How to take care of yourself in summer: 5 keys to maintaining metabolic balance
With the arrival of summer, it's normal to be more lenient. We find it harder to maintain our exercise routine or watch our diet. And if we've stuck to it strictly all year, it's common to have intrusive thoughts, like feeling like we've thrown away all the effort of so many months.
This doesn't have to be the case; in fact, it's even counterproductive, since the key to a healthy life also involves enjoying vacations without restrictions, guilt, or extreme demands. Remember that "every little bit counts." Any minute of exercise, serving of vegetables, fruit, or portion of protein adds up.
That's why we're sharing a short list of very easy-to-incorporate tips to maintain our body composition in summer (and above all, stop blaming ourselves):
Train less but don't stop moving
Saying goodbye to the gym for a few weeks doesn't have to mean giving up on movement altogether. There are exercises or activities that also count as exercise, such as:
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Swimming in the pool or at the beach, as it activates our body without harming our joints. A practice that also has multiple cardiovascular benefits, as well as a relaxing effect.
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Walking is one of the best exercises for optimizing insulin sensitivity, especially after eating.
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Climbing stairs or incorporating any outdoor routine, such as exercises with resistance bands.
In summary, keep staying active. The important thing is to maintain the same habits, -even with less effort- to avoid losing muscle mass.
Try to incorporate protein or fiber into your meals
Eating out frequently leads to a more frequent or higher intake of salt, carbohydrates, or saturated fats than usual.
It's okay! The important thing is to try to incorporate at least one source of protein or fiber each day. Ideally, consume it at breakfast, as it's the meal most often eaten at home. Egg whites, whipped cottage cheese, tofu, plant-based drinks, or soy-based dairy are some of the best options.
Another alternative worth incorporating is fiber: foods like lentils have the advantage of providing both of those sources. This will help us improve glucose, cholesterol, or triglyceride levels, and gut health.
If you need "extra" help, our Metabolic-Max is designed to support liver health and maintain normal blood cholesterol or glucose levels.
Take care of your rest
The heat, late dinners, and changes in routine disrupt sleep. And not sleeping enough affects hormones, appetite, and energy.
Therefore, it's recommended to maintain a cool temperature for sleeping: between 18 and 20 Cº.
Try to reduce alcohol
The best alcohol is always the alcohol not consumed. According to Dr. Medical-Scientist Isabel Viña, there will never be a healthy or justifiable amount of alcohol. However, it's most common for alcohol intake to increase in the summer, especially in Spain.
Therefore, if we are going to drink more, the ideal is to alternate drinks with water to avoid dehydration and hangovers. Remember that alcohol can disrupt sleep and our metabolism.
Avoid fluid retention
As we discussed in previous articles, it's normal to feel more bloated or heavy in the summer. The heat dilates blood vessels, and excessive sodium intake increases extracellular fluid retention.
Therefore:
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Include foods rich in potassium in your diet, such as avocado, banana, sweet potato, spinach, or tomato.
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Natural infusions and supplements like nettle, dandelion, horse chestnut, or diosmin.
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Stay well hydrated and move regularly to improve circulation.
Read more
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Reading time: 420 segundosVuelta a la rutina: cómo recuperar tus hábitos saludables tras el verano
Volver de vacaciones no significa tener que empezar de cero Durante el verano es habitual que cambien los horarios, que comamos más veces fuera de casa, que entrenemos de otra manera o que nos acostemos más tarde. Y no pasa nada. De hecho, aprender a adaptar nuestros hábitos a diferentes momentos y circunstancias también forma parte de un estilo de vida saludable. El problema suele aparecer cuando septiembre llega acompañado de la sensación de que hay que “compensar” todo lo que se ha hecho durante las vacaciones: volver al gimnasio cinco días de golpe, empezar una dieta mucho más restrictiva, eliminar determinados alimentos o pretender recuperar todos los horarios en 24 horas. Y probablemente no sea necesario hacer nada de eso. La vuelta a la rutina puede ser simplemente eso: volver, poco a poco, a aquellos hábitos que sabemos que nos ayudan a sentirnos bien. Alimentación, descanso, movimiento y organización son algunos de los pilares que pueden facilitar esa transición. En este artículo repasamos cómo recuperar una rutina saludable después del verano de una forma progresiva, realista y, sobre todo, sostenible. Vuelta a la rutina alimentaria tras el verano Después de varias semanas con horarios diferentes, viajes, comidas fuera de casa y más improvisación, uno de los primeros hábitos que puede ayudar a recuperar cierta sensación de rutina es volver a organizar la alimentación. No porque durante las vacaciones se haya comido “mal” y ahora haya que hacerlo “bien”, sino porque tener cierta estructura facilita mucho el día a día. Volver a hacer la compra, recuperar algunos horarios, preparar ciertas comidas con antelación o simplemente volver a tener alimentos básicos en casa puede marcar una diferencia enorme. Cómo planificar la semana sin depender de la improvisación Planificar no significa saber exactamente qué se va a comer cada día de la semana. Una planificación flexible puede ser suficiente. Por ejemplo, antes de hacer la compra puede resultar útil pensar en: 2-3 fuentes de proteína: huevos, pescado, pollo, tofu, legumbres… Diferentes verduras y hortalizas. Fruta de temporada. Fuentes de hidratos de carbono como patata, boniato, arroz, quinoa, pan o cereales integrales. Grasas saludables como aceite de oliva virgen extra, frutos secos, semillas o aguacate. Algunos recursos rápidos para los días con menos tiempo: legumbres cocidas, conservas de pescado, verduras congeladas, huevos cocidos, gazpacho o cremas de verduras. A partir de ahí, esos alimentos pueden combinarse de distintas formas durante la semana sin necesidad de seguir un menú rígido. También puede ser útil cocinar alguna cantidad extra. Preparar más verduras, arroz, patata o una fuente de proteína permite tener parte de la siguiente comida solucionada. Consejo de Teresa: Una de las cosas que más me ayuda cuando vuelvo de vacaciones es hacer una compra bastante básica y llenar de nuevo la nevera de alimentos que me ponen las cosas fáciles. No hace falta hacer un meal prep de tres horas: muchas veces, tener buenos básicos disponibles ya cambia por completo la semana. Recuperar horarios de comida regulares Durante las vacaciones también suelen cambiar nuestros horarios. Desayunamos más tarde, comemos a otra hora o cenamos cuando surge. Al volver a la rutina, recuperar cierta regularidad puede ayudar a volver a organizar el día y nuestras comidas. Eso no significa que todo el mundo deba desayunar a las 8:00, comer a las 14:00 y cenar a las 21:00. No existe un horario perfecto universal. Lo importante es encontrar una estructura que encaje con las necesidades, el trabajo, el entrenamiento, el descanso y las señales de hambre y saciedad de cada persona. ¿Por qué cuesta tanto volver a la rutina? Después de varias semanas con horarios diferentes, más vida social, viajes y cambios en la alimentación, el descanso o el ejercicio, es normal necesitar unos días para volver a adaptarse. Esta dificultad temporal para volver a adaptarnos a los horarios y obligaciones habituales se conoce popularmente como “síndrome postvacacional” y puede ir acompañada de cansancio, apatía, irritabilidad, dificultad para concentrarse o cambios en el sueño. La buena noticia es que suele mejorar a medida que recuperamos cierta regularidad. Y no se trata de volver a ser quien eras antes del verano, sino de recuperar una rutina que sea compatible con tu vida actual. El error de querer recuperarlo todo en un solo día Septiembre es como empezar un nuevo año. De repente aparecen las ganas de organizarse, comer mejor, entrenar más, dormir ocho horas, preparar todos los tuppers de la semana y recuperar en unos días cualquier hábito que se haya relajado durante las vacaciones. Sin embargo, intentar modificar demasiadas cosas a la vez suele dificultar que los cambios se mantengan. Una estrategia más realista consiste en identificar qué dos o tres hábitos tienen mayor impacto en el día a día y empezar por ellos. Puede ser volver a acostarse un poco antes, preparar la comida para llevar al trabajo o recuperar tres sesiones de entrenamiento a la semana. Cuando esos hábitos vuelvan a formar parte de la rutina, se pueden ir incorporando otros. Consejo de Teresa: Yo intentaría no convertir septiembre en un castigo por haber disfrutado agosto. No necesitas compensar las vacaciones ni demostrar nada durante la primera semana. Simplemente vuelve poco a poco a las cosas que sabes que te hacen sentir bien. Recupera tus horarios de sueño poco a poco El sueño suele ser otro de los grandes cambios del verano. Los días son más largos, hacemos más planes por la noche, cenamos más tarde y muchas veces también cambia la hora a la que nos levantamos. Por eso, pretender acostarse de repente dos horas antes y dormir perfectamente desde la primera noche puede no ser demasiado realista. Cómo adelantar la hora de dormir sin sufrir insomnio El organismo regula el ciclo sueño-vigilia a través del ritmo circadiano, un sistema biológico de aproximadamente 24 horas influido especialmente por la exposición a la luz. Para volver a ajustar los horarios puede ayudar: Adelantar progresivamente la hora de acostarse y levantarse. Exponerse a luz natural durante las primeras horas del día. Reducir la exposición a luz intensa y pantallas antes de dormir. Mantener cierta regularidad en los horarios. Evitar cenas excesivamente copiosas justo antes de acostarse. Limitar la cafeína durante las últimas horas del día. Crear una rutina nocturna que ayude al organismo a anticipar el descanso. No hace falta aplicar todas estas estrategias desde el primer día. Como ocurre con la alimentación, recuperar gradualmente la regularidad suele ser más realista. El papel del magnesio en el descanso El magnesio es un mineral esencial que participa en cientos de reacciones del organismo y contribuye, entre otras funciones, al funcionamiento normal del sistema nervioso, a la función muscular normal y a disminuir el cansancio y la fatiga. Está presente de forma natural en alimentos como frutos secos, semillas, legumbres, cereales integrales, verduras de hoja verde o cacao. Por tanto, la alimentación vuelve a ser la base. Cuando la ingesta dietética no es suficiente o existe una situación en la que pueda estar indicada la suplementación, puede valorarse un complemento de magnesio de forma individualizada. En IVB Wellness encontramos Magnesio Total, que combina dos formas de magnesio, bisglicinato y malato, con minerales Albion®. Esta combinación permite incorporar magnesio en formas de buena biodisponibilidad. En cualquier caso, un suplemento no sustituye a unos buenos hábitos de sueño. Antes de suplementar es importante valorar las necesidades individuales y consultar con un profesional sanitario. La vuelta a la rutina también necesita margen Volver al trabajo, recuperar horarios, organizar comidas, colegio, entrenamientos, tareas pendientes… septiembre puede implicar bastantes cambios simultáneos. Aunque la gestión del estrés y la ansiedad corresponde al ámbito de otros profesionales sanitarios, existen factores relacionados con el estilo de vida que también forman parte del cuidado de la salud. Dormir suficiente, mantener una alimentación adecuada, realizar actividad física y disponer de cierta estructura durante el día pueden contribuir al bienestar general. Y quizá uno de los puntos más importantes sea aceptar que no todos los hábitos tienen que volver a la vez. Recuperar progresivamente las rutinas puede resultar mucho más sostenible que intentar reproducir desde el primer lunes una semana perfecta. Checklist: vuelve a tu rutina en 7 días (sin agobios) Si solo pudieras hacer una cosa cada día esta semana, que fuera una de estas: ☐ Vuelve a acostarte y levantarte 15-30 minutos antes que el día anterior. ☐ Planifica al menos 3-4 comidas de la semana y haz la compra con una lista. ☐ Llena la nevera de alimentos fáciles: fruta, yogur natural, verduras lavadas, huevos, legumbres cocidas y proteína de calidad. ☐ Recupera tus horarios habituales de desayuno, comida y cena. ☐ Muévete cada día, aunque solo sean 20-30 minutos. ☐ Prioriza una buena hidratación desde primera hora de la mañana. ☐ Si decides utilizar suplementación, hazlo siempre como un apoyo a unos buenos hábitos y siguiendo el consejo de un profesional sanitario. No necesitas hacerlo perfecto, solo volver a poner las bases. Preguntas frecuentes sobre la vuelta a la rutina ¿Cuánto tiempo se tarda en recuperar la rutina? No existe un plazo único, ya que depende de cada persona y de los hábitos que queramos recuperar. Algunas rutinas pueden volver a encajar en pocos días, mientras que otras necesitan varias semanas. Lo importante no es hacerlo rápido, sino ir recuperando cierta regularidad de forma progresiva, sin intentar cambiarlo todo de golpe. ¿Tengo que hacer una dieta detox después del verano? No. Nuestro organismo ya dispone de sistemas de detoxificación muy eficaces (hígado, riñones, pulmones, intestino y piel). Después de las vacaciones no necesitas zumos ni dietas restrictivas, sino volver a tus hábitos habituales. ¿Y si durante las vacaciones he ganado peso? No tomes decisiones impulsivas. Unos días con horarios distintos o comidas más sociales no cambian tu salud. Recupera tu rutina durante unas semanas antes de sacar conclusiones. ¿Puede ayudarme algún complemento alimenticio? En algunos casos puede valorarse la suplementación cuando existe una necesidad concreta, especialmente si la ingesta dietética es insuficiente o un profesional sanitario considera que puede aportar valor. En cualquier caso, debe entenderse siempre como un complemento a una alimentación y unos hábitos saludables. Lo que realmente marca la diferencia Después del verano es muy tentador querer empezar "de cero", pero la realidad es que tu salud no depende de una semana perfecta, sino de lo que haces de forma constante durante meses y años. No necesitas compensar agosto. No necesitas entrenar el doble. No necesitas comer menos. Solo necesitas recuperar poco a poco esos hábitos que ya sabes que te hacen sentir bien. La vuelta a la rutina puede ser una oportunidad para volver a cuidarte desde el equilibrio, sin culpa y sin extremos. Información importante: La suplementación nunca debe sustituir una alimentación saludable ni unos buenos hábitos de vida. Antes de tomar cualquier complemento alimenticio, consulta con un profesional sanitario que valore tu situación de forma individual, especialmente si estás embarazada, en periodo de lactancia, tomas medicación o padeces alguna patología. -
Alimentación en verano: cómo cuidar tu cuerpo sin mitos ni dietas restrictivas
Cada verano escuchamos lo mismo: que si “toca cuidarse para la playa”, que si “no me puedo poner un bikini con este cuerpo”, que “si se come un helado después habrá que compensarlo”, que si “después de vacaciones lo arreglo”...Como si nuestro cuerpo necesitara pedir perdón por haber disfrutado y haber tenido una rutina diferente. Este artículo deja atrás la presión estética y los mitos más comunes en esta época del año, para centrarse en lo que de verdad influye en tu relación con la comida y con tu cuerpo. ¿Por qué el verano es una época más sensible en relación a la conducta alimentaria? El verano trae consigo una mayor exposición corporal (bañador, prendas cortas y finas, más planes fuera de casa, entre otros), y esa exposición puede reactivar inseguridades con el cuerpo que ya estaban. Todo ello conlleva a utilizar la comida como forma de modificar nuestro cuerpo, pues el control sobre la comida es lo más “sencillo” para modificar dichas inseguridades. Presión estética y la "operación bikini": el mito que hay que dejar atrás Actualmente, la "operación bikini" también se camufla envuelta en palabras como bienestar o “mejor versión de ti misma”. Y aunque cambie el envoltorio, el mensaje sigue siendo el mismo: tienes que “corregir” tu cuerpo antes de mostrarlo porque no encaja con los cánones de belleza impuestos por la sociedad. ¿Y a qué conlleva esa idea? A la restricción, al hambre, los atracones, ansiedad, culpa, a evitar planes sociales, a la prohibición y al posible desarrollo de un trastorno alimentario. Porque no necesitas modificar tu cuerpo para merecer vivir el verano, o cualquier época del año. No necesitas perder peso para poder ponerte un bikini o bañador. Lo que realmente necesitas es darle a tu cuerpo la energía que necesita, comer suficiente y flexible, hidratación, descanso o movimiento desde la escucha. Pero sobre todo, dejar de esperar a que cumpla ciertas condiciones para empezar a habitarlo con respeto y amabilidad. Cambios de rutina, vacaciones y su impacto en los hábitos alimentarios El verano también trae cambios en los horarios, comidas fuera de casa, viajes o más vida social. Y está bien: tu cuerpo es capaz de adaptarse a estos cambios sin que suponga un problema. Dicho problema aparece cuando esos cambios te generan ansiedad o se convierten en una excusa para empezar (otra vez) una dieta. Alimentación en verano: mitos que hay que dejar atrás Mito: "hay que comer menos para poder ir playa" Comer menos de lo que tu cuerpo necesita hará que vayas acumulando hambre a lo largo del día y aumente la ansiedad, derivando muchas veces en atracones o en comer de forma compulsiva. Cuanto más prohibido se tiene un alimento, más deseo genera, y más probable es que cuando el alimento esté presente lo comas de forma impulsiva y se sienta como una pérdida de control. Mito: las dietas depurativas o detox son necesarias en verano Tu hígado y tus riñones se encargan de depurar tu cuerpo cada día. Las dietas detox no eliminan nada que el cuerpo no elimine por sí mismo. Lo único que se consigue es reforzar la idea de que hay que "limpiar" el cuerpo porque hemos comido algo que lo "ensucia". Pero esto no es así. Cómo mantener una alimentación flexible y suficiente en verano La flexibilidad alimentaria significa poder incluir cualquier alimento sin miedo, sin prohibiciones y sin sentir que tienes que "ganarte" el permiso para comerlo. Todo esto hace alusión a no saltarte ninguna comida porque seguir tu rutina cambia o te ha surgido un plan improvisado. Recuerda que las necesidades de tu cuerpo van cambiando cada día, y saber escucharlas y honrarlas es un acto de autocuidado enorme. Que un día te apetezca algo más ligero y otro día más cantidad es completamente natural. Alimentación consciente: escuchar al cuerpo en lugar de restringir Todo esto va de la mano con lo que se trabaja mucho en consulta: aprender a comer conectada con tus propias señales corporales (hambre, saciedad, apetito) y no por reglas externas como dietas, horarios rígidos o calorías. El hambre, la saciedad o las ganas de un helado un martes por la noche, son información válida sobre lo que tu cuerpo necesita en cada momento. Señales de alarma: cuándo la preocupación por el cuerpo deja de ser saludable ¿Evitas planes por cómo te sienta la ropa? ¿Cuentas calorías en cada comida? ¿Te castigas por haber comido "de más"? ¿El espejo condiciona tu estado de ánimo? Si te sientes identificada con alguna de estas preguntas, esto ya no tiene que ver con querer cuidarte, sino con algo mucho más profundo que merece ser atendido. No normalices este tipo de conductas solo porque "en verano es lo normal", porque no debería serlo. El papel del apoyo nutricional en épocas de mayor exigencia estética Precisamente porque el verano intensifica esta presión, es un buen momento para contar con acompañamiento profesional si notas que tu relación con la comida o con tu cuerpo se complica. Tener herramientas y apoyo especializado hará que puedas disfrutarlo y vivirlo más tranquila. Si además de este acompañamiento buscas apoyo extra para sostenerte en este periodo de más cambios y más exigencia, un complemento como Magnesio Total de IVB puede ser un buen aliado: contribuye a tu salud muscular y mental, ayudando también a conciliar el sueño. Preguntas frecuentes sobre alimentación en verano ¿Es verdad que en verano se pierde el apetito y hay que forzar a comer menos? El calor puede reducir algo el apetito de forma natural, pero no es lo mismo a comer menos por norma. Lo importante es escuchar qué necesita tu cuerpo en cada momento y honrarlo. ¿Hay que evitar los hidratos de carbono para "no hincharse" antes de la playa? La hinchazón puntual se relaciona con el ritmo de las comidas, el estrés o los cambios de rutina, más que con los hidratos en sí. Eliminarlos no soluciona nada y puede generarte más ansiedad. ¿Es recomendable hacer dieta antes del verano para prepararse para la playa? No es necesario ni recomendable. Las dietas restrictivas no mejoran la salud. De hecho, si funcionasen, sólo haría falta hacer una en toda la vida. Lo que sí provocan las dietas es una relación más conflictiva con la comida. ¿Cuándo es aconsejable acudir a un profesional de la nutrición? Cuando la alimentación se convierte en una fuente constante de preocupación, culpa o control, o cuando la imagen corporal condiciona el día a día, es un buen momento para pedir ayuda. Un profesional especializado puede ayudarte a identificar qué hay detrás de ese malestar y a construir una relación con la comida y el cuerpo más amable. Por último, me gustaría recordar que la alimentación en verano va de darte el permiso incondicional para vivirla con flexibilidad, sin que ningún alimento sea motivo de culpa. Merecemos disfrutar del verano tanto como podamos. -
Essential nutrients during weight loss diets: what they are and how to avoid deficiencies
Adelgazar no consiste únicamente en comer menos, sino en lograr una pérdida de peso de alta calidad. Cuando reduces las calorías, tu ingesta de vitaminas y minerales cae, provocando cansancio, debilidad o pérdida de músculo. Descubre cuáles son los nutrientes esenciales que tu cuerpo pide durante una dieta restrictiva y cómo evitar las carencias sin frenar tu progreso. -
Female hormones and nutrition: How to take care of them through a fiber-rich diet
Discover how fiber and a plant-based diet can support your hormonal balance. Fiber It plays a crucial role in female hormonal regulation, due to its influence on the metabolism of estrogens and other key hormones. -
Intermittent Fasting: What It Is and Its Benefits
What is intermittent fasting? What are its benefits? Is it recommended for everyone? We'll answer all these questions below. -
Food, supplements, and sports routines: everything you can't miss this summer
To avoid heavy digestion, it's important in summer to prioritize fresh, seasonal products. The same goes for drinks. Discover everything you can't do without during these weeks. -
Diet and Insomnia: How High Glycemic Load Foods Affect Your Sleep
A diet high in glycemic load increases the risk of insomnia, according to a study of more than 50,000 menopausal women. Refined sugars disrupt neurotransmitters and sleep hormones, while a diet rich in fiber and protein promotes rest. -
Metabolic Health: How to Know if It's Altered and What to Do to Improve It
Metabolic health is fundamental for preventing chronic diseases such as diabetes or cardiovascular problems. Alterations in glucose, cholesterol, and inflammation can be warning signs. With small changes in diet, exercise, and sleep, you can improve your metabolic health. -
Proteins and energy metabolism: How to optimize your daily energy
Discover how protein boosts energy metabolism and learn how to optimally incorporate it into your diet . Proteins: The engine of your energy metabolism Proteins are essential macronutrients that play a fundamental role in multiple biological functions , beyond building and repairing tissues. Their influence on energy metabolism is highly significant, as they form the backbone of multiple metabolic processes that determine our capacity to generate, maintain, and utilize energy. From a physiological perspective, the amino acids that compose them actively participate in enzyme synthesis, hormonal regulation, and cell signaling —essential functions for proper energy metabolism.¹ One of its most notable characteristics is its high thermic effect , meaning the energy the body expends to digest, absorb, and metabolize this macronutrient. It is estimated that this expenditure could represent between 20% and 30% of its total caloric value , well above the 5-10% of carbohydrates and the 0-3% of fats.² This explains why a temporary increase in energy expenditure occurs after a high-protein meal, a phenomenon known as diet-induced thermogenesis.² In addition, proteins are involved in key metabolic pathways such as the citric acid cycle and gluconeogenesis, contributing to energy supply in situations of fasting or high energy demand.³ When glucose availability is limited, certain amino acids such as alanine or glutamine can be transformed into glucose in the liver, thus ensuring energy supply to dependent organs such as the brain or erythrocytes . Another important aspect is the role of protein in maintaining lean mass, a key determinant of basal metabolic rate. Muscle mass is the most metabolically active tissue in the body , responsible for a large part of nutrient oxidation and energy production. Adequate protein intake helps preserve this tissue even as we age, when it tends to decline. Consequently , maintaining good muscle mass through a diet rich in quality protein not only improves body composition but also optimizes metabolic efficiency and daily vitality.⁴ How protein influences your daily energy: Beyond muscle The relationship between protein intake and daily energy is not limited to muscle function. In fact, amino acids act as precursors to neurotransmitters directly involved in feelings of energy, motivation, and mood. For example, tryptophan is essential for serotonin synthesis , while tyrosine is essential for the synthesis of dopamine and norepinephrine . Therefore, an adequate protein intake ensures the availability of these amino acids and, consequently, a neurochemical balance that translates into greater mental clarity. From a metabolic perspective, proteins also contribute to stabilizing blood glucose levels. Unlike simple carbohydrates, they are digested more slowly, which reduces glucose and insulin spikes after meals.² This effect is associated with more stable energy levels and less fatigue or drowsiness after meals . Furthermore, we know that proteins stimulate the secretion of intestinal hormones such as glucagon-like peptide-1 (GLP-1) and peptide YY (PYY), which increase the feeling of satiety and modulate appetite.⁵ Another way in which proteins influence daily energy is through their interaction with mitochondrial metabolism . Several studies show that branched-chain amino acids (especially leucine) stimulate mitochondrial biogenesis and mTOR pathway activity, promoting greater energy production capacity at the cellular level. In other words, a diet rich in protein not only fuels muscles, but also improves the efficiency with which our cells generate ATP , the body's energy currency.⁵ This set of mechanisms explains why diets with sufficient protein tend to be associated with less physical and mental fatigue, better weight control, and improved cognitive performance . In high-demand contexts, such as in athletes, people with chronic stress, or older adults, protein becomes a key modulator of energy metabolism.⁴ Practical strategies to integrate them into your daily life Understanding the importance of protein is only the first step. The real challenge lies in being able to integrate it into your daily diet in a balanced and sustainable way. Below, we'll outline several practical strategies to make this easier for you: Distribute protein throughout the day : Several studies suggest that a consistent distribution of protein across meals, rather than concentrating it in a single meal, maximizes protein synthesis and improves energy stability.⁶ Ideally, each main meal should provide between 20 and 30 g of high-quality protein, adjusting according to activity level and individual needs. A high-protein breakfast will make a difference in your morning energy levels . For example, a bowl of plain Greek yogurt with whole-grain oats and soaked chia seeds, almond butter, and berries combines protein, soluble fats, and complex carbohydrates to keep blood sugar levels stable and your mind sharp. Prioritize protein quality : High-biological-value proteins, such as those from eggs, fish, lean meats, or fermented dairy products, contain all the essential amino acids in optimal proportions. However, a vegetarian or vegan diet can also perfectly meet protein needs if foods are combined appropriately . Variety is key to ensuring a complete profile of amino acids and micronutrients associated with energy metabolism, such as iron, zinc, and vitamin B12.⁷ For example, you can prepare a complete quinoa salad with pomegranate, arugula, sweet potato, tomato, avocado, and boiled egg, which will provide essential proteins and nutrients. Combine protein with foods like complex carbohydrates and healthy fats , which work synergistically to help improve glycemic response and prolong available energy. An interesting meal could include oily fish with roasted sweet potato and steamed broccoli or green asparagus, an option that provides amino acids, fiber, antioxidants, and micronutrients that support mitochondrial function. Consider periods of increased energy demand, as protein requirements may rise , such as during periods of heightened physical activity, chronic stress, or following an injury. In these cases, supplementation with high-quality protein supplements could be beneficial, always within a supervised and personalized approach.⁸ Opt for healthy, protein-rich snacks such as nuts, seeds, hummus with raw vegetables, as well as fermented dairy smoothies (yogurt or kefir) with antioxidant-rich fruits (blueberries, pomegranate, raspberries) and a quality protein powder. These are delicious and nutritious options that you'll love! Don't forget the other factors that influence your energy metabolism . Although protein plays a key role, energy metabolism is multifactorial. Aspects such as rest, daily movement, hydration, and stress management directly influence the body's ability to produce and use energy.⁹ In short, protein is not just a structural nutrient, but a key component of the body's energy system . Optimizing your intake, choosing quality sources, and maintaining habits that support energy metabolism can make all the difference. Start planning your meals today as we've explained, and watch your daily energy levels improve. Your body will thank you! References Nunes EA, Colenso-Semple L, McKellar SR, Yau T, Ali MU et al. Systematic review and meta-analysis of protein intake to support muscle mass and function in healthy adults. J Cachexia Sarcopenia Muscle. 2022 Apr; 13(2): 795-810. doi: 10.1002/jcsm.12922. Halton TL, Hu FB. The effects of high protein diets on thermogenesis, satiety and weight loss: a critical review. J Am Coll Nutr. 2004 Oct;23(5):373-85. doi: 10.1080/07315724.2004.10719381. Westerterp-Plantenga MS, Lemmens SG, Westerterp KR. Dietary protein - its role in satiety, energetics, weight loss and health. Br J Nutr. 2012 Aug;108 Suppl 2:S105-12. doi: 10.1017/S0007114512002589. Paddon-Jones D, Campbell WW, Jacques PF, Kritchevsky SB, Moore LL, Rodriguez NR, van Loon LJ. Protein and healthy aging. Am J Clin Nutr. 2015 Jun;101(6):1339S-1345S. doi: 10.3945/ajcn.114.084061. Van der Klaauw AA, Keogh JM, Henning E, Trowse VM, Dhillo WS, Ghatei MA, Farooqi IS. High protein intake stimulates postprandial GLP1 and PYY release. Obesity (Silver Spring). 2013 Aug;21(8):1602-7. doi: 10.1002/oby.20154. Mamerow MM, Mettler JA, English KL, et al. Dietary protein distribution positively influences 24-h muscle protein synthesis in healthy adults. J Nutr. 2014 Jun;144(6):876-80. doi: 10.3945/jn.113.185280. Mariotti F, Gardner CD. Dietary Protein and Amino Acids in Vegetarian Diets-A Review. Nutrients. 2019 Nov 4;11(11):2661. doi:10.3390/nu11112661. Phillips SM, Van Loon LJ. 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How does alcohol affect our metabolism?
Alcohol consumption is becoming increasingly widespread in Spain. It is not surprising to see terraces crowded with people: it is a ritual that is cheap, accessible, disinhibits our behavior, promotes socialization, and is inseparable from leisure. It seems almost like an obligation: the party doesn't exist without alcohol, even less so in summer. But the highly normalized integration of this drink implies, in turn, a lack of awareness regarding its consumption and all the health problems it entails. Before starting, it is important to emphasize that every person is free to choose their reasons for drinking whenever and however they want. However, information must also be provided—based on outreach and scientific backing—about all the dangers that drinking poses. Because its consumption will never be safe or recommended. In fact, there is a direct link between alcohol and the risk of developing cancer. There are some causally associated types, such as cancer of the oral cavity, larynx, liver, breast, pancreas, stomach, or colorectal cancer. How many cases are detected per year? The data supports it: in Spain alone, 45,000 new cases of colorectal cancer were detected in 2024, 10% of them associated with alcohol. And of the 36,000 new cases of breast cancer detected, 8% also had a direct link to this drink. Finally, in the European Union, more than 180,000 cancer cases associated with alcohol consumption were recorded, according to data from the Spanish Society of Medical Oncology and the Spanish Network of Cancer Registries. How is alcohol metabolized in the body? The problem is not the type of drink; it doesn't matter if it's wine, beer, vodka, or gin. The real problem lies in the component they all have in common: ethanol. A colorless and volatile chemical compound that is also used as fuel or disinfectant. The metabolism of this substance is carried out through two pathways in the liver: the main one is alcohol dehydrogenase (the enzyme that catalyzes the conversion of ethanol) and the secondary one is the microsomal pathway (a metabolic pathway found in the liver). A process that produces acetaldehyde, a metabolite (a molecule) that is highly toxic to our body. What problems does acetaldehyde cause? It is an organic, liquid, colorless, volatile, and carcinogenic chemical compound. It is responsible for causing facial flushing, nausea, palpitations, and hangovers. However, one of the greatest dangers of this substance is that it manages to bind to our DNA, distorting and destroying its structure and promoting the appearance of malignant cells and free radicals. This causes, among other things, liver toxicity, cellular oxidative damage, and a depletion of our antioxidant reserves such as vitamin C, coenzyme Q10, or glutathione. As you can see, alcohol consumption doesn't just damage the liver, but our entire body. The direct damage caused to DNA by acetaldehyde mutation, if replicated uncontrollably, also leads to a higher risk of tumors. By blocking DNA repair systems, it increases the carcinogenic effect of other substances, inactivates tumor suppressor genes, and activates proto-oncogenes—genes that promote cancer. [tiktok_1] The negative effects of alcohol on memory and the brain: Alcohol also has a direct impact at a neurological level: It produces a neurotransmitter imbalance: it promotes GABA and inhibits glutamate, an effect that makes it difficult to generate new memories. It also reduces the absorption of vitamin B1 and B12, which carries a risk of reversible dementia. It promotes the loss of magnesium, key for neuronal function. It promotes the onset of neuronal oxidative stress: which implies a higher risk of suffering from Alzheimer's, Parkinson's, and dementia. It alters the REM phase during sleep, by preventing nocturnal brain repair: a consequence that worsens memory and aging. How alcohol interferes with our hormonal system: Alcohol consumption also causes an increase in aromatase, a key enzyme in estrogen synthesis: It also produces: Lower intake of proteins and micronutrients Less physical activity due to hangovers and fatigue A consequence that produces: greater loss of muscle mass, alteration of body composition, and low libido. We leave you more information in this episode by Medical Scientist Dr. Isabel Viña: Episode 92: Alcohol