Comment prendre soin de soi en été : 5 clés pour ne pas perdre l'équilibre métabolique
Avec l'arrivée de l'été, il est normal que nous soyons plus laxistes. Il nous est plus difficile de maintenir notre routine sportive ou de faire attention à notre alimentation. Et si nous l'avons respectée à la lettre tout au long de l'année, il est fréquent que des pensées intrusives apparaissent, comme l'impression d'avoir réduit à néant tous les efforts de tant de mois.
Cela n'a pas à être ainsi, en fait c'est même contre-productif, puisque la clé d'une vie saine consiste également à profiter des vacances sans attaches, sans culpabilité et sans exigences extrêmes. N'oubliez pas que « chaque pierre compte ». Chaque minute de sport, chaque portion de légume, de fruit ou de protéine est un pas de plus.
C'est pourquoi nous partageons ici avec vous une petite liste de conseils très faciles à adopter pour maintenir notre composition corporelle en été (et surtout arrêter de culpabiliser) :
Entraînez-vous moins, mais ne vous arrêtez pas de bouger
Dire adieu à la salle de sport pendant quelques semaines ne signifie pas forcément renoncer totalement à bouger. Il existe des exercices ou des activités qui comptent également comme du sport, tels que :
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Nager dans la piscine ou à la plage, en activant notre corps sans solliciter nos articulations. Une pratique qui, au niveau cardiovasculaire, présente également de multiples bienfaits, tout en ayant un effet relaxant.
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Marcher est l'un des meilleurs exercices pour optimiser la sensibilité à l'insuline, surtout après avoir mangé.
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Monter les escaliers ou intégrer n'importe quelle routine en plein air, comme des exercices avec des sangles ou des bandes élastiques.
En résumé, suivez restez actifL'important est de conserver les mêmes habitudes, même avec un effort moindre, afin d'éviter la perte de masse musculaire.
Essayez d'incorporer des protéines ou des fibres à vos repas
Sortir déjeuner et dîner fréquemment au restaurant augmente l'apport en sal, glucides ou acides gras saturés soit plus fréquente ou élevée que la normale.
Pas de problème ! L'important est d'essayer d'incorporer au moins une source de protéines ou de fibres chaque jour. L'idéal est de la consommer au petit-déjeuner, car c'est le repas que l'on prend le plus souvent à la maison. Les blancs d'œufs, le fromage blanc, le tofu, les boissons végétales ou les produits laitiers à base de soja font partie des meilleures options.
fibre: les aliments comme les lentilles ont l'avantage de posséder ces deux sources à la fois. Cela nous permettra d'améliorer la glycémie, les taux de cholestérol ou de triglycérides et la santé intestinale.
Si vous avez besoin d'une aide « supplémentaire », notre Metabolic-Max est conçu pour soutenir la santé du foie et maintenir les taux de cholestérol ou de glucose sanguin à des valeurs normales.
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Prenez soin de votre repos
La chaleur, les dîners tardifs et les changements de routine perturbent le sommeil. Y dormir poco afecta a las hormonas, apetito y energía.
C'est pourquoi il est recommandé de maintenir une température fraîche pour dormir : entre 18 et 20 Cº.
Essayez de réduire l'alcool
Le meilleur alcool sera toujours celui que l'on ne boit pas. Selon la docteure et chercheuse Isabel Viña, il n'y aura jamais de quantité d'alcool saine ou justifiableToutefois, il est plus courant que cette consommation augmente en été, d'autant plus en Espagne.
C'est pourquoi, si nous comptons boire davantage, l'idéal est d'alterner les verres avec de l'eau pour éviter la déshydratation et la gueule de bois. N'oubliez pas que l'alcool peut altérer le sommeil et notre métabolisme.
Évitez la rétention d'eau
Comme nous l'avons mentionné dans des articles précédents, il est normal de se sentir plus gonflé ou lourd en été. La chaleur dilate les vaisseaux sanguins et l'apport excessif de sodium augmente la rétention de liquides extracellulaires.
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Incluez des aliments riches en potassium dans votre alimentation, tels que l'avocat, la banane, la patate douce, les épinards ou la tomate.
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Infusions et compléments naturels tels que l'ortie, le pissenlit, le marron d'Inde ou la diosmine.
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Hydratez-vous bien et bougez régulièrement pour améliorer la circulation.
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Temps de lecture : 420 segundosVuelta a la rutina: cómo recuperar tus hábitos saludables tras el verano
Volver de vacaciones no significa tener que empezar de cero Durante el verano es habitual que cambien los horarios, que comamos más veces fuera de casa, que entrenemos de otra manera o que nos acostemos más tarde. Y no pasa nada. De hecho, aprender a adaptar nuestros hábitos a diferentes momentos y circunstancias también forma parte de un estilo de vida saludable. El problema suele aparecer cuando septiembre llega acompañado de la sensación de que hay que “compensar” todo lo que se ha hecho durante las vacaciones: volver al gimnasio cinco días de golpe, empezar una dieta mucho más restrictiva, eliminar determinados alimentos o pretender recuperar todos los horarios en 24 horas. Y probablemente no sea necesario hacer nada de eso. La vuelta a la rutina puede ser simplemente eso: volver, poco a poco, a aquellos hábitos que sabemos que nos ayudan a sentirnos bien. Alimentación, descanso, movimiento y organización son algunos de los pilares que pueden facilitar esa transición. En este artículo repasamos cómo recuperar una rutina saludable después del verano de una forma progresiva, realista y, sobre todo, sostenible. Vuelta a la rutina alimentaria tras el verano Después de varias semanas con horarios diferentes, viajes, comidas fuera de casa y más improvisación, uno de los primeros hábitos que puede ayudar a recuperar cierta sensación de rutina es volver a organizar la alimentación. No porque durante las vacaciones se haya comido “mal” y ahora haya que hacerlo “bien”, sino porque tener cierta estructura facilita mucho el día a día. Volver a hacer la compra, recuperar algunos horarios, preparar ciertas comidas con antelación o simplemente volver a tener alimentos básicos en casa puede marcar una diferencia enorme. Cómo planificar la semana sin depender de la improvisación Planificar no significa saber exactamente qué se va a comer cada día de la semana. Una planificación flexible puede ser suficiente. Por ejemplo, antes de hacer la compra puede resultar útil pensar en: 2-3 fuentes de proteína: huevos, pescado, pollo, tofu, legumbres… Diferentes verduras y hortalizas. Fruta de temporada. Fuentes de hidratos de carbono como patata, boniato, arroz, quinoa, pan o cereales integrales. Grasas saludables como aceite de oliva virgen extra, frutos secos, semillas o aguacate. Algunos recursos rápidos para los días con menos tiempo: legumbres cocidas, conservas de pescado, verduras congeladas, huevos cocidos, gazpacho o cremas de verduras. A partir de ahí, esos alimentos pueden combinarse de distintas formas durante la semana sin necesidad de seguir un menú rígido. También puede ser útil cocinar alguna cantidad extra. Preparar más verduras, arroz, patata o una fuente de proteína permite tener parte de la siguiente comida solucionada. Consejo de Teresa: Una de las cosas que más me ayuda cuando vuelvo de vacaciones es hacer una compra bastante básica y llenar de nuevo la nevera de alimentos que me ponen las cosas fáciles. No hace falta hacer un meal prep de tres horas: muchas veces, tener buenos básicos disponibles ya cambia por completo la semana. Recuperar horarios de comida regulares Durante las vacaciones también suelen cambiar nuestros horarios. Desayunamos más tarde, comemos a otra hora o cenamos cuando surge. Al volver a la rutina, recuperar cierta regularidad puede ayudar a volver a organizar el día y nuestras comidas. Eso no significa que todo el mundo deba desayunar a las 8:00, comer a las 14:00 y cenar a las 21:00. No existe un horario perfecto universal. Lo importante es encontrar una estructura que encaje con las necesidades, el trabajo, el entrenamiento, el descanso y las señales de hambre y saciedad de cada persona. ¿Por qué cuesta tanto volver a la rutina? Después de varias semanas con horarios diferentes, más vida social, viajes y cambios en la alimentación, el descanso o el ejercicio, es normal necesitar unos días para volver a adaptarse. Esta dificultad temporal para volver a adaptarnos a los horarios y obligaciones habituales se conoce popularmente como “síndrome postvacacional” y puede ir acompañada de cansancio, apatía, irritabilidad, dificultad para concentrarse o cambios en el sueño. La buena noticia es que suele mejorar a medida que recuperamos cierta regularidad. Y no se trata de volver a ser quien eras antes del verano, sino de recuperar una rutina que sea compatible con tu vida actual. El error de querer recuperarlo todo en un solo día Septiembre es como empezar un nuevo año. De repente aparecen las ganas de organizarse, comer mejor, entrenar más, dormir ocho horas, preparar todos los tuppers de la semana y recuperar en unos días cualquier hábito que se haya relajado durante las vacaciones. Sin embargo, intentar modificar demasiadas cosas a la vez suele dificultar que los cambios se mantengan. Una estrategia más realista consiste en identificar qué dos o tres hábitos tienen mayor impacto en el día a día y empezar por ellos. Puede ser volver a acostarse un poco antes, preparar la comida para llevar al trabajo o recuperar tres sesiones de entrenamiento a la semana. Cuando esos hábitos vuelvan a formar parte de la rutina, se pueden ir incorporando otros. Consejo de Teresa: Yo intentaría no convertir septiembre en un castigo por haber disfrutado agosto. No necesitas compensar las vacaciones ni demostrar nada durante la primera semana. Simplemente vuelve poco a poco a las cosas que sabes que te hacen sentir bien. Recupera tus horarios de sueño poco a poco El sueño suele ser otro de los grandes cambios del verano. Los días son más largos, hacemos más planes por la noche, cenamos más tarde y muchas veces también cambia la hora a la que nos levantamos. Por eso, pretender acostarse de repente dos horas antes y dormir perfectamente desde la primera noche puede no ser demasiado realista. Cómo adelantar la hora de dormir sin sufrir insomnio El organismo regula el ciclo sueño-vigilia a través del ritmo circadiano, un sistema biológico de aproximadamente 24 horas influido especialmente por la exposición a la luz. Para volver a ajustar los horarios puede ayudar: Adelantar progresivamente la hora de acostarse y levantarse. Exponerse a luz natural durante las primeras horas del día. Reducir la exposición a luz intensa y pantallas antes de dormir. Mantener cierta regularidad en los horarios. Evitar cenas excesivamente copiosas justo antes de acostarse. Limitar la cafeína durante las últimas horas del día. Crear una rutina nocturna que ayude al organismo a anticipar el descanso. No hace falta aplicar todas estas estrategias desde el primer día. Como ocurre con la alimentación, recuperar gradualmente la regularidad suele ser más realista. El papel del magnesio en el descanso El magnesio es un mineral esencial que participa en cientos de reacciones del organismo y contribuye, entre otras funciones, al funcionamiento normal del sistema nervioso, a la función muscular normal y a disminuir el cansancio y la fatiga. Está presente de forma natural en alimentos como frutos secos, semillas, legumbres, cereales integrales, verduras de hoja verde o cacao. Por tanto, la alimentación vuelve a ser la base. Cuando la ingesta dietética no es suficiente o existe una situación en la que pueda estar indicada la suplementación, puede valorarse un complemento de magnesio de forma individualizada. En IVB Wellness encontramos Magnesio Total, que combina dos formas de magnesio, bisglicinato y malato, con minerales Albion®. Esta combinación permite incorporar magnesio en formas de buena biodisponibilidad. En cualquier caso, un suplemento no sustituye a unos buenos hábitos de sueño. Antes de suplementar es importante valorar las necesidades individuales y consultar con un profesional sanitario. La vuelta a la rutina también necesita margen Volver al trabajo, recuperar horarios, organizar comidas, colegio, entrenamientos, tareas pendientes… septiembre puede implicar bastantes cambios simultáneos. Aunque la gestión del estrés y la ansiedad corresponde al ámbito de otros profesionales sanitarios, existen factores relacionados con el estilo de vida que también forman parte del cuidado de la salud. Dormir suficiente, mantener una alimentación adecuada, realizar actividad física y disponer de cierta estructura durante el día pueden contribuir al bienestar general. Y quizá uno de los puntos más importantes sea aceptar que no todos los hábitos tienen que volver a la vez. Recuperar progresivamente las rutinas puede resultar mucho más sostenible que intentar reproducir desde el primer lunes una semana perfecta. Checklist: vuelve a tu rutina en 7 días (sin agobios) Si solo pudieras hacer una cosa cada día esta semana, que fuera una de estas: ☐ Vuelve a acostarte y levantarte 15-30 minutos antes que el día anterior. ☐ Planifica al menos 3-4 comidas de la semana y haz la compra con una lista. ☐ Llena la nevera de alimentos fáciles: fruta, yogur natural, verduras lavadas, huevos, legumbres cocidas y proteína de calidad. ☐ Recupera tus horarios habituales de desayuno, comida y cena. ☐ Muévete cada día, aunque solo sean 20-30 minutos. ☐ Prioriza una buena hidratación desde primera hora de la mañana. ☐ Si decides utilizar suplementación, hazlo siempre como un apoyo a unos buenos hábitos y siguiendo el consejo de un profesional sanitario. No necesitas hacerlo perfecto, solo volver a poner las bases. Preguntas frecuentes sobre la vuelta a la rutina ¿Cuánto tiempo se tarda en recuperar la rutina? No existe un plazo único, ya que depende de cada persona y de los hábitos que queramos recuperar. Algunas rutinas pueden volver a encajar en pocos días, mientras que otras necesitan varias semanas. Lo importante no es hacerlo rápido, sino ir recuperando cierta regularidad de forma progresiva, sin intentar cambiarlo todo de golpe. ¿Tengo que hacer una dieta detox después del verano? No. Nuestro organismo ya dispone de sistemas de detoxificación muy eficaces (hígado, riñones, pulmones, intestino y piel). Después de las vacaciones no necesitas zumos ni dietas restrictivas, sino volver a tus hábitos habituales. ¿Y si durante las vacaciones he ganado peso? No tomes decisiones impulsivas. Unos días con horarios distintos o comidas más sociales no cambian tu salud. Recupera tu rutina durante unas semanas antes de sacar conclusiones. ¿Puede ayudarme algún complemento alimenticio? En algunos casos puede valorarse la suplementación cuando existe una necesidad concreta, especialmente si la ingesta dietética es insuficiente o un profesional sanitario considera que puede aportar valor. En cualquier caso, debe entenderse siempre como un complemento a una alimentación y unos hábitos saludables. Lo que realmente marca la diferencia Después del verano es muy tentador querer empezar "de cero", pero la realidad es que tu salud no depende de una semana perfecta, sino de lo que haces de forma constante durante meses y años. No necesitas compensar agosto. No necesitas entrenar el doble. No necesitas comer menos. Solo necesitas recuperar poco a poco esos hábitos que ya sabes que te hacen sentir bien. La vuelta a la rutina puede ser una oportunidad para volver a cuidarte desde el equilibrio, sin culpa y sin extremos. Información importante: La suplementación nunca debe sustituir una alimentación saludable ni unos buenos hábitos de vida. Antes de tomar cualquier complemento alimenticio, consulta con un profesional sanitario que valore tu situación de forma individual, especialmente si estás embarazada, en periodo de lactancia, tomas medicación o padeces alguna patología. -
Alimentation en été : comment prendre soin de son corps sans mythes ni régimes restrictifs
Chaque été, nous entendons la même chose : qu'il faut « prendre soin de soi pour la plage », que « je ne peux pas porter de bikini avec ce corps », que « si on mange une glace, il faudra compenser après », que « je réglerai ça après les vacances »... Comme si notre corps avait besoin de demander pardon pour avoir profité et suivi une routine différente. Cet article laisse de côté la pression esthétique et les mythes les plus courants à cette période de l'année, pour se concentrer sur ce qui influence réellement votre relation avec la nourriture et votre corps. Pourquoi l'été est-il une période plus sensible en ce qui concerne les comportements alimentaires ? L'été s'accompagne d'une plus grande exposition corporelle (maillot de bain, vêtements courts et légers, plus de sorties, entre autres), et cette exposition peut réactiver des insécurités liées au corps qui étaient déjà présentes. Tout cela conduit à utiliser la nourriture comme un moyen de modifier notre corps, car le contrôle alimentaire est le moyen le plus « simple » pour tenter de modifier ces insécurités. Pression esthétique et « opération bikini » : le mythe qu'il faut laisser derrière soi Actuellement, l'« opération bikini » se camoufle également sous des mots comme bien-être ou « meilleure version de soi-même ». Et même si l'emballage change, le message reste le même : vous devez « corriger » votre corps avant de le montrer car il ne correspond pas aux canons de beauté imposés par la société. Et à quoi mène cette idée ? À la restriction, à la faim, aux crises de boulimie, à l'anxiété, à la culpabilité, à l'évitement des sorties sociales, à l'interdiction et au développement possible d'un trouble du comportement alimentaire. Parce que vous n'avez pas besoin de modifier votre corps pour mériter de vivre l'été, ou n'importe quelle période de l'année. Vous n'avez pas besoin de perdre du poids pour pouvoir porter un bikini ou un maillot de bain. Ce dont vous avez réellement besoin, c'est de donner à votre corps l'énergie dont il a besoin, de manger de manière suffisante et flexible, de vous hydrater, de vous reposer ou de bouger en étant à son écoute. Mais surtout, d'arrêter d'attendre qu'il remplisse certaines conditions pour commencer à l'habiter avec respect et bienveillance. Changements de routine, vacances et impact sur les habitudes alimentaires L'été apporte aussi des changements d'horaires, des repas à l'extérieur, des voyages ou une vie sociale plus intense. Et c'est très bien : votre corps est capable de s'adapter à ces changements sans que cela ne pose problème. Ce problème apparaît lorsque ces changements vous génèrent de l'anxiété ou deviennent une excuse pour commencer (encore une fois) un régime. Alimentation en été : les mythes à laisser derrière soi Mythe : « il faut manger moins pour pouvoir aller à la plage » Manger moins que ce dont votre corps a besoin vous fera accumuler de la faim tout au long de la journée et augmentera l'anxiété, ce qui conduit souvent à des crises de boulimie ou à une alimentation compulsive. Plus un aliment est interdit, plus il génère de désir, et plus il est probable que, lorsque cet aliment sera présent, vous le mangiez de manière impulsive, avec le sentiment de perdre le contrôle. Mythe : les régimes détox sont nécessaires en été Votre foie et vos reins se chargent de détoxifier votre corps chaque jour. Les régimes détox n'éliminent rien que le corps n'élimine pas déjà par lui-même. La seule chose que l'on obtient, c'est de renforcer l'idée qu'il faut « nettoyer » le corps parce que nous avons mangé quelque chose qui le « salit ». Mais ce n'est pas le cas. Comment maintenir une alimentation flexible et suffisante en été La flexibilité alimentaire signifie pouvoir inclure n'importe quel aliment sans peur, sans interdictions et sans sentir que vous devez « mériter » la permission de le manger. Tout cela fait référence au fait de ne sauter aucun repas parce que votre routine change ou qu'un plan improvisé a surgi. Rappelez-vous que les besoins de votre corps changent chaque jour, et savoir les écouter et les honorer est un acte d'amour-propre immense. Qu'un jour vous ayez envie de quelque chose de plus léger et un autre jour d'une plus grande quantité est tout à fait naturel. Alimentation consciente : écouter son corps plutôt que de restreindre Tout cela va de pair avec ce que l'on travaille beaucoup en consultation : apprendre à manger en étant connectée à ses propres signaux corporels (faim, satiété, appétit) et non par des règles externes comme les régimes, les horaires rigides ou les calories. La faim, la satiété ou l'envie d'une glace un mardi soir sont des informations valables sur ce dont votre corps a besoin à chaque instant. Signaux d'alarme : quand la préoccupation pour le corps cesse d'être saine Évitez-vous des sorties à cause de la façon dont vos vêtements vous vont ? Comptez-vous les calories à chaque repas ? Vous punissez-vous pour avoir mangé « trop » ? Le miroir conditionne-t-il votre humeur ? Si vous vous reconnaissez dans l'une de ces questions, cela n'a plus rien à voir avec l'envie de prendre soin de soi, mais avec quelque chose de beaucoup plus profond qui mérite d'être pris en compte. Ne normalisez pas ce type de comportement simplement parce que « c'est normal en été », car cela ne devrait pas l'être. Le rôle du soutien nutritionnel en période de forte exigence esthétique Précisément parce que l'été intensifie cette pression, c'est le bon moment pour bénéficier d'un accompagnement professionnel si vous remarquez que votre relation avec la nourriture ou avec votre corps se complique. Avoir des outils et un soutien spécialisé vous permettra d'en profiter et de le vivre plus sereinement. Si, en plus de cet accompagnement, vous recherchez un soutien supplémentaire pour vous aider dans cette période de changements et d'exigences accrues, un complément comme le Magnesio Total de IVB peut être un bon allié : il contribue à votre santé musculaire et mentale, tout en aidant à trouver le sommeil. Questions fréquentes sur l'alimentation en été Est-il vrai qu'en été on perd l'appétit et qu'il faut se forcer à manger moins ? La chaleur peut réduire légèrement l'appétit de manière naturelle, mais ce n'est pas la même chose que de manger moins par principe. L'important est d'écouter ce dont votre corps a besoin à chaque instant et de l'honorer. Faut-il éviter les glucides pour « ne pas gonfler » avant la plage ? Les ballonnements ponctuels sont liés au rythme des repas, au stress ou aux changements de routine, plutôt qu'aux glucides eux-mêmes. Les éliminer ne résout rien et peut générer plus d'anxiété. Est-il recommandé de faire un régime avant l'été pour se préparer à la plage ? Ce n'est ni nécessaire ni recommandé. Les régimes restrictifs n'améliorent pas la santé. En fait, s'ils fonctionnaient, il suffirait d'en faire un seul dans sa vie. Ce que les régimes provoquent, c'est une relation plus conflictuelle avec la nourriture. Quand est-il conseillé de consulter un professionnel de la nutrition ? Lorsque l'alimentation devient une source constante de préoccupation, de culpabilité ou de contrôle, ou lorsque l'image corporelle conditionne le quotidien, c'est le bon moment pour demander de l'aide. Un professionnel spécialisé peut vous aider à identifier ce qui se cache derrière ce mal-être et à construire une relation plus bienveillante avec la nourriture et votre corps. Enfin, j'aimerais rappeler que l'alimentation en été consiste à vous donner la permission inconditionnelle de la vivre avec flexibilité, sans qu'aucun aliment ne soit un motif de culpabilité. Nous méritons de profiter de l'été autant que possible. -
Nutriments essentiels lors d'un régime amaigrissant : que sont-ils et comment éviter les carences
Perdre du poids ne consiste pas seulement à manger moins, mais à obtenir une perte de poids de haute qualité. Lorsque vous réduisez vos calories, votre apport en vitamines et en minéraux diminue, ce qui entraîne fatigue, faiblesse ou perte musculaire. Découvrez quels sont les nutriments essentiels dont votre corps a besoin lors d'un régime restrictif et comment éviter les carences sans freiner votre progression. -
Hormones féminines et alimentation : comment en prendre soin grâce à une alimentation riche en fibres
Découvrez comment les fibres et une alimentation riche en végétaux peuvent favoriser votre équilibre hormonal. Les fibres jouent un rôle crucial dans la régulation hormonale féminine, par leur influence sur le métabolisme des œstrogènes et d'autres hormones clés. -
Le jeûne intermittent : qu'est-ce que c'est et quels sont ses bienfaits
Qu’est-ce que le jeûne intermittent ? Quels sont ses bienfaits ? Est-il recommandé à tout le monde ? Nous répondons à toutes ces questions ci-dessous. -
Aliments, compléments et routines sportives : tout ce qu'il vous faut cet été
Pour éviter les lourdeurs digestives, il est important en été de privilégier les produits frais et de saison. Il en va de même pour les boissons. Découvrez tout ce dont vous ne pourrez pas vous passer durant ces semaines. -
Diète et Insomnie : Comment les Aliments à Indice Glycémique Élevé Affectent Votre Sommeil
Un régime à indice glycémique élevé augmente le risque d'insomnie, selon une étude menée sur plus de 50 000 femmes ménopausées. Les sucres raffinés altèrent les neurotransmetteurs et les hormones du sommeil, tandis qu'une alimentation riche en fibres et en protéines favorise le repos. -
Santé métabolique : comment savoir si elle est altérée et quoi faire pour l'améliorer
La santé métabolique est essentielle pour prévenir les maladies chroniques telles que le diabète ou les problèmes cardiovasculaires. Des perturbations de la glycémie, du cholestérol et de l'inflammation peuvent être des signaux d'alerte. Avec de petits changements dans votre alimentation, votre exercice et votre sommeil, vous pouvez améliorer votre santé métabolique. -
Protéines et métabolisme énergétique : Comment optimiser votre énergie quotidienne
Découvrez comment les protéines stimulent le métabolisme énergétique et apprenez à les intégrer de manière optimale dans votre alimentation. Protéines : Le moteur de votre métabolisme énergétique Les protéines sont des macronutriments essentiels qui jouent un rôle fondamental dans de multiples fonctions biologiques, au-delà de la construction et de la réparation des tissus. Leur influence sur le métabolisme énergétique est très significative car elles constituent l'axe de multiples processus métaboliques qui déterminent notre capacité à générer, maintenir et utiliser l'énergie. D'un point de vue physiologique, les acides aminés qui les composent participent activement à la synthèse enzymatique, à la régulation hormonale et à la signalisation cellulaire, des fonctions essentielles à un métabolisme énergétique correct.¹ L'une de leurs caractéristiques les plus remarquables est leur effet thermique élevé, c'est-à-dire l'énergie que le corps dépense pour digérer, absorber et métaboliser ce macronutriment. On estime que cette dépense pourrait représenter entre 20 % et 30 % de leur valeur calorique totale, bien plus que les 5-10 % des glucides et les 0-3 % des lipides.² Cela explique pourquoi, après un repas riche en protéines, on observe une augmentation temporaire de la dépense énergétique, phénomène connu sous le nom de thermogenèse induite par l'alimentation.² De plus, les protéines interviennent dans des voies métaboliques clés comme le cycle de Krebs et la néoglucogenèse, contribuant à l'apport énergétique dans les situations de jeûne ou de forte demande énergétique.³ Lorsque la disponibilité de glucose est limitée, certains acides aminés comme l'alanine ou la glutamine peuvent être transformés en glucose dans le foie, garantissant ainsi l'apport énergétique aux organes dépendants comme le cerveau ou les érythrocytes. Un autre aspect pertinent est le rôle des protéines dans le maintien de la masse maigre, l'un des principaux déterminants de la dépense métabolique de base. La masse musculaire est le tissu le plus actif métaboliquement dans le corps, responsable d'une grande partie de l'oxydation des nutriments et de la production d'énergie. Une consommation adéquate de protéines aide à préserver ce tissu, même lors du vieillissement, où il a tendance à diminuer. Par conséquent, maintenir une bonne masse musculaire grâce à une alimentation riche en protéines de qualité améliore non seulement la composition corporelle, mais optimise également l'efficacité métabolique et la vitalité quotidienne.⁴ Comment les protéines influencent votre énergie quotidienne : Au-delà du muscle La relation entre la consommation de protéines et l'énergie quotidienne ne se limite pas à la fonction musculaire. En effet, les acides aminés agissent comme précurseurs de neurotransmetteurs directement impliqués dans la sensation d'énergie, de motivation et d'humeur. Par exemple, le tryptophane est essentiel à la synthèse de la sérotonine, tandis que la tyrosine l'est à la synthèse de la dopamine et de la noradrénaline. Ainsi, un apport adéquat en protéines garantit la disponibilité de ces acides aminés et, par conséquent, un équilibre neurochimique qui se traduit par une plus grande clarté mentale. D'un point de vue métabolique, les protéines contribuent également à stabiliser la glycémie. Contrairement aux glucides simples, leur digestion est plus lente, ce qui atténue les pics de glucose et d'insuline après les repas.² Cet effet est associé à des niveaux d'énergie plus stables et une moindre sensation de fatigue ou de somnolence après les repas. De plus, nous savons que les protéines stimulent la sécrétion d'hormones intestinales comme le peptide-1 similaire au glucagon (GLP-1) et le peptide YY (PYY), qui augmentent la sensation de satiété et modulent l'appétit.⁵ Une autre voie par laquelle les protéines influencent l'énergie quotidienne est leur interaction avec le métabolisme mitochondrial. Diverses études montrent que les acides aminés ramifiés (en particulier la leucine) stimulent la biogenèse mitochondriale et l'activité de la voie mTOR, favorisant une plus grande capacité de production d'énergie au niveau cellulaire. En d'autres termes, une alimentation adéquate en protéines ne nourrit pas seulement les muscles, mais améliore également l'efficacité avec laquelle nos cellules génèrent de l'ATP, la monnaie énergétique de l'organisme.⁵ Cet ensemble de mécanismes explique pourquoi les régimes riches en protéines ont tendance à être associés à moins de fatigue physique et mentale, un meilleur contrôle du poids et de meilleures performances cognitives. Dans des contextes de forte demande, comme chez les sportifs, les personnes souffrant de stress chronique ou les personnes âgées, les protéines deviennent un modulateur clé du métabolisme énergétique.⁴ Stratégies pratiques pour les intégrer dans votre quotidien Comprendre l'importance des protéines n'est que la première étape. Le véritable défi est d'être capable de les intégrer de manière équilibrée et durable dans l'alimentation quotidienne. Nous allons maintenant présenter plusieurs stratégies pratiques pour vous faciliter la tâche : Répartissez les protéines tout au long de la journée : Diverses études suggèrent qu'une répartition homogène des protéines entre les repas, au lieu de les concentrer en un seul, maximise la synthèse protéique et améliore la stabilité énergétique.⁶ Idéalement, chaque repas principal devrait apporter entre 20 et 30 g de protéines de haute qualité, en l'adaptant au niveau d'activité et aux besoins individuels. Un petit-déjeuner riche en protéines fera la différence dans la sensation d'énergie matinale. Par exemple, un bol de yaourt grec nature avec des flocons d'avoine complets et des graines de chia hydratées, de la crème d'amande et des fruits rouges, combine protéines, graisses solubles et glucides complexes pour maintenir la glycémie stable et l'esprit vif. Privilégiez la qualité des protéines : Les protéines de haute valeur biologique comme celles provenant des œufs, du poisson, des viandes maigres ou des produits laitiers fermentés contiennent tous les acides aminés essentiels en proportions optimales. Cependant, une alimentation végétarienne ou végétalienne peut également couvrir parfaitement les besoins en protéines si elles sont combinées correctement. La variété est la clé pour assurer un profil complet d'acides aminés et de micronutriments associés au métabolisme énergétique, tels que le fer, le zinc ou la vitamine B12.⁷ Par exemple, vous pouvez préparer une salade complète de quinoa avec de la grenade, de la roquette, de la patate douce, de la tomate, de l'avocat et un œuf dur, qui nous apportera des protéines et des nutriments essentiels. Combinez les protéines avec des aliments tels que les glucides complexes et les graisses saines, qui agissent en synergie pour aider à améliorer la réponse glycémique et à prolonger l'énergie disponible. Un repas intéressant pourrait inclure du poisson gras avec de la patate douce rôtie et du brocoli vapeur ou des asperges vertes, une option qui apporte des acides aminés, des fibres, des antioxydants et des micronutriments qui favorisent la fonction mitochondriale. Considérez les périodes de demande énergétique accrue car les besoins en protéines peuvent augmenter, comme lors d'étapes d'activité physique intense, de stress chronique ou après une blessure. Dans ces cas, un apport supplémentaire par le biais de compléments alimentaires protéinés de qualité pourrait être utile, toujours dans le cadre d'une approche supervisée et personnalisée.⁸ Optez pour des collations saines et riches en protéines comme les noix, les graines, le houmous avec des légumes crus, ainsi que des smoothies à base de produits laitiers fermentés (yaourt ou kéfir) avec des fruits riches en antioxydants (myrtilles, grenade, framboises) et une protéine en poudre de qualité. Ce sont des options savoureuses et nutritives que vous allez adorer ! N'oubliez pas les autres facteurs qui influencent votre métabolisme énergétique. Bien que les protéines soient les protagonistes, le métabolisme énergétique est multifactoriel. Des aspects tels que le repos, le mouvement quotidien, l'hydratation et la gestion du stress influencent directement la capacité du corps à produire et à utiliser l'énergie.⁹ En bref, les protéines ne sont pas seulement un nutriment structurel, mais une pièce maîtresse de la machinerie énergétique du corps. Optimiser leur consommation, choisir des sources de qualité et maintenir des habitudes qui favorisent le métabolisme énergétique peut faire toute la différence. Commencez dès aujourd'hui à planifier vos repas comme nous vous l'avons expliqué, et observez comment votre énergie quotidienne s'améliore. Votre corps vous remerciera ! Références Nunes EA, Colenso-Semple L, McKellar SR, Yau T, Ali MU et al. Systematic review and meta-analysis of protein intake to support muscle mass and function in healthy adults. J Cachexia Sarcopenia Muscle. 2022 Apr; 13(2): 795-810. doi: 10.1002/jcsm.12922. Halton TL, Hu FB. The effects of high protein diets on thermogenesis, satiety and weight loss: a critical review. J Am Coll Nutr. 2004 Oct;23(5):373-85. doi: 10.1080/07315724.2004.10719381. Westerterp-Plantenga MS, Lemmens SG, Westerterp KR. Dietary protein - its role in satiety, energetics, weight loss and health. Br J Nutr. 2012 Aug;108 Suppl 2:S105-12. doi: 10.1017/S0007114512002589. Paddon-Jones D, Campbell WW, Jacques PF, Kritchevsky SB, Moore LL, Rodriguez NR, van Loon LJ. Protein and healthy aging. Am J Clin Nutr. 2015 Jun;101(6):1339S-1345S. doi: 10.3945/ajcn.114.084061. Van der Klaauw AA, Keogh JM, Henning E, Trowse VM, Dhillo WS, Ghatei MA, Farooqi IS. High protein intake stimulates postprandial GLP1 and PYY release. Obesity (Silver Spring). 2013 Aug;21(8):1602-7. doi: 10.1002/oby.20154. Mamerow MM, Mettler JA, English KL, et al. Dietary protein distribution positively influences 24-h muscle protein synthesis in healthy adults. J Nutr. 2014 Jun;144(6):876-80. doi: 10.3945/jn.113.185280. 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Comment l'alcool affecte-t-il notre métabolisme ?
La consommation d'alcool est de plus en plus répandue en Espagne. Il n'est pas surprenant de voir toutes les terrasses bondées de monde : c'est un rite bon marché, accessible, qui désinhibe notre comportement, favorise la socialisation et ne se conçoit pas sans loisirs. Cela semble presque être une obligation : la fête n'existe pas sans alcool, encore moins en été. Mais l'intégration si normalisée de cette boisson implique, à son tour, un manque de conscience sur sa consommation et sur tous les problèmes de santé qu'elle entraîne. Avant de commencer, il est important de souligner que chaque personne est libre de choisir ses raisons de boire quand elle le souhaite et comme elle le souhaite. Cependant, il faut également informer - par la vulgarisation et le soutien scientifique - sur tous les dangers que représente la consommation d'alcool. Car sa consommation ne sera jamais sûre ni recommandée. En fait, il existe une relation directe entre l'alcool et le risque de souffrir d'un cancer. Certains y sont associés de manière causale, comme le cancer de la cavité buccale, du larynx, du foie, du sein, du pancréas, de l'estomac ou colorectal. Combien de cas sont détectés par an ? Les données le confirment : rien qu'en Espagne, 45 000 nouveaux cas de cancer colorectal ont été détectés en 2024, dont 10 % associés à l'alcool. Et sur les 36 000 nouveaux cas de cancer du sein détectés, 8 % présentaient également un lien direct avec cette boisson. Enfin, dans l'Union européenne, on a enregistré plus de 180 000 cas de cancer associés à la consommation d'alcool, selon les données de la Société Espagnole d'Oncologie Médicale et du Réseau Espagnol des Registres Médicaux. Comment l'alcool est-il métabolisé dans le corps ? Le problème n'est pas le type de boisson, peu importe qu'il s'agisse de vin, de bière, de vodka ou de gin. Le véritable problème réside dans le composant qu'elles ont toutes en commun : l'éthanol. Un composé chimique incolore et volatil qui est également utilisé comme carburant ou désinfectant. Le métabolisme de cette substance se fait par deux voies à travers le foie : la principale est l'alcool déshydrogénase (l'enzyme qui catalyse la conversion de l'éthanol) et la secondaire la voie microsomale (une voie métabolique située dans le foie). Un processus qui produit de l'acétaldéhyde, un métabolite (une molécule) très toxique pour notre organisme. Quels problèmes l'acétaldéhyde génère-t-il ? Il s'agit d'un composé chimique organique, liquide, incolore, volatil et cancérigène. Il est responsable des rougeurs faciales, des nausées, des palpitations et de la gueule de bois. Cependant, l'un des plus grands dangers de cette substance est qu'elle parvient à se fixer à notre ADN, déformant et détruisant sa structure et favorisant l'apparition de cellules malignes et de radicaux libres. Cela provoque, entre autres, une toxicité hépatique, des dommages oxydatifs cellulaires et un épuisement de nos réserves antioxydantes comme la vitamine C, le coenzyme Q10 ou le glutathion. Comme vous pouvez le constater, la consommation d'alcool n'endommage pas seulement le foie, mais tout notre organisme. Le dommage direct causé à l'ADN par la mutation de l'acétaldéhyde, s'il se réplique sans contrôle, entraîne également un risque accru de tumeurs. En bloquant les systèmes de réparation de l'ADN, il augmente l'effet cancérigène d'autres substances, inactive les gènes suppresseurs de tumeurs et active des proto-oncogènes, des gènes qui favorisent le cancer. [tiktok_1] Les effets négatifs de l'alcool sur la mémoire et le cerveau : L'alcool a également un impact direct au niveau neurologique : Il produit un déséquilibre des neurotransmetteurs : il favorise le GABA et inhibe le glutamate, un effet qui rend difficile la création de nouveaux souvenirs. Il réduit également l'absorption des vitamines B1 et B12, ce qui entraîne un risque de démence réversible. Il favorise la perte de magnésium, essentiel à la fonction neuronale. Il favorise l'apparition du stress oxydatif neuronal : ce qui implique un risque accru de souffrir d'Alzheimer, de Parkinson et de démence. Il altère la phase REM pendant le sommeil, en empêchant la réparation cérébrale nocturne : une conséquence qui altère la mémoire et accélère le vieillissement. Comment l'alcool interfère avec notre système hormonal : La consommation d'alcool provoque également une augmentation de l'aromatase, une enzyme clé dans la synthèse des œstrogènes : Il produit également : Un apport moindre en protéines et en micronutriments Une activité physique réduite à cause de la gueule de bois et de la fatigue Une conséquence qui produit : une perte de masse musculaire accrue, une altération de la composition corporelle et une baisse de la libido. Nous vous laissons plus d'informations dans cet épisode de la Docteure médico-scientifique Isabel Viña : Épisode 92 : Alcool