EP 71. Prolactina: La Hormona Multifacética.

EP 71. Prolactina: La Hormona Multifacética.

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Prolactina Alta: la Hormona que Puede Frenar tu Ovulación, tu Libido y tu Equilibrio Hormonal

Hola, soy la Dra. Isabel Viña Bas, médico y Directora Científica de IVB Wellness Lab. En mi consulta hay una hormona a la que casi todo el mundo reduce a una única función: producir leche durante la lactancia. Esa hormona es la prolactina.

La prolactina es mucho más que la hormona de la leche. Mucho más. Si se mantiene elevada fuera del embarazo y la lactancia, puede frenar la ovulación. Además, puede reducir la libido, alterar la testosterona, debilitar los huesos y empeorar el control metabólico. Una prolactina alta toca muchos sistemas a la vez.

Y hay más. Una segunda idea igual de importante: tener la prolactina alta en una analítica no siempre significa que exista una enfermedad. Puede ser una elevación real, un efecto pasajero del estrés. O, también, la consecuencia de un medicamento; o incluso un espejismo de laboratorio llamado macroprolactinemia. Antes de tratar una cifra, hay que entender de dónde viene.

¿Qué es la prolactina y por qué la dopamina la mantiene frenada?

La prolactina es una hormona peptídica enorme, formada por entre 190 y 199 aminoácidos. Se descubrió en 1970, hace tiempo ya de eso; pero durante años se confundió con la hormona del crecimiento. ¿Por qué, te preguntarás? Ambas comparten una estructura muy parecida y proceden de las mismas células embrionarias. En sangre, sus niveles deberían mantenerse casi siempre por debajo de 20 microgramos por litro.

A diferencia de otras muchas hormonas, la prolactina no necesita que el cerebro la estimule sin parar. De hecho, ocurre justo lo contrario: el cuerpo la debe mantener inhibida la mayor parte del tiempo. La encargada de hacerlo es la dopamina.

A mi me gusta imaginar la dopamina como el freno de mano de un coche. La prolactina está lista para arrancar, pero la dopamina mantiene el freno puesto. Si esa señal baja por el estrés, por ciertos fármacos o por una enfermedad, el dicho freno se afloja y la prolactina sube. Además, esta no se libera de forma continua: tiene unos nueve pulsos a lo largo del día, más intensos durante las horas de la noche.

Solo hay dos situaciones en las que necesitamos una elevación que sea ambos mantenida y fisiológica: durante el embarazo y la lactancia. Con el embarazo, los estrógenos y la progesterona de tu cuerpo desarrollan las mamas, pero bloquean de forma temporal la acción de la prolactina. Luego, tras un parto, ambas caen en picado y dejan vía libre a la prolactina para que pueda activar la producción de leche.

Prolactina alta y fertilidad: por qué el cuerpo frena la reproducción

Cuando la prolactina sube fuera de ese contexto, el cuerpo interpreta que no es buen momento para reproducirse. Es un mecanismo de supervivencia: si hay estrés, enfermedad o una demanda energética alta, el organismo prioriza mantenerse a salvo y te aparca funciones que considera secundarias. Aquí es donde la prolactina alta empieza a interferir en la fertilidad.

La prolactina elevada también inhibe la GnRH, la hormona directora que se fabrica en el hipotálamo. Al bajar la GnRH, la hipófisis libera menos FSH y, sobre todo, menos LH. En nosotras, las mujeres, sin el pico de LH la ovulación no se produce bien. Eso puede acortar la fase lútea, espaciar las reglas, hacer que desaparezcan durante meses o dificultar la búsqueda de embarazo.

En los hombres, por otro lado, esa caída de LH hace que los testículos generen menos testosterona. El resultado puede ser una bajada intensa de la libido, disfunción eréctil y menos crecimiento del vello facial. Tengo pacientes que pasan de afeitarse a diario a hacerlo dos veces por semana: un detalle que puede parecer pequeño, pero que a veces es la primera pista hormonal.

Síntomas de prolactina alta más allá de la regla

Las alteraciones menstruales y la dificultad para ovular son las señales más conocidas, pero la hiperprolactinemia no se queda en el aparato reproductor. Una de sus manifestaciones más llamativas es la galactorrea: la salida de leche por el pezón fuera del embarazo y la lactancia. Puede aparecer en mujeres y en hombres, porque ambos tienen tejido mamario.

También afecta al hueso. Al bajar estrógenos y testosterona, la prolactina alta debilita el hueso cortical y, si se mantiene, favorece la pérdida de masa ósea y la osteoporosis. Y sí: los hombres también necesitan una pequeña cantidad de estrógenos para tener huesos fuertes.

En lo metabólico, la prolactina favorece cierta resistencia a la insulina. Durante la lactancia tiene sentido, porque ayuda a reservar glucosa para producir leche. Fuera de ese contexto, puede empeorar el control del azúcar. En algunas mujeres aparecen además acné y caída del cabello, porque al bajar las hormonas ováricas ganan peso relativo los andrógenos suprarrenales.

La prolactina, además, estimula el sistema inmunitario. Cuando permanece elevada puede empeorar enfermedades autoinmunes como el lupus, la esclerosis múltiple, la artritis reumatoide o el hipotiroidismo autoinmune. Por eso nunca hay que leer esta hormona de forma aislada: forma parte de una red.

¿Por qué sube la prolactina? Estrés, fármacos, tiroides y SOP

El estrés es una de las causas que más confusión genera. Un disgusto puntual, un entrenamiento intenso o incluso una relación sexual pueden elevar la prolactina durante unas horas, y eso no es patológico. El problema llega con el estrés crónico: la dopamina se mantiene baja y la prolactina alta puede quedarse instalada.

Muchos medicamentos actúan por la misma vía. Los antipsicóticos, algunos antidepresivos, la metoclopramida para las náuseas, el verapamilo, los opiáceos, el alprazolam o ciertos anticonceptivos con estrógenos pueden subirla, porque reducen o bloquean la señal de dopamina. El alcohol y la marihuana también influyen.

Esto no significa que debas dejar un tratamiento por tu cuenta. Si la prolactina ha subido tras empezar una medicación, hay que revisarlo con quien la prescribió y valorar si existe una alternativa, un ajuste de dosis o si el beneficio del fármaco compensa ese efecto. Nunca suspendas nada sin hablarlo antes con tu médico.

También hay enfermedades que conviene descartar. En el síndrome de ovario poliquístico, el exceso de testosterona puede convertirse en estradiol y frenar la dopamina. En el hipotiroidismo sin tratar, el cerebro libera más TRH para intentar despertar la tiroides, y esa misma TRH estimula la prolactina. La enfermedad renal crónica puede impedir que se elimine bien y, en otros casos, el origen está en un adenoma de hipófisis, como un prolactinoma, o en una lesión que comprime el tallo hipofisario. Cada causa cambia por completo el abordaje.

¡Macroprolactina: cuando la analítica asusta pero la hormona no actúa

Aquí está una de las claves del episodio. Más del 25 % de las elevaciones de prolactina que vemos en una analítica pueden corresponder a macroprolactinemia. No es prolactina realmente activa, sino varias moléculas de prolactina pegadas a un anticuerpo IgG, formando un complejo enorme.

La máquina del laboratorio ve ese complejo y lo cuenta como si hubiera muchísima prolactina circulando. Pero al ser tan grande, apenas puede actuar sobre los tejidos. Por eso hay personas con valores altísimos en el papel que no tienen alteraciones menstruales, galactorrea ni pérdida de libido.

Tratar esa cifra sin comprobar antes la macroprolactina sería como saltar la alarma de incendios porque el detector ha confundido vapor de agua con humo. El número asusta, pero es el contexto el que dice si hay fuego de verdad.

Cómo medir bien la prolactina para no tratar un falso positivo

La prolactina es muy, muy sensible al momento y a la forma de extraer la sangre. El simple miedo a la aguja podría disparar esta hormona. En el episodio del podcast cuento el caso de un paciente mío que pasó de 20 a 147 microgramos por litro solo por el estrés de una operación. Por eso, para mí, estas reglas de medición deben ser innegociables:

Elige bien el día del ciclo. En mujeres, la extracción se hace en los cinco primeros días del ciclo, idealmente el 2 o el 3, para reducir la influencia de los estrógenos.

Respeta el horario y el reposo. La analítica debe ser en ayunas, entre las 8:00 y las 10:00, tras al menos diez minutos sentada y tranquila.

Evita lo que la eleva. Durante las 48 horas previas, nada de ejercicio intenso ni relaciones sexuales, porque falsean el resultado.

Pide el método de dos muestras. Se coloca una vía, se saca una primera muestra y se espera veinte minutos sin volver a pinchar. La segunda medición es mucho más fiable, porque ya ha pasado el susto inicial de la aguja.

Solicita la macroprolactina. El laboratorio puede precipitar con PEG. Si se recupera más del 40 % de la prolactina inicial, la elevación es real. Ahora bien, si se recupera menos, lo más probable es que casi todo fuera macroprolactina.

Cómo bajar la prolactina: primero la causa, luego el tratamiento

No hay un único tratamiento para la prolactina alta, porque no hay una única causa. No se aborda igual una elevación por estrés que un hipotiroidismo, un medicamento o un prolactinoma. El primer paso no es perseguir el número: es confirmar que sea real y localizar el origen.

Cuando hay un prolactinoma u otra indicación médica, los fármacos que se usan son la cabergolina y la bromocriptina. Actúan sobre la vía de la dopamina y deben pautarse y controlarse siempre por un médico, sobre todo si existe una lesión en la hipófisis.

En elevaciones ligadas al estrés, al SOP o a ciertos medicamentos, y no para tratar tumores, el activo natural con más interés es el Vitex agnus-castus o sauzgatillo. En el episodio recomiendo buscar extractos de entre 150 y 250 mg, estandarizados para aportar alrededor de 1 mg de agnúsidos, que son los compuestos que actúan sobre la regulación de la dopamina. Es el mismo activo que trabajamos para el equilibrio hormonal femenino.

En IVB lo incorporamos en FemmeBalance, nuestro complemento alimenticio de apoyo al equilibrio hormonal femenino. Puede encajar cuando la causa de la elevación es compatible con ese mecanismo, pero no sustituye a una analítica bien hecha, a la valoración endocrinológica ni al tratamiento de un prolactinoma. En hormonas, más que en casi nada, el orden importa.

¿Qué hacer si tu analítica muestra prolactina alta?

Lo primero, no entrar en pánico por una cifra aislada. Repite la analítica con el protocolo correcto y pide macroprolactina. Después, revisa con tu médico la medicación que tomas y valora causas frecuentes como el hipotiroidismo, el SOP o un problema renal. Si la elevación se confirma, es persistente o va acompañada de síntomas, habrá que estudiar la hipófisis y decidir el tratamiento.

Y recuerda la excepción: en el embarazo y la lactancia, la prolactina alta cumple una función fisiológica y necesaria. Fuera de esas etapas, hazte dos preguntas antes que "cómo la bajo": por qué ha subido y cómo sabes que la medición es real. Esa diferencia evita tanto ignorar una señal importante como tratar algo que nunca estuvo alterado.

Transformar tu salud es cuestión de aplicar ciencia con orden y constancia, día a día. Tienes en tus manos el conocimiento para interpretar mejor tus hormonas, hacer las preguntas correctas y elegir el siguiente paso con menos miedo.

Autor: Dra. Isabel Viña Bas 


Espero que os guste :)

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