Retención de líquidos en verano: causas, soluciones y errores comunes

Con el calor, los cambios hormonales y un ritmo más irregular del verano, es normal notar una molesta hinchazón en piernas, abdomen o rostro. Este síntoma, común pero a veces desesperante, sucede cuando aparece una retención de líquidos de forma extracelular. 

Esos cambios en el volumen corporal pueden provocar que pesemos más en la báscula. Pero la buena noticia es que estos síntomas desaparecen a la misma velocidad que cuando llegan. Quienes más lo suelen padecer son las mujeres, al tener una piel más delgada y menor masa muscular, así como una mayor cantidad de hormonas. Las altas temperaturas tampoco ayudan, así que en este artículo te comentamos algunas recomendaciones para evitar la retención de líquidos este verano.

¿Qué es la retención de líquidos y por qué sucede?

Nuestro cuerpo necesita agua para funcionar. Esto es una obviedad, pero conviene recordar que el agua intracelular es clave para el buen funcionamiento de las células y, en consecuencia, de todas las millones de reacciones metabólicas que ocurren en nuestro organismo cada segundo. 

Cuando ese agua circula fuera de las células o del interior de los vasos sanguíneos y se sitúa en el espacio subcutáneo es cuando sentimos -y percibimos- esa hinchazón. Eso es lo que comúnmente llamamos “retención”.

Y suele ocurrir por tres grandes razones: 

1. Exceso de sodio y un potasio en desequilibrio:

La sal (cloruro sódico) retiene agua. Por cada gramo de sal, el cuerpo puede retener de 3 a 4 veces su peso en agua. La solución es equilibrar el consumo de sodio con alimentos ricos en potasio, que favorecen la excreción de líquidos a través del riñón.

Ese exceso de sal también se suele encontrar en alimentos ultra procesados para incrementar su vida útil, otra de las causas que provoca que perdamos ese balance entre el sodio y el potasio. 

De ahí la importancia de incrementar la ingesta con productos ricos en potasio: 

  • Legumbres, especialmente las judías , garbanzos y lentejas.

  • Agua de coco

  • Aguacate

  • Boniato o batata

  • Espinacas

  • Plátano

2. Alteraciones hormonales, como el exceso de cortisol 

Ciertas hormonas favorecen la retención, entre ellas:

  • Cortisol alto (estrés crónico): puede “imitar” a la aldosterona, hormona que retiene sodio y agua.

  • Progesterona: aumenta en la segunda fase del ciclo menstrual y en el embarazo, lo que incrementa la retención.

  • Insulina elevada (resistencia a la insulina): también promueve la acumulación de líquido extracelular.

Además, para aquellas mujeres que sufran mucha retención de líquidos durante el síndrome premenstrual, se recomienda incorporar complementos alimenticios como nuestro FemmeBalance. 

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3. Un estilo de vida sedentario y poca hidratación

La falta de movimiento limita el retorno venoso y linfático. Además, beber poca agua impide que el cuerpo elimine el sodio. Por eso, hacer ejercicio es clave para ayudarnos a reducir la retención de líquidos. 

No solo los eliminaremos a través del sudor, hacer deporte nos hará beber más agua y eso nos ayudará a eliminar ese exceso. 

¿Qué soluciones hay para reducir la retención?

Incorpora los siguientes hábitos:

  • Aumenta el consumo de gua  (sí, más agua = menos retención)

  • Haz ejercicio físico moderado y regular

  • Evita comidas ultra procesadas

  • Duerme bien y trata de reducir el estrés 

  • Si trabajas sentado, levántate cada hora para mover las piernas

  • Eleva las piernas al final del día

  • Opta por contrastes de temperatura con duchas frías y calientes en piernas y tobillos para activar el sistema linfático. 

Beber infusiones con efecto drenante también puede ayudar a eliminar ese agua extracelular como por ejemplo: 

  • El diente de león, para favorecer la diuresis sin perder potasio

  • Cola de caballo, muy rica en silicio. Sirve para ayudar a drenar y mejorar el cabello.

  • Ortiga, con acción diurética y remineralizante. 

  • Perejil, contiene miristicina, apigenina y potasio

  • Uva ursi, con efecto antimicrobiano y diurético gracias a la arbutina.