La importancia de la proteína en el embarazo: beneficios, cantidades y fuentes recomendadas

La importancia de la proteína en el embarazo: beneficios, cantidades y fuentes recomendadas

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Durante el embarazo es habitual escuchar “debes comer mucha más proteína”. La idea parece lógica: estás construyendo los tejidos, órganos y el sistema nervioso de una nueva vida. En IVB preferimos aplicar el rigor frente al ruido, y en este artículo explicamos cuánta proteína en el embarazo se recomienda, cuáles son sus beneficios y qué fuentes priorizar. También analizamos qué función cumple la proteína en este período, qué han observado los estudios, cuáles son las recomendaciones actuales de ingesta y qué se sabe sobre los posibles efectos de un consumo excesivo


¿Qué función cumple la proteína durante el embarazo?

La proteína es un macronutriente esencial para la síntesis y reparación de tejidos. Durante el embarazo, los aminoácidos procedentes de la dieta participan en la formación de tejidos fetales, en el crecimiento del útero y la placenta y en el aumento del volumen sanguíneo materno.

Además, la proteína es necesaria para la síntesis de enzimas, hormonas y otras moléculas implicadas en el correcto desarrollo del embarazo. Ahora bien, que la proteína sea necesaria no implica que aumentar su consumo de forma marcada produzca automáticamente mejores resultados. El cuerpo humano es una máquina de adaptación increíble y no necesita dosis masivas, sino dosis precisas y de alta calidad.


¿Qué dice la ciencia?

Estudios observacionales y resultados del embarazo

Los estudios observacionales en mujeres embarazadas han analizado la relación entre la ingesta de proteína y distintos resultados del embarazo. En conjunto, estos trabajos muestran que una ingesta adecuada de proteína se asocia con un desarrollo fetal normal y con un menor riesgo de bajo peso al nacer.

No obstante, este tipo de estudios no permite establecer relaciones de causa-efecto, ya que la ingesta de proteína suele ir ligada a otros factores como el aporte energético total, el estado nutricional previo o la calidad global de la dieta. La evidencia disponible indica que los efectos beneficiosos se concentran principalmente en contextos de ingesta claramente insuficiente, no en poblaciones bien nutridas.

Ensayos controlados y complementación proteica

Cuando se analizan ensayos clínicos y revisiones sistemáticas, el mensaje es más sobrio. En la revisión Cochrane de Ota et al. (2015), que evaluó la complementación con energía y proteína durante el embarazo, se observó que este tipo de intervenciones puede mejorar algunos desenlaces fetales en mujeres con ingestas claramente bajas o en situaciones de desnutrición.

En mujeres cuya alimentación ya cubre las necesidades básicas, la complementación proteica no mostró beneficios consistentes sobre el peso al nacer ni sobre otras complicaciones del embarazo. Los autores concluyen que los efectos dependen en gran medida del contexto nutricional previo.


Beneficios de la proteína en el embarazo

beneficios proteína

Cubrir las necesidades de proteína durante el embarazo tiene beneficios claros en el contexto fisiológico.

Una ingesta adecuada de proteína contribuye al crecimiento normal de los tejidos fetales y al desarrollo de la placenta, al tiempo que facilita los cambios estructurales que experimenta el cuerpo materno, como el aumento del volumen sanguíneo y del tamaño uterino. Además, los aminoácidos dietéticos participan en la síntesis de enzimas y hormonas implicadas en la regulación del embarazo.

Desde el punto de vista materno, una ingesta suficiente de proteína también ayuda a preservar la masa magra y a sostener los procesos de adaptación metabólica propios de la gestación. Estos beneficios se observan cuando se cubren las necesidades, no cuando se consumen cantidades muy superiores a las recomendadas.


Fuentes de proteína en el embarazo: alimentos recomendados

proteína animal y vegetal

En la mayoría de los casos, las necesidades de proteína durante el embarazo pueden cubrirse a través de una alimentación variada y equilibrada.

Las fuentes vegetales, como legumbres, frutos secos, semillas y derivados de la soja, también contribuyen de forma significativa al aporte proteico diario y aportan fibra y otros compuestos bioactivos beneficiosos. En dietas vegetarianas o veganas bien planificadas, la combinación adecuada de estas fuentes permite alcanzar sin problemas las recomendaciones de proteína durante el embarazo.

Entre las fuentes de proteína de alta calidad también se encuentran alimentos de origen animal como huevos, pescado bien cocinado, carnes magras y lácteos pasteurizados, que aportan proteína completa y otros nutrientes relevantes como hierro, zinc, vitamina B12 o calcio.

Más allá del alimento concreto, lo relevante es el patrón global de la dieta y la distribución de la proteína a lo largo del día, no la búsqueda de productos “especiales” o enriquecidos.


Proteína en polvo en el embarazo: ¿es segura y cuándo tiene sentido?

proteína en polvo en embarazo

El uso de proteína en polvo durante el embarazo es una duda frecuente. Desde el punto de vista de la seguridad, no existe evidencia que indique que la proteína en polvo sea perjudicial en mujeres embarazadas sanas cuando se utiliza de forma puntual y en cantidades moderadas.

Cuando se valora el uso de proteína en polvo en casos de dificultad para alcanzar las recomendaciones con alimentos sólidos, es importante priorizar productos simples, con listas de ingredientes cortas y sin compuestos añadidos innecesarios. Su uso debe entenderse como un complemento y no como un sustituto de una alimentación equilibrada.

¿Qué criterios debe cumplir una proteína cuando se valora su uso durante el embarazo?

Si se decide reforzar la ingesta proteica durante el embarazo, la pureza del producto es un criterio innegociable. En IVB, este principio es clave en el desarrollo de nuestras proteínas, tanto en su versión láctea como vegetal, que han sido formuladas bajo el filtro de "guía consciente":

  • Máxima pureza: Sin azúcares añadidos, edulcorantes artificiales ni rellenos innecesarios que puedan desplazar otros nutrientes críticos.

  • Alta digestibilidad: Con la inclusión de enzimas digestivas como papaína y bromelaína, orientadas a mejorar la tolerancia digestiva, un aspecto especialmente relevante cuando aparecen molestias gastrointestinales durante el embarazo.

  • Seguridad certificada: Controles analíticos en laboratorios independientes para verificar la ausencia de contaminantes como metales pesados, un aspecto especialmente relevante en proteínas de origen vegetal.


Cuánta proteína necesitas en el embarazo (recomendaciones y gramos al día)

Las recomendaciones oficiales de proteína se formulan para cubrir las necesidades de prácticamente toda la población sana, siguiendo criterios estadísticos definidos por los organismos reguladores.

En adultos, la ingesta recomendada es de 0,8 gramos de proteína por kg corporal y día, una cifra establecida para cubrir las necesidades de casi toda la población sana según la metodología del Institute of Medicine (Institute of Medicine, 2005).

Durante el embarazo, estas recomendaciones se ajustan de forma moderada, especialmente a partir del segundo y tercer trimestre. En ese periodo, el Institute of Medicine sitúa la ingesta recomendada en torno a 1,1 g/kg/día, lo que equivale aproximadamente a un aumento de unos 25 gramos de proteína al día respecto a una mujer no embarazada promedio (Institute of Medicine, 2005).

  • Recomendación general: ~1,1 g/kg/día desde 2º–3º trimestre (según IOM). 

  • Equivalencia práctica: ~+25 g/día vs no embarazada (IOM).

  • Mejor enfoque: repartir proteína en comidas y priorizar calidad.

En términos prácticos,  este ajuste suele traducirse en un incremento moderado de la ingesta proteica conforme avanza la gestación.


Conclusiones

En el embarazo, no se trata de comer más, sino de elegir mejor. Asegurar tu aporte proteico con fuentes adecuadas y de buena calidad es una forma de apoyar el desarrollo fetal sin sobrecargar tu sistema digestivo ni comprometer tu equilibrio metabólico. 


Referencias

  1. EFSA NDA Panel (EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition and Allergies), 2012. Scientific Opinion on Dietary Reference Values for protein. EFSA Journal 2012; 10(2):2557, 66 pp. doi:10.2903/j.efsa.2012.2557

  2. Medicine, Institute & Board, Food & Macronutrients, A & Intakes, Subcommittees & Intakes, Standing. (2005). Dietary Reference Intakes for Energy, Carbohydrate, Fiber, Fat, Fatty Acids, Cholesterol, Protein, and Amino Acids (Macronutrients). 10.17226/10490.

  3. Ota E, Hori H, Mori R, Tobe‐Gai R, Farrar D. Antenatal dietary education and supplementation to increase energy and protein intake. Cochrane Database of Systematic Reviews 2015, Issue 6. Art. No.: CD000032. DOI: 10.1002/14651858.CD000032.pub3. Accessed 26 December 2025.

 

Sergio Guerrero

Sergio Guerrero

Dietista | Máster en Farmacología Deportiva