que no podemos controlar y que forman parte de nuestra predisposición individual.
¿Qué relación existe entre endometriosis y microbiota?
La microbiota es otra de las áreas que se están estudiando en relación con la endometriosis.
Se han observado diferencias en la microbiota intestinal, vaginal y uterina de mujeres con esta enfermedad, y algunas investigaciones han encontrado una mayor presencia de determinadas bacterias.
Pero hay que interpretar estos resultados con cuidado.
No podemos afirmar que una alteración de la microbiota sea la causa de la endometriosis.
La relación parece ser más compleja: la propia enfermedad y su inflamación pueden modificar la microbiota y, al mismo tiempo, determinados cambios en el entorno intestinal podrían contribuir a mantener ese estado inflamatorio.
Por eso, cuidar la salud intestinal puede formar parte del abordaje, pero no debemos reducir una enfermedad tan compleja a «todo viene de la microbiota».
¿Cómo se diagnostica actualmente la endometriosis?
Durante años se consideró que era necesario pasar por quirófano para diagnosticar la endometriosis.
Hoy ya no es así.
La primera herramienta sigue siendo algo tan sencillo como escuchar a la paciente.
La historia clínica, los síntomas y la exploración física permiten establecer una sospecha y orientar las pruebas posteriores.
A partir de ahí, la prueba de imagen más habitual es la ecografía transvaginal, especialmente cuando la realiza un profesional con experiencia en endometriosis.
Si la ecografía no muestra lesiones pero los síntomas continúan siendo compatibles, puede realizarse una resonancia magnética con protocolo específico para endometriosis.
No es una resonancia convencional: debe estar preparada para buscar las lesiones que pueden pasar desapercibidas.
¿Existe un análisis de sangre para detectar la endometriosis?
El CA-125 es un marcador que puede aparecer elevado en algunas mujeres con endometriosis, pero no permite confirmar ni descartar la enfermedad por sí solo.
En los últimos años también han aparecido nuevas herramientas diagnósticas.
Una de ellas es Endotest, una prueba en saliva que analiza pequeños fragmentos de ARN relacionados con la enfermedad. Los resultados recogidos en el episodio son prometedores y apuntan a una elevada capacidad para detectar la endometriosis.
Sin embargo, sigue siendo una herramienta complementaria y no sustituye la valoración médica.
El objetivo de estas nuevas técnicas es conseguir algo fundamental: reducir los años que muchas mujeres pasan esperando un diagnóstico.
¿Qué tratamientos existen para la endometriosis?
Actualmente la endometriosis no tiene una cura definitiva, pero sí existen tratamientos que permiten controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida.
Los analgésicos y antiinflamatorios pueden ayudar a controlar el dolor, aunque actúan principalmente sobre la inflamación.
También pueden utilizarse tratamientos hormonales, como anticonceptivos combinados o tratamientos basados en progestágenos, además de dispositivos hormonales.
Su objetivo es reducir la actividad hormonal que favorece los síntomas.
Cuando estos tratamientos no funcionan o no se toleran, existen otras opciones farmacológicas que actúan sobre la señal hormonal entre el cerebro y los ovarios.
Y en determinados casos puede ser necesario recurrir a la cirugía, especialmente cuando existe una enfermedad extensa o cuando el tratamiento médico no consigue controlar adecuadamente los síntomas.
No existe un único tratamiento para todas las mujeres.
¿Qué puedes hacer desde la alimentación?
La alimentación no sustituye al tratamiento médico, pero puede formar parte del cuidado diario.
El objetivo puede resumirse en dos ideas: menos inflamación y mejor salud intestinal.
Para ello, conviene priorizar alimentos ricos en fibra, como verduras, frutas enteras, legumbres, cereales integrales, semillas y frutos secos.
La fibra también ayuda a alimentar las bacterias beneficiosas de la microbiota y participa en el metabolismo de los estrógenos.
Los ácidos grasos omega-3 también pueden formar parte de esta estrategia. Entre sus fuentes se encuentran los pescados azules pequeños, como sardinas, caballa o boquerones.
También es recomendable limitar el alcohol y el tabaco, así como reducir el consumo habitual de ultraprocesados, azúcares y harinas refinadas.
¿Puede ayudar el ejercicio?
Sí, siempre adaptado a la situación de cada mujer.
Cuando el músculo trabaja produce mioquinas, moléculas que participan en diferentes procesos del organismo y que tienen efectos antiinflamatorios.
Además, el ejercicio favorece la liberación de endorfinas, que pueden contribuir al control del dolor.
Pero si una mujer está atravesando un episodio de dolor intenso, decirle simplemente que haga ejercicio no es suficiente.
Primero hay que conseguir que pueda moverse.
Una vez controlado el dolor, el ejercicio puede convertirse en parte de ese círculo positivo: más movimiento, mejor condición física y más herramientas para cuidar la salud.
La fisioterapia especializada en suelo pélvico también puede ser útil cuando existe tensión o contractura de la musculatura de esta zona.
¿Qué papel puede tener la suplementación?
La suplementación puede ser una herramienta complementaria dentro del abordaje, pero no sustituye el tratamiento médico ni los hábitos.
Entre los compuestos mencionados en el episodio se encuentran los omega-3, la N-acetilcisteína, la cúrcuma, la vitamina C, el vitex agnus-castus y la palmitoiletanolamida (PEA).
La PEA resulta especialmente interesante por su posible papel en los diferentes mecanismos implicados en el dolor.
También puede valorarse el uso de fibra cuando resulta difícil alcanzar las necesidades a través de la alimentación o cuando se busca mejorar la tolerancia digestiva.
Pero no se trata de tomar muchos suplementos.
Se trata de identificar qué necesita cada mujer y utilizar las herramientas que realmente tengan sentido en su caso.
La endometriosis no es una regla que duele mucho
La endometriosis puede afectar a diferentes órganos, producir síntomas muy distintos y tener un impacto importante sobre la calidad de vida.
Por eso, el primer paso es dejar de normalizar aquello que no debería normalizarse.
Una regla puede molestar.
Pero el dolor que te impide hacer tu vida no es normal.
Hoy sabemos que no siempre es necesario pasar por quirófano para empezar a estudiar y tratar la enfermedad. Tenemos la historia clínica, la exploración, las pruebas de imagen y nuevas herramientas diagnósticas que pueden ayudar a reducir el retraso en el diagnóstico.
Y también tenemos diferentes herramientas para abordarla: tratamiento médico, alimentación, ejercicio, fisioterapia y, cuando tiene sentido, suplementación.
No existe una única solución para la endometriosis.
Hay una caja de herramientas y hay que saber cuál utilizar en cada mujer.
Si llevas años con dolor, no estás exagerando.
Mereces que te escuchen, que estudien lo que te ocurre y que encuentren contigo la estrategia que mejor se adapte a tus necesidades.
Saber más para temer menos y elegir mejor.
Ojala os guste :)
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